Encuesta

¿Falta mucho todavía?

En los últimos días muchos funcionarios del Gobierno nacional salieron a decir que la inflación empieza a bajar desde este mes. La estrategia de la política monetaria tiende a eso, pero la situación límite está cada vez más cerca. ¿Cuánto falta para que la inflación baje, lleguen las inversiones y el país empiece a reacomodarse?

 Hace una semana, el ministro del Interior, Obras Públicas y Viviendas, Rogelio Frigerio, estimó que este mes de mayo la inflación será "prácticamente la mitad de lo que fue abril". Y que "en junio, julio y agosto vamos a estar con una inflación rondando al 2%, y en septiembre menor al 2%". Hace dos días, el senador Federico Pinedo afirmó que "el mes que viene (junio) va a caer brutalmente la inflación". El 22 de abril último había acertado al anticipar que la inflación de abril iba a ser "entre 6 y 7 puntos, una monstruosidad". En la última semana, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, admitió que la inflación de abril fue la que predijo Pinedo (6,5%) aunque lo minimizó tras referirse a una inflación base (concepto desconocido por la mayoría de 2,8% (es decir, 4 puntos menos que la real de ese mes).

La inflación base, núcleo, básica o subyacente (core inflation) es la inflación reflejada por el índice de precios al consumo (IPC) cuando éste no toma en cuenta ni los productos energéticos ni los alimenticios sin elaborar, por ser los últimos productos cuyos precios sufren grandes fluctuaciones debido a conflictos internacionales, malas cosechas y otros. En este caso, el titular del Banco Central quiso dejar afuera el efecto de los tarifazos en la medición de la inflación por tratarse de un hecho que no se repetirá de igual modo cada mes. Con este concepto/argumento se valió Sturzenegger para decir que ese 2,8% de abril "fue la más baja desde noviembre pasado". La intención de medir la inflación "núcleo, base o subyacente" es para conocer a medio plazo la tendencia general de los precios.

El objetivo de Macri es dejar una inflación anual que no supere el 5%. Hace casi un mes, el mismo presidente dijo que en el segundo semestre (o sea, dentro de un mes y medio) empezará a bajar la inflación y tiró esta fórmula: hay que ser "más austeros, cuidadosos y emitir menos cantidad de pesos". Se estaba refiriendo a la apuesta más fuerte de su política monetaria para recuperar el valor del peso argentino y así estabilizar los precios: a reducir la distancia entre la base monetaria del Banco Central y las reservas internacionales (mientras menos sea la distancia entre ambas, más estable será la moneda, dice la fórmula clásica).

En la tarde del 10 de diciembre último, cuando Cristina Kirchner se estaba tomando el avión a Río Gallegos sin haber entregado los atributos presidenciales al recién asumido Mauricio Macri, los indicadores del Banco Central de la República Argentina mostraban una diferencia entre base monetaria y reservas internacionales de U$S 39.927 millones (según el valor del dólar en ese entonces). Tras la devaluación, la disminución registrada en la base monetaria en los primeros cinco meses de gestión, más el aumento de reservas internacionales en ese mismo lapso de tiempo, la diferencia se acortó a unos U$S 10.056 millones. Hay que tener en cuenta que en el medio de todo esto, el regalito K del dólar futuro (compromisos de pago por unos $77 mil millones, por el que se tuvo que destinar el 85% de la emisión para pagarlo). Según un informe de MDZ de abril último, Macri ha sido hasta el momento el único presidente argentino desde el regreso de la democracia (1983) que más ha contribuido -en los primeros meses de gobierno- a bajar la emisión y en forma simultánea, a subir las reservas.

En coincidencia con los pronósticos de Frigerio, algunos economistas estiman un 3,5% de inflación para este mes, luego 3% para junio y julio con un índice más cercano al 2%.

En tanto, existe un creciente pero prudente interés de inversores extranjeros en el país, que no quieren una Argentina que venda un relato y al poco tiempo vuelva a caer, tal como lo admitió un empresario en un reciente congreso anual del Instituto Argentino de Ejecutivos en Finanzas, realizado en el Sheratton de Buenos Aires.

Macri tardó dos años en cosechar éxitos en Boca: sus primeras medidas fueron aumentar la cuota social un 25%, reducir gastos en todas las actividades deportivas (excepto fútbol y basquet) y contratar a Jorge Griffa para las divisiones inferiores y así conseguir títulos con jugadores propios -compró a las divisiones inferiores de Argentinos Júniors, entre quienes estaba Juan Román Riquelme-. Luego dispuso la remodelación de la Bombonera (aumentó la capacidad total en 57.503 personas). Recién un año y medio después de desembarcar en Boca, Macri trajo al virrey Bianchi y empezó la seguidilla de éxitos, con 16 títulos.

¿Hay que esperar el mismo tiempo para que el país se reacomode? ¿falta mucho todavía para que baje la inflación, el mayor de todos los males de la economía, y se reactive la Argentina? Ya pasaron cinco meses y la situación límite, cada vez más cerca, con provincias con la mitad de sus habitantes pobres, como Chaco (54,2%), Santiago del Estero (50,3%) y Jujuy (48,5%), según datos de Evaluecon, y economías regionales que pierden rentabilidad y agravan su crisis, tras el creciente ingreso de mercadería importada en algunos sectores, la multiplicación de las tarifas energéticas, las subas en los combustibles y las desavenencias climáticas en diversas zonas, sobre todo el Litoral, que generan pérdidas millonarias e irrecuperables.

Opiniones (2)
15 de diciembre de 2017 | 02:33
3
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15 de diciembre de 2017 | 02:33
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  1. Tranquilos, esperemos el 01 de Julio de 2016, es cuando empieza el 2º semestre y comienza la alegría y las buenas noticias.
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  2. Sólo mas mentiras. Los grupos económicos a los que favorece MAcri les va muy bien con la inflación alta
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Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho