Crónicas de un borracho, a cada quién su bebida

Marquinho nos trae una descripción del simple mortal dependiendo su brebaje alcohólico preferido. Vos podés estar en esta nota.

 El alcoholismo, al contrario de lo que se dice, no es malo. En mi caso me ayudó a superar situaciones, desinhibirme, descubrir totalmente mi cuerpo y mi mente, comprobar la resistencia que tengo, conocer amigos y chongos, sorprenderme a mí mismo de mi capacidad de chamuyo, dar clases magistrales de baile cual Vilma Rúpolo, entre otros.

Desde hace años que hice varias elecciones, entre ellas qué tragos tomar y no salir de ellos, logrando así que mi cuerpo tallado a mano se adapte a grandes cantidades de ciertas bebidas, pero también alto rechazo a otras. Por ejemplo, no tolero el Fernet (debido a una borrachera muy grande en un casorio, donde aún están juntando mi flora intestinal). Variedad de empleados de baños en discotecas me han odiado por lanzar en inodoros y lavatorios, pero eso quedó en mis épocas de adolescente (que en mi caso llegó a los 29 años, según las nuevas teorías psicológicas). Tampoco tolero los tragos con crema, mezcla de licores, ni con helado. Con esos directamente me cago encima, un pañalín a la derecha.

Hace años que mi vida alcohólica ronda en torno al Champagne (bueno, no esos con gusto a meada como el Federico de Alvear) y no es por mandarme la parte, sino que es sano, y al contrario de lo que le pasa al común de la gente, en mí las burbujas tienen un efecto óptimo. A la mayoría le pega como trompada, pero eso es por la falta de costumbre, en mi caso sería imposible calcular los litros que me he tomado en más de 10 años de vida nocturna. Uno por fin de semana mínimo seguro. Saquen la cuenta. Y no soy de los que salen una vez al mes…También me gusta un buen wisky para rematar la noche tipo 5 am (¿estaré fuera de la ley porque la venta de alcohol es hasta las 4:30 am?). Un Campari para inaugurar una noche de parranda es también aceptable.

Volviendo al tema de mi nota, he observado a lo largo de mucho tiempo lo que bebe la gente en sus salidas, y aquí llegan mis críticas.

Frizeé Azul: Recientemente de moda (obligada por la crisis económica) esta bebida se ha hecho popular entre jóvenes que recién se inician en las salidas nocturnas.¡¡¡Un asco!!! Es grasa, sabelo…muy de grupo de minas onda gato guaymallina y de wachines con campera deportiva y pantalón arremangado con tatuaje en la pantorrilla. Es una bebida relativamente barata ($45 en un boliche), rendidora, y llena de colorante, descarte de vinos. Es ley que te lo sirvan en vaso de trago largo plástico con dos hielos.

Speed con Vodka: Acá el tema que importa es la calidad del vodka…eso determina este trago que hoy se ubica en la cúspide de los predilectos por las minas ratonas que salen con $50 y los flacos que ves en grupo juntando monedas y atropellándose como judíos en cámara de gas para pedirlo en las barras de los primermundistas boliches mendocinos. Si te vas a hacer el copado y no vas a pedir el vodka común (que dice el mito que lo venden en bidones y los barman rellenan las botellas), procurá que si es de primera marca, no te lo sirvan en vaso plástico, afecta el sabor, y más si te ponés a pensar que en muchos casos los lavan, o sea que podés estar tomando del mismo vaso que un boliviano caído del catre que se piensa que va a levantar en un boliche top porque anda con la guita de la cosecha. Los gatos si discriminan…

Mojito: Típico de mujer-felino cuarentona que se separó hace poco y de gay depresivo que no supera su separación después de que le prometieron casamiento y una vida feliz (¡¡¡maldito imbécil, si te veo te descargo la 38 en la cara!!!). Este trago se ha popularizado en las despedidas de solteras, el ron es la clave, el hecho de que sea nacional o importado marca el tiempo en el cuál te pondrás en pedo. En algunos lugares se les va la mano con el limón y se torna intomable, en otros el ron se lo han jugado al truco, o la menta ya está vieja (¡¡¡deben ser solo hojas, no con palitos!!!). Aplauso a Maxi mi barman preferido en La Reserva que es máster en prepararlos…

Toc Toc: Esas promotoras que andan por las discos de Mendoza con la tablita llevando el tequila me desesperan. Maquilladas como puerta, rompen las bolas con la tabla, de la cual se prenden los ratones que en su vida se pagarán un buen tequila. ¡¡¡Loco la sal se chupa no se aspira!!! , les aclararon a varios que armaban las líneas con la Red Bus y se mandaban el limón. Es el trago ideal para los que andan con poca guita, te tomás tres y terminás abrazado al escudo de la Plaza Independencia flasheando que estás en Disney. Si perdés la memoria en estado de ebriedad no es recomendable, podés terminar en un telo de la San Luis, sin guita y con el viejo que te golpea la puerta y te dice que se te terminó el turno…pero ¿cómo llegué acá, y con quién?…

Gancia Batido: ¡¡¡Es trago de puto viejo!!! O de una de esas chicas del Opus Dei que no le dan la mano al novio (que medieval). Este aperitivo fue moda en los ’90, me recuerda mis noches en Olimpo, Let’s Go o La Chimère. Hoy algunos hacen variaciones en la vera del Río Mendoza, como Marcela con Talca Lima, topísimo.

Corona con Limón: Para el mundo heterosexual, un asesinato en masa. La cerveza es, fue y será la bebida predilecta por tu chongo, marido, hermano o padre, y agregarle limón no es de macho. Si ves a un flaco tomando Corona, paso a comentarte… SE LA RE COME … aunque traten de caretearla tomando del pico, lo cual genera en mi grandes fantasías sobre la succión. El contexto en que bebés esta cerveza es muy importante, si lo hacés en el after, con limón, caliente, 50 °C y 95 % de humedad, la misma se convierte en soda cáustica.

Bueno los voy dejando, recuerden que la mezcla es mala. ¡¡¡SALUD!!! Le dedico esta nota al Jorge Omar Giménez, beodo conocido del Este. 

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24 de agosto de 2017 | 08:24
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