Quince frases "neuróticas" del 'Bestiario' de Cortázar

El escritor franco-argentino volcó en su primer libro de cuentos una autoterapia psicoanalítica producto de la neurosis que sufrió a principios de los '50.

Cuando los nervios se alteran al grado que se distorsionan la realidad, los pensamientos y las relaciones personales, se dice que el sujeto tiene un cuadro neurótico. Con el agresivo estilo de vida de la modernidad, este trastorno, sin que nadie se de cuenta, cada día está más cerca de ser una enfermedad habitual. Y por increíble que parezca, Julio Cortázar también padeció éste y otros problemas mientras escribía su obra literaria.

El compendio de cuentos Bestiario es el primer libro en el que Julio dijo sentirse "realmente seguro de lo que quería decir". Se trata de ocho cuentos, en los que aparecen perfectamente entrelazados algunas características esenciales de la narrativa cortazariana: el humor, el absurdo y lo fantástico, pero además, son una terapia de tipo psicoanalista para los síntomas neuróticos que molestaban al autor en ese tiempo.

El cuento Circe lo escribió en un momento de trabajo excesivo, cuando la vida lo obligó a recibirse como traductor en un periodo de seis meses, en vez de tres años como es lo habitual. Por supuesto, él logró hacerlo, pero le costó un desequilibrio psíquico que se traducía en neurosis extrañas que se ven reflejadas en el cuento.

El estrés que tenía Julio en ese entonces hacía que imaginara cosas en su vida diaria. El ejemplo que le gustaba contar era que durante esa etapa tenía problemas para comer. Creía ver moscas alrededor de su comida, que merodeaban incesantes en la espera de un descuido para atacar y ensuciar todo el plato. Tan inocente como siempre, Cortázar huía fastidiado por esos huéspedes. Un día llegó a casa tras escribir el cuento y comenzó a comer libremente, como si la escritura lo hubiera exorcizado de todos sus males.

"La casa tomada" surgió de una pesadilla que alteró a Cortázar en su vida consciente. Él soñó que que se encontraba en una enorme y luminosa casa, pero algo siniestro que no podía identificar lo estaba persiguiendo. Entonces se llenó de un sentimiento puro de miedo, de sentirse amenazado por ruidos lejanos y ecos del pasado. Julio, al igual que en el cuento, huía por las habitaciones del lugar de esa esencia desconocida hasta llegar a la calle, como se narra en el final de la narración.

Sin duda, Julio Cortázar padeció los mismos problemas del exceso de trabajo que se viven ahora y lo mejor para tratar esos trastornos que puedes llegar a tener ocultos, es leer las frases que dejó escritas en el libro de "Bestiario", publicado en el lejano 1951.

–

"De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose".

"La besaron tanto entre Inés y su madre que le quedó la cara como caminada, blanda y oliendo a rouge y polvo rachel de Coty, húmeda alrededor de la boca, un asco que el viento le sacó de un manotazo".

"Ahora es más difícil hablar de esto, está mezclado con otras historias que uno agrega a base de olvidos menores, de falsedades mínimas que tejen y tejen por detrás de los recuerdos…".

"Entre la última cucharada de arroz con leche —poca canela, una lástima— y los besos antes de subir a acostarse, llamó la campanilla en la pieza del teléfono… ".

"Me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará".

"Ella hizo algo que nunca antes, le pasó los brazos por el cuello y lo besó en la mejilla. Su boca olía despacito a menta".

"Como hacer vendas para un soldado que todavía no ha sido herido y sentir eso de grato, que se lo está aliviando desde antes, previsoramente".

"—A veces una es tan descuidada —dijo tímidamente Clara—. Cree que lleva todo, y siempre olvida algo".

"…y las manos de Rema que daban deseos de llorar y sentirlas eternamente contra su cabeza, en una caricia casi de muerte y de vainillas con crema, las dos mejores cosas de la vida".

"… no es nominalismo, no es magia, solamente que las cosas no se pueden variar así de pronto, a veces las cosas viran brutalmente y cuando usted esperaba la bofetada a la derecha ."

"Se trasladan como una moviente constelación de una parte a otra, mientras yo quisiera verlos quietos, verlos a mis pies y quietos —un poco el sueño de todo dios, Andrée, el sueño nunca cumplido de los dioses—".

"Me daba asco pensar así, una vez más estar pensando todo lo que a los otros les bastaba sentir".

"Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles".

"… yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada".

"Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota de ritmo que nos ayuda a vivir". 

Por Alejandro Arroyo Cano - portal Cultura Colectiva  


Opiniones (0)
10 de Diciembre de 2016|01:59
1
ERROR
10 de Diciembre de 2016|01:59
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic