Sugieren cómo debe escribirse un cuento

En esta nota se ofrecen algunos tips a tener en cuenta a la hora, según el autor, de sentarnos a escribir un buen cuento.

El escritor mendocino Juan Edgardo Martín nos entrega algunos tips a tener en cuenta a la hora de sentarnos a escribir un buen cuento y reflexiona sobre las cualidades que debe tener alguien que tiene pretensiones literarias que justificar. 

PRIMERO: Obsérvese con ojo atento lo que nos sugiere la vida. A menudo ocurren situaciones o sucesos que poseen una carga inusual de emotividad. El verdadero escritor es aquel que sabe detectarlas. Esto es así, por que damos por supuesto que el verdadero escritor posee una provisión extra, superior a lo corriente, de capacidad de observación. También resulta lícito y válido evocar acontecimientos, por nimios que sean, ocurridos en el pasado, pero que de alguna manera nos hayan impactado.

SEGUNDO: Extraer del acontecimiento mencionado una idea-base del futuro relato. Esto es de suma importancia, porque esa idea-base alrededor de la cual se construye la narración, constituirá el "alma" de la misma. Para poder extraer esa idea, debemos apelar a nuestra agudeza y profundidad de análisis. A propósito, otras cualidades que debe poseer todo escritor es precisamente eso: agudeza para sintetizar un pensamiento original y a la vez verdadero sobre el acontecimiento en cuestión; y profundidad de análisis para formular una idea que apunte al meollo de la cuestión.

TERCERO: Aquí tendremos que echar mano a otra cualidad sin la cual no existe el escritor: su imaginación, su propia fantasía. El escritor, apelando a dicha cualidad debe imaginar una historia, que gire, o culmine dejando pensando al lector sobre la idea-base. Así como la idea-base dijimos que constituye el "alma" del relato, la historia constituye su vestidura exterior, de nosotros dependerá que dicha vestidura sea de gala, o de ridículos harapos. Resulta de vital importancia que la historia transcurra a través de carriles que, valga la obviedad, acontezcan en una sucesión de principio a fin (más allá de un posible juego válido con los tiempos) con el objeto de que el lector vaya deseando enterarse que va a ocurrir al final.

CUARTO: Escoger un título para el relato que "venda" por así decirlo, la historia. Siempre he pensado que el título es la "carta de presentación" del cuento, es lo primero que logrará captar la atención del lector, es lo que se lee en primer lugar, de allí su capital importancia. Imaginemos al potencial lector hojeando el libro en el anaquel de un comercio. Si se trata de un lector avezado, mirará el índice y el prólogo, y al leer el título este le interesará, o no. El título es al cuento, lo que la primera entrevista a un hombre que busca trabajo.

QUINTO: Una vez escogido el título, comenzar a relatar la historia de manera que resulte atractiva desde el comienzo. Esto es un juego de seducción entre escritor-lector. Este último al leer las primeras líneas nos está dando la oportunidad a que lo envolvamos en nuestra fantasía. Está disponiéndose a fingir que se mete en la historia. Mostremos nuestra mejor versión, y si conseguimos atraparlo, es muy posible que lo lea hasta el final.

SEXTO: Relatemos la historia con la claridad suficiente para que el lector se encuentre cómodo leyéndola, y no deba releerla para poder entender que quiso decir el autor. Una mujer no es tan hermosa, si debemos mirarla dos veces para descubrir su belleza. Que la historia sea clara no va en desmedro de su inteligencia y profundidad.

SÉPTIMO: Finalicemos el relato tratando de poner la misma maestría que en el principio. Así como el comienzo es lo que atrapa al lector, el final es lo que le deja el sabor que nosotros hemos pretendido insuflarle al relato; es el corolario, su colofón, el clímax. Allí debemos decir (se recomienda de una manera no muy explícita), que pasó con todo eso que hemos venido relatando. Así como al principio se busca hechizar, al final debe pretenderse sorprender con cierta magia, la cual puede no estar exenta de crudeza, según el carácter de la narración.

COMENTARIOS ADICIONALES

1.- Cuando habla el personaje, tratemos de ser lo más realistas posibles. No subestimemos al lector. Seguramente él sabe, en mayor o menor grado cómo se expresan tales o cuales estereotipos. No pongamos en su boca palabras que jamás diría. Aquí entra en juego nuevamente nuestra capacidad de observación, para reproducir con cierto grado de eficacia los comportamientos de los estereotipos.

2.- Cuando habla el autor, tratemos que nuestra prosa sea cuidada, lo más elegante posible, pero sin caer en la afectación ni el lugar común. Tampoco escribamos "a la manera de". Reconozco que lo último es una aspiración muy difícil de lograr, pues resulta hartamente dificultoso eludir el talento ajeno. Lo normal y natural en un potencial buen escritor es que con el tiempo, vaya adquiriendo su propio estilo.

3.- ¿Qué es el estilo? Es nuestra peculiar manera de expresarnos a través de la palabra escrita. ¿Cómo advertimos que lo estamos adquiriendo? Cuando vamos descubriendo que escribiendo de tal o cual manera nos sentimos más cómodos.

4.- Debemos estar atentos a no irnos por las ramas en el relato (a menos que el argumento exija una explicación tangencial). El cuento difícilmente admite cuestiones paralelas a la principal (no así la novela). Así es que debemos tratar de ser lo mas directos posibles y narrar exclusivamente lo que hace estrictamente al argumento.

5.- ¿Qué extensión debe tener el cuento? Debe ser lo suficientemente corto como para no cansar al lector. Éste cuando se dispone a leer un cuento, no desea introducirse en una historia extensa en la cual se ahonde en cuestiones psicológicas de los personajes, ni tampoco en explicaciones demasiado detalladas. El mérito consiste en ilustrar al lector con pocas, directas y seductoras palabras. En general, considero que la lectura de un cuento debe hacerla un lector en no más de dos sesiones. Si se excede, caemos en el peligro que el lector pierda el contacto intenso que debe tener con la trama. Los autores del siglo XIX (salvo Maupassant), erróneamente según mi opinión, escribían cuentos demasiado extensos (Dickens, Hoffman, Poe en algunos casos; Balzac, por citar algunos), aclaramos que lo dicho no va en desmedro de la calidad artística de las obras de dichos autores.

Finalmente y resumiendo: un buen cuento es una historia suficientemente amena para que el lector la lea de un solo tirón; se recomienda que además de relatar una historia o un episodio, exprese una idea de fondo; sea lo suficientemente clara para facilitarle el trabajo al lector. ¡Cuidado! clara no significa frívola ni superficial. Debe ser clara y profunda a la vez, y relatada, por lo que pudiere valer, en el estilo que le es propio al escritor, sin afectaciones ni lugares comunes.

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3 de Diciembre de 2016|02:05
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