Las pasiones de Marcos Aguinis

El escritor nos relata el maravilloso y abrumador camino que recorrió hasta convertirse en uno de los pensadores más importantes del país.

Música, neurocirugía, política, literatura, teología, historia y psicología, ciencias que son muy distintas entre sí y que, a primera vista, parecen ser incompatibles. Pero todas ellas fueron ejercidas, con mayor o menor nivel de profesionalismo, por Marcos Aguinis, uno de los intelectuales más reconocidos de nuestro país.

Nacido hace 81 años en la ciudad de Cruz del Eje, Aguinis decidió compartir con sus lectores una parte sustancial de su historia, la de su arduo camino como hombre del saber. La novela de mi vida (Sudamericana) refleja esa peculiar autobiografía, en donde el autor de La gesta del marrano nos cuenta sus encuentros, desencuentros, deslumbramientos y descubrimientos con las profesiones que ejerció (y ejerce) durante una importante trayectoria de su vida.

Con el ritmo propio de una novela, Aguinis narra sus inicios en Cruz del Eje, donde a edad precoz comenzó un camino ligado a la música, convirtiéndose en un concertista de piano con un futuro halagador. El paso de los años y los vericuetos de la vida lo llevarían a la neurocirugía, que le permitió conocer el mundo, codearse con las eminencias científicas de mediados del siglo XX y conocer paulatinamente el éxito profesional. Mientras tanto, desarrolló una faceta que le dará el verdadero reconocimiento popular: la literatura, a la cual terminará sucumbiendo en sus mieles.

También se dedicó a la psicología, la que descubrió en un momento de crisis personal, y siempre se mostró activamente interesado por la teología (siendo un agnóstico de origen judío) y la historia. Además es destacable su paso por la política, como funcionario de Raúl Alfonsín y, en las últimas tres décadas, una de las opiniones de actualidad más escuchadas y comentadas, sobre todo por su férrea oposición al peronismo y kirchnerismo.

"[...] Yo había establecido conexiones múltiples con Maimónides (médico, filósofo, teólogo, legislador) y me atraía la perspectiva de conocer al ser humano en su totalidad, como lo había hecho aquel grande", recuerda Aguinis al argumentar su elección por la medicina. En otro pasaje, el escritor rememora: "Otra vez me asaltaba la evidencia de que no solo la música, sino la literatura y la medicina pueden marchar juntas".

Si bien la trama central de la historia de Aguinis es su vida profesional y su enriquecimiento del saber, el autor de La cruz invertida otorga un amplio espacio a otros aspectos de su intimidad: familia (un episodio con su padre es la parte más emotiva del libro), amores, amistades, confrontaciones, viajes, influencias y reflexiones. En esta última, se evidencia cierto pensamiento ideológico de Aguinis sobre la religión y, sobre todo, la política. "El viejo y astuto líder (Juan Domingo Perón) jugaba con todos los cabos sueltos, desde la izquierda hasta la derecha, poniendo el acento donde mejor conviniese, y manteniendo su mando único, tal como cuadraba a un populista raigal".

Aprovechando una narrativa autobiográfica con pinceladas románticas, un lenguaje correcto y coloquial, una mayor trascendencia a los hechos que a la cronología y poniendo mayor énfasis en los temas que desea contar, Aguinis abre una parte de su agitada historia en la cual sus múltiples profesiones, más que darse paso paulatinamente o entrar en conflicto entre ellas, fueron moldeando a un exitoso escritor cuya visión va mucho más allá de la razón.

Nicolás Munilla

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7 de Diciembre de 2016|15:17
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