Julieta Gargiulo

"Los museos del Estado dejan mucho que desear"

Directora y curadora del Museo Killka

Con la serenidad de una modelo renacentista, la directora del Museo Killka, va desgranando sus ideas y opiniones acerca del arte como si pintara un cuadro o sirviera lentamente el mejor vino en las más bellas copas. Feliz porque el espacio dedicado a la artes visuales de la Bodega Salentein, en el cual obra de curadora de las muestras, acaba de ganar el premio al "Mejor Museo del Año" de la revista especializada Lugares, Julieta Gargiulo transmite una capacidad de trabajo inagotable.

En la década del ´90 se desempeñó en la Secretaría de Cultura de la Nación y fue directora de la Comisión de Cultura del Senado. Luego, creó las colecciones privadas de los de hoteles Park Hyatt Mendoza y NH; las cavas de arte de la Bodega Zuccardi y de Séptima le deben sus valiosos aportes; es autora -junto a Agustín Borzi- del libro Il vino si fa cosí, que analiza las relaciones entre la vitivinicultura entre Argentina e Italia. Además, es miembro de la Academia Italiana de la Vid y el Vino y de la Academia Argentina de la Vid y el Vino.

El arte es la inocultable pasión de la sanrafelina, al que le ha dedicado toda su vida de múltiples maneras. Hoy, la dirección y la curaduría del Museo Killka le demandan todo su talento y experiencia. La hermosa sala ofrece en este momento y hasta el 4 de octubre, tres importantes exposiciones, entre las que destaca "Momentos del vino", una muestra del Museo Nacional de Bellas Artes.

"El curador es aquella persona que tiene la responsabilidad de organizar una muestra, de hacer la selección de las obras que van a integrarla. En muchos casos, es quien busca el argumento para esa muestra. Una curaduría también incluye en ocasiones el ser el responsable de un determinado espacio artístico", explica Julieta Gargiulo.

"Yo soy la curadora del museo y a la vez soy curadora de las muestras que se realizan en Killka. Pero, en esta ocasión de Momentos del vino una de las muestras que tenemos ahora, la curadora fue la licenciada María José Herrera, directora artística del Museo Nacional de Bellas Artes. En el caso de las muestras de Hernán Dompé y de Eduardo Dolengievich, la curadora soy yo", subraya.

- ¿Cuáles son las condiciones que debe tener un curador?

- Las curadurías, como cualquier otro tipo de actividad, pueden tener diferentes matices. Por eso, las condiciones de un curador en realidad tienen que ver con la manera singular en que lleva a cabo su tarea.

- ¿Cuál es tu manera?

- Generalmente, antes de comenzar la muestra, tengo una idea casi literaria. Tomo ese disparador literario, ese argumento, y es el que busco que esté presente en la muestra. Por ejemplo, hicimos una muestra muy linda hace poco que se llamaba "Tierra nuestra", entonces en vez de ofrecer una muestra respecto a lo que pueden ser las actividades del campo, hicimos que el protagonista fuera, precisamente, el campo. Todo aquello que nos rodeaba, todo aquello que acompañaba nuestra vida y nuestro producto atentos a la cultura del vino. Entonces, de ahí salió la línea argumental y definimos quiénes eran los protagonistas. Hubo algunos cuadros que cumplían con esas condiciones. En otros casos, en combinación con los artistas hubo temas que desarrollamos. Desde mi sugerencia, ellos prepararon algunas obras. Esa es una línea curatorial que a mí me gusta mucho y está muy en boga en Estados Unidos y en Europa. En otras muestras hay que trabajar en torno de un personaje, por ejemplo, el trabajo que hice cuando trabajé para el Hyatt. En otras ocasiones hay un cuadro que te deslumbra y en ese cuadro buscás los espacios y los argumentos para poder ir desarrollando la muestra. Por supuesto, que están operando todos los matices de la experiencia y de la propia sensibilidad que hacen que finalmente una muestra sea atractiva. Aunque todos los cuadros que integren una exhibición puedan ser muy buenos, necesitan un protagonismo, un respeto y un espacio porque si no podés perjudicar a la obra. Hay que dejar que en el espacio hable la obra. Y para que la obra hable en el espacio tiene que estar bien colgada, tiene que tener un espacio que dialogue con el diagrama museológico, el color y la luz. En el momento en que empezás a trabajar, que ya has hecho la selección de las obras y demás, tenés que empezar lo que es la entronización de cada obra, donde hasta el pintor, el autor, desaparece, y es la obra la que toma vida.

- ¿Cómo se forma un curador?

- Hay formaciones académicas, hay cursos de perfeccionamiento. Yo no he seguido una carrera universitaria pero he tomado decenas de cursos, he tenido la suerte y la posiblidad, y la sigo teniendo, de viajar mucho, de ver mucho arte en Argentina, en Europa, en Oriente. Pero que es algo que es innato. Es como si yo te preguntara a vos ¿cómo se aprende a hacer poesía? Hay un algo extra. Yo siempre digo que me faltan las condiciones para poder ser una artista, pero para mí poder acompañar a los artistas con una puesta es algo que me es intrínseco.

- ¿Cómo surgió esta vocación de "acompañar" a los artistas?

- Es muy personal y todo está vinculado a la sensibilidad. A mí siempre me gustó lo armónico, me encanta la arquitectura, la música, el silencio, el diseño, la decoración, la literatura. Y los colores me apasionan, la combinación de colores me apasionan, los matices dentro de los colores me apasionan. Por ejemplo, cuando tengo que curar una muestra los colores me mandan mucho. Las armonías, las asociaciones, disociaciones, las rupturas. Pero todo esto me sucede a mí. En otras personas, son otras las características de su trabajo.

- ¿Cuáles son los criterios con los que elegís a un artista o a un grupo de artistas a la hora de montar una exposición?

- El criterio para mí es la excelencia. Siempre me parece que hay que buscar artistas que sean muy buenos artistas. Sucede que muchas veces, de acuerdo al trabajo que yo estoy haciendo en este espacio, hay algunos tipos de pintura que pueden ser excelentes pero que no acompañan al proyecto. La pintura, como gozo estético, en Killka tiene que acompañar al disfrute. Entonces, lo dramático no lo pongo, lo que no quiere decir que una determinada obra sea excelente, pero no entra en dentro de los cánones del trabajo que tengo que desarrollar en este momento.

- En las muestras que has curado en Killka predomina el concepto de armonía, la invitación al recogimiento y a la autocontemplación, inclusive. ¿Aquí hay una buena dosis de tu propia idea de belleza?

- Creo que sí. Te cuento que he visto muchas exposiciones en los últimos años, sobre todo en Europa, llenas de violencia, de brutales agresiones a la sensiblidad, tan gratuitas. Por ejemplo, el año pasado estaba en el norte de Europa visitando varias galerías y museos y vi una instalación llena de autos tipo Chrysler, de la época de oro de la industria del automóvil norteamericana, con unos bebés adentro y la gente tenía que ir y pegarles cuchilladas a los bebés. Esas cosas para mí son imposibles casi de mirar. Siento que detrás ese tipo de obras hay un mensaje muy perverso y siento que en mí rompen esa especie de equilibrio que encontrás en el disfrute de las cosas bellas.

- Esta tendencia del arte contemporáneo, estas obras o instalaciones agresivas, ¿vos no las expondrías en Killka ni en ningún otro museo?

- Jamás. Jamás. Si yo tuviera que hacer una muestra sobre la guerra, por ejemplo "Los horrores de la guerra" de Goya, lo haría desde una mirada actual. Como que fuera un alegato en contra de la guerra. Y estaría venciendo un montón de cosas que no me resultan placenteras. Pero esto me parece hasta un golpe bajo, porque siento que es una manera de tener resonancia. No es que sea necesario hacerlo. Y como las vanguardias hace décadas que dejaron de serlo... Hace 70 años que se están haciendo prácticamente las mismas cosas, entonces se está llegando a esa idea de ver de qué manera se puede provocar para que el espectador se sienta sacudido. A veces uno se siente sacudido con obras muy bellas y que tienen otro resultado.

- ¿Observás que hay una tendencia mundial a elevar la violencia, tamizada por estéticas particulares, a la categoría de arte?

- Veo mucha violencia. Tenés que hacer un esfuerzo intelectual para comprenderlo. Y además te cuestionás si es arte o si es marketing.

- ¿Cómo lo diferenciás?

- Porque dudo del mensaje que tienen esas obras. No sé si hay un mensaje. No estoy tan segura de que lo tengan. Creo que ese tipo de agresión va detrás de un mensaje de disolución del todo. Yo lo siento así. Y no necesariamente está aportando algo. Las instalaciones, por su naturaleza efímera, son momentos donde vos sentís una trompada en la sien, porque aquélla instalación de la cual te hablaba era una cosa espantosa, era una aberración.

- ¿Cuál es tu diagnóstico del arte contemporáneo argentino?

- Creo que se hacen cosas muy interesantes. Muy interesantes. También creo que hay que recuperar lo que hizo en las décadas del ´50, del ´60, del ´70 porque hay que pensar, volviendo al temas de las vanguardias, que no porque sea lo último es lo bueno. Hay que ver cómo ha pasado el tiempo, cómo ha decantado todo eso y ver la muy sólida pintura que ha quedado en Argentina. Y también en Mendoza, por supuesto.

- A propósito de Mendoza, ¿tenés artistas que te conmuevan más que otros? ¿Quiénes son?

- No me gusta dar nombres porque creo que los artistas mendocinos son muchos y muy buenos. Sobre todo la camada de los artistas jóvenes es muy importante. Yo los he convocado para distintas muestras. Son muy ricos profesionalmente, artísticamente. Son muy sanos, valga la palabra. No estoy viendo obras con aquél tipo de temáticas que veo afuera. A mí me gusta mucho trabajar con ellos y hemos trabajado muy bien. Tienen una dimensión especial, y con esto no quiero parecer que celebro a los mendocinos y hablo con menos entusiasmo de los artistas de otras provincias. Esa dimensión especial es que se nota la academia. Acá en Mendoza se nota la academia. Hay formación. La gente ha pasado por las escuelas de arte y eso se trasunta. En otras provincias esto no lo han tenido, entonces la pintura tiene un nivel diferente. Y no estoy diciendo que la pintura de los mendocinos sea académica, de ninguna manera, sino de que tiene "escuela" y lo digo entre comillas.

- Entre tus apetencias personales, ¿preferís la figuración o lo abstracto?

- No tengo ninguna preferencia. Todo depende de la obra. Hay obras abstractas que me emocionan profundamente. No es el tipo de pintura sino la pintura en sí lo que me interesa.

- ¿Cómo fue comprar arte mendocino para el Hotel Park Hyatt de Mendoza?

- Cuando se hizo el hotel, que se hizo con todos los cánones internacionales que te puedas imaginar de hotelería, de arquitectura, etcétera, desde que se dibujaron los planos se resolvió en qué espacio iba cada cuadro. Y a mí me contrataron para encontrar esos cuadros. A mí me llegaban planos donde se me decía que hacía falta un cuadro de, por ejemplo, 5.50 metros de largo por 1.25 metro de ancho. Me decían: "Hace falta una obra de arte redonda de 5 metros de diámetro", o "Hace falta tres obras de arte de 40 por 70 centímetros. Entonces lo mío fue interpretar lo que ellos querían para acompañar su hotel y la propuesta estética la daba yo. Pero no la daba en cuanto a tamaño ni adónde tenían que ponerlo. Eso estaba todo predeterrminado.

- Pero el trabajo de búsqueda y selección de las obras lo hiciste vos...

- Eso sí. Y el argumento, la curaduría y que cada conjunto tuviera una coherencia, eso sí. Pero no era tan libre. Eso creo que lo hizo mucho más difícil pero también mucho más emocionante, porque tenía que crear una línea argumental y que me la aceptaran. En uno de los casos, por ejemplo, fue el de los grandes artistas mendocinos que habían trascendido las fronteras mendocinas en la misma década en que se hizo el Hotel Plaza, de modo que era una especie de homenaje a esa época que hacía el Hotel Hyatt al llegar al espacio del viejo Hotel Plaza. Después había que presentar las carpetas, los argumentos y las muestras y que los decoradores que venian de Estados Unidos vieran el material y lo aceptaran.

- ¿Qué artistas te enorgullece haber conseguido?

- Bueno, tenemos a Carlos Alonso y Julio Le Parc. No me canso de decirlo: en Mendoza tenemos los mejores tres Julio Le Parc que hay en Argentina. Sus obras, que están en el restaurant del hotel, son excepcionales. Ni en los museos hay obras como esas. Después están Elio Ortiz, Carlos Ercoli, Sergio Hocevar, Fernando Hocevar, el más joven era Daniel Ciancio, Pia Zanaboni, Marita Lavoisier. Nuestros maravillosos fotógrafos, Cayetano Arcidiácono, Daniel Serio, Eduardo Dolengievich, Carlos Calise. Y en este momento sé que me estoy olvidando de algunos nombres. Ese trabajo fue, por un lado, de una exigencia tremenda, fueron dos años de trabajo, pero por otro lado, fue una fiesta estética. Me encantó hacerlo, lo viví muy bien, en un clima maravilloso. Y los artistas realmente se portaron fantásticamente bien. En ese momento, ya han pasado siete u ocho años, nadie estaba acostumbrado a facturar, a hacer un contrato. Todos teníamos fechas de entrega y fueron muy profesionales. Fue una experiencia muy rica de la cual tengo el mejor recuerdo.

- ¿Hay crítica de arte en Mendoza?

- Hay crítica de arte y buena crítica de arte. Creo que en Mendoza en todos los aspectos pasa un poco con lo que hablábamos de la academia. Mendoza es una ciudad muy cultural. Tiene sus bajos y tiene sus altos pero es una ciudad que tiene diez universidades. Eso siempre se lo digo a los extranjeros. Debemos tener una masa de estudiantes que debe llegar a los 150.000 alumnos. Hay una posibilidad de formación que no se da en otras partes. Esto es un beneficio enorme y ojalá los jóvenes se dieran cuenta. Ojalá tomaran responsabilidades y ojalá lo vivieran como un privilegio. Mendoza es importante culturalmente y podría ser mucho más importante todavía si todos tomáramos la posta de lo que nos toca hacer.

- Insisto con el tema de la crítica. ¿Es seria la crítica de arte en nuestra provincia?

- Creo que es muy seria, hay gente muy bien fomada y están en los mismos cánones que en cualquier otra parte, en el mismo nivel. No hay que pensar que porque venga un crítico de Buenos Aires se va a modificar la crítica que se pueda hacer acá. Tal vez no haya tantos críticos porque el espacio no ha permitido todavía que haya muchos críticos, pero ves la formación que brinda la Universidad Nacional de Cuyo en Historia del Arte, en la Maestría de Arte Latinoamericano, posgrados y demás. Creo que los mendocinos hemos estado antes un poquito más globalizados.

- ¿Qué opinás acerca de cómo trabajan los museos y salas estatales y municipales?

- Desgraciadamente, creo que los museos del Estado dejan mucho que desear. Esto no tiene que ver una u otra gestión, sino con lo económico. En mi larga vida de trabajo he tenido escenarios diferentes y he trabajado en la función pública en la Secretaría de Cultura de la Nación y puedo afirmar que el gran problema de Argentina es que nunca el presupuesto está calculado para cultura. Entonces no se hacen las cosas que se deberían hacer y al no desarrollar la cultura estamos dejando atrás muchas cosas. En el proyecto de arte de la Bodega Salentein el ver que la gente, los niños y jóvenes de los alrededores pueden acercarse a un museo a aprender, a disfrutar de una pintura, y no estoy hablando de críticos de arte ni de turistas, es algo muy preciado. No puede privarse a la gente del arte. Y el Estado debería darse cuenta de esto y tener sus museos en otras condiciones porque el museo es para la comunidad que lo alberga. Los museos del Estado se manejan como pueden y se manejan con poco. En esto creo que los mendocinos deberíamos ser mucho más exigentes, porque tendríamos que exigir que se asignaran fondos dignos. Creo que con un museo en buen funcionamiento no sólo se culturaliza sino que se sociabiliza.

- ¿Y respecto de las salas independientes o privadas?

- Las salas independientes en Mendoza son interesantes pero no son demasiado importantes. En Killka también tenemos una galería donde vendemos cuadros y hemos tenido mucho éxito. Tenemos un público comprador, tengo que advertirlo, básicamente extranjero. Si me preguntás cuánto compran los mendocinos, cuánto los argentinos y cuánto los extranjeros, te contestaría al revés: los extranjeros compran el 97 por ciento. Eso sucede porque en Mendoza no está instalada la cultura de la inversión en obras de arte. Esto hace que haya tan pocas galerías porque las galerías no sólo están para exhibir sino también para vender.

- ¿Cómo es el mercado del arte en Mendoza?

- Es pequeño. Creo que se vende poco. Hace un siglo se le daba mucha importancia al arte, a la arquitectura, al diseño. Hablo de la Mendoza de las grandes casas y de la cultura de los bodegueros. Había grandes colecciones. Acá había obras de Sorolla, colecciones de arte español impresionantes. Hoy esto ya parece no importar. La vida ha sido más vertiginosa y han importado cosas que no han tenido este tipo de profundidad. Con la cultura de los años ´90 el mercado del arte en Mendoza se fue diluyendo. Ese nivel de inversión en arte hoy no existe.

- ¿Qué te parece que los artistas mendocinos deban hacerse un nombre en Buenos Aires para empezar a circular?

- Esto es una realidad y esto es lo que nosotros estamos tratando de que deje de suceder. Cuando nos preguntamos qué es centro y qué es periferia, yo pienso en Killka, un museo en pleno Valle de Uco, que acaba de ser elegido el "Mejor Museo del Año" por una revista especializada, que está ofreciendo una muestra espectacular del Museo Nacional de Bellas Artes, que está vendiendo muy bien en su galería, tanto más y mejor que lo que se vende en las galerías de Buenos Aires, entonces tenemos que responder que esto de centro y periferia se está revirtiendo. En un año y ocho meses la galería de Killka ha vendido 140 obras. Es realmente mucho. Todo esto hace que nos estén mirando desde afuera y se pregunten qué es lo que está pasando allá. Creo que nos están descubriendo y eso está ayudando mucho a nuestros artistas.

Opiniones (8)
22 de Julio de 2017|20:15
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22 de Julio de 2017|20:15
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  1. asi como tenemos los gobernantes que nos merecemos , los artistas tambien tienen , esta clase de seudo intelectuales , pero cuando revolves un poquito te das cuenta que no saben nada, trabaje con ella en la venta del hyatt , y es completamente mentira que los artistas trabajamos a gusto con esta señora, fuimos , de alguna manera estafados , ya que los precios los acomodo ,ella para llevarse por supuesto, la mejor tajada, ud sabe bien de que hablo
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  2. Estimada sra, ud además de ser arrogante no es objetiva; Sra; no le creo nada de nada. Saludos
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  3. muchachos del ed contemporaneo, cambien el cantito de la donacion al macro , donen algo ahora al jumbo.o al wall markt ,y sigamos adelante
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  4. ya que dan tanta pena las salas provinciales porque no hace la curaduria de un buen esponsor de salentein al estado?para que arte sea digno en toda la provincia alicia
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  5. creo que la postura de la sra gargiulo es frivola y monotona, ser un buen curador no es colgarles los cuadros a un hotel o a una bodega, la carrera de curador se estudia ,universitariamente,no son cursitos de señora gorda, la critica en mendoza no existe, no hay gente preparada para esto,sino favoritismos de turno con los artistas a cambio de obras, por notas en los diarios es muy facil desde una galeria de una bodega con presuesto , decir que los mendocinos no compran arte, no le compraran a ud , porque tiene esa postura arrogante casi presidencial, por favor sra gargiulo hable un poquito con los empresarios y vea un poco sus colecciones ,no nos compare con el pasado bormida y yanzon tambien hacen casas magestuosas y los cuadros en mendoza no seran de sorolla pero son de kuitca,o fader o berni no compare el arte secundario de pintores muertos con los "artistas"que tanto vende ud en killka , en otras palabras no podemos comparar a sorolla con pia zanaboni, por favor
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  6. La nota, tus preguntas y las respuestas de la Sra. Gagiurlo. Da gusto leerla, incluso para aquellos, como yo, que me reconozco ignorante del tema. Al Sr. Gonzalez, que opino antes, le recomiendo que lea la nota nuevamente y vea lo absolutamente descolocado de su comentario.
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  7. me parece ofensivo decir que no son muy importantes, las salas independientes ya que desde ED Contemporaneo se ha inscripto a mendoza dentro del panorama del arte argentino donando obras a MACRO y vendindo mas de 40 obras por edicion en arteBA 2006/07/08.. y trabajando con mas de 600 artistas y diseniadores en 4 anios, participando de conferencias y posicionando la marca Efecto Mendoza, julieta, agradeceria conozcas mas acerca de lo que se hace fuera de killka, es verdad que hay que rescatar lo viejo y ponerlo en dialogo con lo nuevo, pero cuidado con tanta teluria...por que el turista cree que todos somos una lamina de molina campos
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  8. estimados es interesante la nota por que deja ver la vision cuasi comoda en un pseudo status y un horroor por "las malas artes y las malas costumbres"...sra. gargiulo, ninos muertos y acuchillados hay a la vueltecita de kilka...no hace falta que baje de la explanada. la critica de arte no es buena en mendoza y no hay medios ni periodistas especializados que salgan de lo telurico (excepto 2 o 3)
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