Porque es tan sano insultarse entre amigos

Pelee analiza un común denominador de la sociedad argentina: el insulto entre amigos

 El insulto es una herramienta para hacer el mal. Es una habilidad despiadada y siniestra en nuestras lenguas, que solo sirve para destruir y corromper la autoestima de la buenos cristianos que tenemos a nuestro alrededor.

Cuando un alumno de facultad es brutalmente desaprobado por un profesor ortiva, al salir del aula, de su boca saldrán palabras del idioma del mal para ese profesor. Probablemente apuntadas a algún miembro femenino de su familia.

Cuando un trapito se propone a limpiarle el vidrio de su auto a un hombre que no tiene sencillo para darle y le insiste que no lo haga, el bardo correrá por sus venas y derivara en una gran ofensa hacia el morocho que tiene enfrente cuando este lo haga de todas formas.

Cuando un imbécil tire gas pimienta a un grupo de jugadores de futbol, y provoque un altercado a gran escala, es de esperarse que todo un país al unisonó le grite una gran y merecida puteada cósmica. (Panadero si lees esto, sabe que te odio con toda mi alma)

Como pueden ver en estos ejemplos, el insulto nunca deriva en nada positivo…

Pero hay una excepción -muy común en Argentina- en la que el insulto y la burla se puede convertir en algo muy positivo.

Me refiero en esa situación en la que nos insultamos a más no poder con nuestros amigos y amigas más cercanos.

¿Por qué cuando estamos con esos hermanos o hermanas que nos dio la vida, insultarnos y ponernos apodos se vuelve algo normal, divertido y agradable?

En un estudio psicosocial llevado adelante por la Universidad de Costa de Araujo en conjunto con el Magisterio Colegial de Dorrego City se llegaron a las siguientes conclusiones:

  • Insultar a tus amigos tiende a mejorar las capacidades linguisticas. Ayuda a las personas a agilizar la lengua para devolver una respuesta bien manija.
  • Insultarse entre amigos te hace recordar que no sos el único boludo/a que paso por situaciones embarazosas. O que por lo menos la tuya no es la peor de todas.
  • Recibir insultos por parte de tus amigos más cercanos puede servir para autocriticarte si estás haciendo algo incorrecto. Ejemplo: Si sos un hombre muy promiscuo y tus amigos te viven diciendo cariñosamente “Dispenser La Serenísima” o el “Gaucha Pelada”, deberías considerar empezar a usar métodos anticonceptivos de ahí en adelante.
  • Insultarse entre camaradas permite expresarse en un ambiente distendido como la cajeta de Silvina Luna.
  • Nos permite reírnos de nosotros mismos. Como estamos en un grupo de personas que nos conoce bien y nos va a querer más allá de nuestros defectos, no nos sentimos presionados a demostrarnos como capas sin límites o maestros de Barloa.
  • Insultar a tus cumpas mejora tu capacidad creativa. Porque hay pocas cosas que requiera tanta imaginación como inventarse un buen apodo tumbero para un amigo.

Pero, en general, lo bueno de insultarse entre amigos se resume a que:

“Ningún amigo te va a joder con algo que sea realmente importante o significativo para vos. Entonces si se burlan de algún aspecto de tu vida, es simplemente para molestarte. Te joden, pero al mismo tiempo te demuestran que esa cosa por la que se están burlando de tu persona, no afecta en nada su amistad”

Es decir que podemos molestar a un amigo cercano sanamente. Porque al fin, de esos chistes chotos no rescatamos el defecto o diferencia por la que se hace burla, sino que rescatamos el hecho de que PODEMOS hacer un chiste choto y reírnos todos (incluso la victima del mismo).

El insulto es una medida de inclusión.

¿Cómo haces para que un amigo no se sienta perseguido por algo que lo hace distinto?

Lo jodes con eso que lo hace distinto hasta que se dé cuenta que no es realmente importante.

Con cautela obviamente. Porque la idea tampoco es hacerle un bullying desaforado hasta que te mande a la mierda o se pegue un corchazo.

Lo cierto es que en Argentina los apodos e insultos abundan, y son muy cotidianos en cualquier grupo.

Veamos algunas muestras de insultos y apodos grupales comunes en el territorio del Rio de la Plata:

  • “El Gordo” le podemos decir a ese amigo cercano que se devora siempre la mayoría del asado y que posee un índice de masa corporal de elevado hacia preocupante.
  • “El Cabezón” se le puede a ese amigo que parece hidrocefalico que por tener el perímetro de la cabeza agigantado y no proporcional a su cuerpo.
  • “El Rubio” podemos llamar a un amigo que posee pelo de color amarillo y que por ende no lleva en su sangre nuestra herencia huarpe-chuncana.
  • “La enana” le podemos decir a una amiga que no llega al metro cincuenta y que puede mover las piernas libremente cuando está sentada.
  • “La princesa” le podemos decir a una amiga media careta y que siempre se hace la boluda a la hora de ayudar a limpiar en las juntadas.
  • “El Kun” le podrían decir a un amigo que tiene las dotes futbolísticas de Sergio Agüero o que le gusta comerse a mujeres tamaño container contra las paredes de Apeteco.
  • “Coqui Argento” se le podría decir a un amigo que es medio pelotudo o que tiene una madre como para volarla de un pijazo a otra dimensión.

En fin, hay que recordar que un grupo de amigos en los que se joden mucho, es un grupo de amigos de verdad.

Es un grupo de hermanos o hermanas que han sabido bardearse cariñosamente por años, con toda la responsabilidad y afecto que eso conlleva…

Y, por eso, siempre hay que recordar que entre amigos…

Putear es Vida.

Putear es Amor.

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18 de agosto de 2017 | 16:45
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