Más de 20 chicos golpean a un entrenador instigados por un padre

El lamentable hecho sucedió en la ciudad bonaerense de Lincoln. Allí, el coordinador de fútbol del club Rivadavia fue agredido brutalmente por jugadores de Mariano Moreno, de Junín.

La golpiza que recibió el entrenador del club Rivadavia, de Lincoln, que participa del
Torneo Argentino A, de parte de más de 20 chicos de las inferiores de Mariano Moreno, de Junín, incitados por el progenitor de uno de ellos, puso de manifiesto otra vez la nociva incidencia paterna en el desarrollo deportivo de sus hijos.

El agredido en cuestión fue Juan Carlos Pírez, coordinador de todo el fútbol del prestigioso club Rivadavia, de la localidad bonaerense de Lincoln, que el próximo fin de semana comenzará con serias aspiraciones su participación en el Torneo Argentino A, buscando un lugar en el campeonato de la B Nacional.

Pírez, de 55 años, ex jugador de Racing Club, de Avellaneda, en los 70, es oriundo de la vecina ciudad de 9 de Julio y fue uno de los principales impulsores del crecimiento de esta institución, trabajando esencialmente con las inferiores de las que surgieron jugadores que hoy actúan en primera división.

Estos son los casos de Rolando Schiavi (Boca, Argentinos Juniors y hoy Newell's) y su hermano Fabio (Chacarita Juniors), Juan Bottaro (Arsenal de Sarandí), Diego Castaño, Guillermo Suárez y Pablo Fontanello (todos en Tigre).

En inferiores, Rivadavia compite en la Liga Deportiva del Oeste (L.D.D.O), de la provincia de Buenos Aires, presentando todas sus categorías desde cuarta a décima división.

En el marco de esa competencia el club linqueño viajó el sábado pasado a la ciudad de Junín, donde enfrentó a sus pares del Mariano Moreno local (allí jugó alguna vez el ex River Plate Oscar "Pinino" Mas).

Al cabo de la jornada Rivadavia se impuso en tres categorías, empató en otras tantas y perdió en la restante. Hasta allí, toda una fiesta de aparente confraternidad deportiva e integración juvenil. Hasta que el desenfreno de los padres que sueñan para sus hijos destinos de estrellas futbolísticas trastocó esa imagen.

Pírez recibió tantos golpes en la cabeza, cara y distintas partes del cuerpo que no tiene posibilidades de comer con normalidad y mucho menos de hablar, por lo que Télam dialogó con su esposa, Lidia Barcilio, que justamente lo acompañaba en el momento de la agresión, para que relatara lo sucedido.

"Mi marido estaba charlando con Marcos Holman, técnico de la quinta, cuando hay una jugada que podía derivar en penal para Rivadavia, pero el árbitro no lo cobró. Entonces Juan Carlos le reclamó la falta y allí empezó todo", contó la esposa de Pírez.

"Apenas lo escuchó, una persona de unos 35 años, que después supimos se trataba del padre de un chico de la quinta división de Mariano Moreno que estaba jugando en ese momento, le reprochó a mi esposo que le reclamara al árbitro, lo que derivó en un cambio de palabras, hasta que esta persona lo desafió a pelear afuera del estadio", precisó.

Barcilio indicó que Pírez no le hizo caso "y se fue para los vestuarios a saludar a los chicos. Entonces un padre de Rivadavia le avisó que ese hombre lo estaba esperando afuera y se lo veía muy exaltado, por lo que no era conveniente que saliera enseguida".

"Pero Juan Carlos no le hizo caso y salió rumbo al micro con los chicos. Entonces este hombre lo invitó a pelear en una placita que había enfrente. Como él no le hizo caso, llamó a un grupo de no menos de 25 chicos de las inferiores del club local que estaban allí munidos de caños, palos y cadenas, quienes lo encerraron en una calle lateral estrecha y empezaron a golpearlo", describió.

"Yo me quedé paralizada, porque los pibes, que no tenían más de 14 o 15 años, le pegaban brutalmente a mi esposo mientras este hombre los arengaba. En un momento pensé que lo mataban, porque la gente de Rivadavia que había acompañado a los equipos tardó en darse cuenta de la situación e intervenir", refirió Lidia.

La mujer sostuvo que recién "después de un rato que pareció eterno pudieron intervenir algunos padres para defender a Juan Carlos, lo que derivó en una batalla campal. Pasaron como diez minutos hasta que llegaron algunos policías para dispersarlos. Y cuando corrí hacia mi marido, lo vi con la cara y la cabeza destrozadas".

"Tiene cinco puntos de sutura en la cara, le arrancaron dos dientes de raíz, un golpe terrible con una cadena entre el hombro derecho y el cuello, un corte profundo en la cabeza por un caño y en el brazo izquierdo por un palazo", puntualizó la señora de
Pírez.

"La verdad que no hicimos la denuncia policial porque no quisimos complicar al club, aunque nos dijeron que se va a actuar de oficio. La que tendrá que intervenir será la propia liga, para castigar a los responsables y, sobre todo, hacer algo para que esto no se repita", enfatizó la mujer.

El presidente de la L.D.D.O, Claudio Yópolo, y algunos dirigentes, se comunicaron con Pírez para repudiar lo acontecido y asegurarle que el caso no quedará impune y se tomarán medidas a futuro.

Es usual ver a padres enardecidos, instalados a los costados de las canchas donde sus hijos juegan al fútbol o a cualquier otra actividad deportiva, que insultan a rivales y presionan a sus hijos como si en ello les fuera la vida.

Los psicólogos hablan de "frustración traslativa", por la que canalizan en sus hijos lo que ellos no pudieron conseguir cuando soñaban con ser deportistas reconocidos. En el caso de Pírez, esto se transformó en un episodio de extrema violencia incitada por un padre hacia un grupo de adolescentes. Y los resultados pudieron ser trágicos.
Opiniones (3)
25 de noviembre de 2017 | 02:59
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25 de noviembre de 2017 | 02:59
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  1. Miguelito no es rugby ni futbol, es VIOLENCIA, y tu comentario es sectarista y encima mal escrito la primera A, va seguida de h, porque es una interjeccion. eso no es de futbolista de de rugbier, es de burrito no mas
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  2. A no, son futbolistas....
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  3. TENGO UN HIJO QUE JUEGA EN UN CLUB DE FUTBOL DE MENDOZA, Y MAS DE UNA VEZ VI COMO LOS PADRES DE SUS COMPAÑERITOS QUE TIENEN 10 AÑOS, SE VUELVEN LOCOS EN LA CANCHA. NO SOLO LOS PRESIONAN COMO SI FUERAN JUGADORES PROFESIONALES SINO QUE SE OLVIDAN QUE LOS CHICOS VAN A DIVERTIRSE. PARA MI O SON DEPORTISTAS FRUSTRADOS O SE QUIEREN SALVAR CON LOS HIJOS.
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