El Matrimonio como concepto anti natural

Crecemos y vivimos con el chip del cuentito de amor, en el que hay que terminar con la media naranja y todo el cuento, pero eso no es natural.

 ¡Basta! Es decir… ¡de verdad basta! Qué es esto de creernos las paparruchadas del hombre civilizado, del hombre del siglo XXI y todas esas gilipolleces. Es que no, no puede ser que aún nos creamos como bichos pensantes, atribuciones de creer que ciertas cosas son naturales, o mejor dicho “NATURALES”.

Está bien una planta, una montaña, el mar, nosotros mismos. Hasta ahí todo bien. La palabra connota algo y ese algo es natural. Pero luego vienen las otras palabras, las del día a día, las de la sociedad. Palabras que crean un preconcepto, una idea, algo ya masticado e inmiscuido en cada célula neuronal de casi todos. Esa palabra es matrimonio.

El matrimonio como palabra es complicada, hasta su etimología no está bien definida. Entonces quien en su sano juicio inventó la palabra y por ende la acción. Vaya a saber por dónde anda ese mequetrefe. Es que sí, somos los únicos capaces de discernir a niveles intelectuales altos con ese órgano llamado cerebro, y claro, no se nos ocurre otra cosa que inventar el matrimonio y decir que es natural.

¡Basta! El hombre y la mujer son parte del ecosistema (aunque peleen con todas sus fuerzas para aparentar no serlo) y lo natural es que quieran ponerla en cada esquina, en cada momento, a toda hora y en todo lugar (obviamente que algunos/as más que otros/as) y lo más importante de todo, es que quieren ponerla con el más lindo o la más linda según lo dicten las tendencias. Es que eso, en parte, es lo natural y el matrimonio es totalmente lo contrario. El MATRIMONIO ES ANTINATURAL.

Sé que deben decir que estoy revirado, pero es que no entiendo la necesidad imperiosa de buscar una pareja fija, ponerle un nombre a la relación, hacerlo oficial ante la sociedad y después andar como naufrago buscando a spalding a escondidas de su wilson con la idea de romper un cachito con lo “NATURAL” del matrimonio. Vuelvo a reincidir, natural es querer procrear (aunque nosotros con el tiempo y con nuestra sapiencia le hayamos encontrado la vueltita a la procreación para llevarla al nivel de entretención/obsesión y en especial convertirla en cash). Para qué gastarnos en el proceso de las visitas, de conocer a los padres, primero los de ella después los de él, de cenas camufladas, gestos forzados si lo que realmente queremos tras todo eso es ESO. Y puassss sin querer conseguimos ESO y vamos en busca de algo más… de lo “natural”… el matrimonio para que después nos demos cuenta que la queremos poner con otros seres vivos.

Queremos seguir procreando, no vaya a ser que la raza humana corra peligro de extinción. Nada de nada. Hasta inventamos la forma de procrear sin procrear con la gomita y otras cositas, tenemos SEXO y dejamos de hacer el amor procreativo, para pasar al raso y puro SEXO DESENFRENADO. Y le damos como al chocolate. Y de repente la vida gira en torno a eso. Culos y tetas por doquier, lomos y bultos alocados. Hombres en su salsa, mujeres desenfrenadas. Estamos presos en una prisión impuesta por nosotros mismos. Imagínense de repente que ya no haya matrimonio, y que cada quien busque su lugar en el planeta solo, la pondríamos a diestra y siniestra. Claramente dejarían de nacer un par de niñitos o quizás nacerían muchos hijos del caos sin papi y mami definidos. Pero siempre quedan los conservadores que no se adherirían a este concepto.

Si nos frenamos a ver la cosa, ya lo hacemos por lo bajo… por lo bajo, por lo alto, por la web, etc., ya casi que es costumbre, tanto de solteras/os como casadas/os. Entonces vivamos un mundo donde sepamos que el MATRIMONIO es un gran invento del hombre, no natural. Que lo natural es lo del animal, querer procrear, con el aditivo inteligente que sólo el hombre puede crear sexo por diversión. Y quizás así en un planeta lleno de anti-matrimonios, lleguemos a entender el valor verdadero del amor y la unión que como seres inteligentes y con libertad de acción tomamos al pretender establecer un poco de orden en la existencia del ser humano en un mundo macabro y divertido. Para que así el matrimonio como invento creativo y civilizado pase a ser de verdad el elemento que distancia al hombre del caos, y que quienes lo ejecuten lo hagan con conciencia y sabiendo a lo que van, sin camuflar intenciones de cuernos y desdichas futuras… he dicho.

Escrito por Sir. Charles Chicken para la sección: 

Opiniones (3)
23 de octubre de 2017 | 02:17
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23 de octubre de 2017 | 02:17
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  1. coincido con jevilauda, encima la mayoría de estos superados que su fin en la vida es ponerla, lo único que ganan es llegar a los 40 (mas menos) y darse cta que están solos que hay volteado a medio Mendoza, pero no les da bola nadie, están vacios como su cerebro
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  2. Es solo para llenar un espacio.
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  3. "Que lo natural es lo del animal..." El autor no entiende la diferencia abismal entre la naturaleza animal y la naturaleza humana. El Hombre, es una ser pensante, con psique (alma). Tiene conciencia, razona, no se rige por las leyes animales del instinto. El animal "ama" por domesticación, por instinto, sabe quien es su dueño y entiende a su dueño como un benefactor. El perro ama por simple conveniencia. El perro va a "amar" a su dueño siempre que su instinto le indique es lo que más beneficio le acarrea. El hombre es capaz de amar no solo con el sentimiento (la parte más pasional del amor, animal si se quiere), sino también con la voluntad, y la inteligencia; el hombre es capaz de sacrificarse, libre y conscientemente, por amor. Las relaciones amorosas humanas tienen ese condimento único que es lo que hace al hombre HOMBRE, la libertad. Esta simplificación atroz del autor de poner hombres y animales al mismo nivel, valen para aceptar su premisa: debe estar revirado.
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