Cómo funcionó el pacto en Colombia
Los acuerdos que involucran a los sectores representativos de la sociedad son, por definición, buenos. Cuando el problema que convoca a la firma de un pacto es la violencia, esos acuerdos no son sólamente buenos, sino fundamentales.

Sin embargo, deben tenerse en cuenta dos factores principales: uno, institucional y el otro social.

Primero, está vigente el precepto constitucional de que “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. Esto es una advertencia a la tentación latente de generar “otros parlamentos”, ya sea desde la gente que, disconforme, decide tomar decisiones colateralmente, o desde gobiernos a los que no les convence la opinión o las iniciativas de sus cuerpos legislativos. Pero también es una señal de la que deben tomar notas los representantes elegidos por la gente: ellos tienen la misión de involucrarse, si o si.

Segundo, cuando se convoca muchas veces, ya sea con buenas o con aviesas intenciones y no se logran ver resultados, se atenta contra una herramienta fundamental de la democracia como es el “pacto social”. No sirve diluir responsabilidades en una mesa de muchos. Funciona, cuando es el gobierno el que decide hacerse cargo, delimita un plan a seguir y convoca a la sociedad a sumarse, con seriedad y responsabilidad.

¿Cómo funcionó la reforma que le devolvió a las principales ciudades de Colombia la tranquilidad? Precisamente, de esta manera.

El colombiano Andrés Villaveces es profesor de Epidemiología, subdirector del Centro de Prevención e Investigaciones en Lesiones de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos.

El explicó que en su país, igual que aquí, pero con muchísima más violencia en las calles, la gente reclamaba medidas de carácter instantáneo, escapándole al verdadero diagnóstico del problema.

“A diferencia de otras aproximaciones donde puede haber intervenciones dirigidas a controlar la violencia, en este caso, toda la política del gobierno tuvo como eje central la reducción de violencia y mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos”, explicó Villaveces a MDZ.

De esta manera se generaron en Bogotá “infraestructuras administrativas y herramientas técnicas que facilitaran el seguimiento y la evaluación de políticas basándose en mediciones de indicadores de seguridad, salud y bienestar, entre otros criterios”.

El especialista relató cuáles fueron los dos elementos centrales utilizados en la capital colombiana, que demostraron, antes de pedirle ayuda a la sociedad, un claro liderazgo del Estado en la materia: “primero, fue el cambio promovido por el gobierno local para establecer una cultura ciudadana saludable y constructiva a nivel individual e institucional” y el segundo “fue una inversión a gran escala en la infraestructura de la ciudad para tratar de resolver problemas directamente relacionados con la violencia pero además relacionados con el bienestar de la población a nivel general”.

¿De qué manera? Villaveces relató que “para lograr lo primero, las políticas de desarrollo de cultura ciudadana e institucional siguieron unos principios de respeto por la vida, equidad, uso de estrategias no-violentas para dirimir conflictos, promoción del control por parte de la comunidad, desarrollo de un liderazgo colectivo e implementación de soluciones sostenibles que se enfocaran en problemas locales. Los enfoques programáticos de cada administración hicieron énfasis en el respeto y desarrollo del espacio público, la mejora del medio ambiente, aumento de la productividad urbana atada a mejores relaciones sociales y la legitimización de las instituciones”.

Las relaciones entre las personas se lograron mejorar “a través de políticas de desmarginalización, integración social, concepción de la ciudad con una escala humana por medio de mejoras en la movilidad, urbanismo, servicios, seguridad y eficiencia institucional”.

Por otro lado, Villaveces contó que “para disminuir la violencia se modificó la definición de seguridad, dándole connotaciones menos punitivas”.

Mientras se trabajó en lo simbólico, guiando a la población con autoridad en la materia y sin buscar falsas excusas o artilugios distractivos, “se fortaleció la policía con más recursos y con capacitación en derechos humanos, coexistencia pacífica y entendiendo la policía como agentes de promoción de cultura ciudadana” Agregó que, “adicionalmente, se mejoraron salarios y condiciones de los miembros de la policía y se hizo más énfasis en la participación comunitaria”.

Un dato que en estos días reveló el ex secretario de Seguridad de la Ciudad de México y actual rector de la Universidad de las Américas, Alejandro Gertz Manero, puede sumarse a lo explicado por Villaveces como el manual del plan exitoso de seguridad de Bogotá: “si un vecino no sabe quién es el policía a cargo de su zona, está clarísimo que la policía no funciona”.

Dicho en otras palabras, Gertz Manero sostiene que el policía debe trabajar horizontalmente, para la comunidad desde donde debe recolectar información y devolverle tranquilidad, y no para satisfacer a sus jefes.

Haciendo un paréntesis y mirando a nuestro alrededor, podemos ver que estamos usando argumentos del siglo 19, como querer “meter a todo el mundo preso por las dudas”, con una policía formada en el siglo 20, marcado por las sospechas contra la misma sociedad de la que provenían y entrenados para multiplicar la violencia y con requerimientos que son propios del nuevo siglo, el 21, que estamos transitando.

Volviendo al experto colombiano, Villaveces también hizo referencia a lo sucedido en Cali. Allí “muchos de estos procesos se gestaron antes que en Bogotá”, afirmó. “En la misma década de los 90 –relató el especialista- los problemas de Cali eran peores que los de Bogotá y fue allí donde se concibieron los sistemas integrados de información sobre lesiones y violencia y donde se aplicaron y evaluaron intervenciones efectivas como la restricción del consumo de alcohol y la del porte de armas”.

Pero, ¿cuál es el riesgo que se corre cuando una apuesta tan fuerte cae en saco roto? “Desafortunadamente –evaluó Villaveces- en Cali no existió el interés ni seguimiento por parte de otras administraciones y estos programas no se implementaron. Como consecuencia de esto el descenso en mortalidad por violencia en Cali no ha sido tan claro como en Bogotá o Medellín donde si ha habido continuidad en las políticas de prevención y control de la violencia”.

Como aprendizaje: Bogotá pasó de tener un índice de muertes de 80 personas por cada 100 mil habitantes, a cerca de 18/100 mil, en 14 años de trabajo. La apuesta fue el consenso, fue el pacto entre todos los ciudadanos y las organizaciones del trabajo, la industria, la sociedad civil organizada.

Pero las principales acciones estuvieron a cargo del propio Estado en cosas sencillas que permitieron erradicar otras violencias latentes cuando se convive en una sociedad cargada de desigualdad e injusticia : mejorar la asistencia sanitaria, que los micros pasen a horario, que no se pase hambre, que los niños no se mueran por cuestiones evitables, que la gente no se mate a palos porque sabe que ir a la Justicia o a la comisaria es en vano.

Ya no sólo no se habla de “inseguridad”, sino que la palabra “seguridad” no es necesario pronunciarlo. Se vive.

No se duplicó la cantidad de presos ni se instauró la pena de muerte: se actuó con liderazgo frente al gobierno y se mejoraron todos los índices de calidad de vida.

Ese fue el pacto. Y quienes primero lo cumplieron, fueron los gobernantes.
¿Qué te pareció la nota?
No me gustó0/10
Opiniones (15)
1 de Agosto de 2014|12:54
16
ERROR
1 de Agosto de 2014|12:54
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
28 de Agosto de 2008|13:51
Es que hay mucha gente ignorante sobre Colombia. Sí las FARC siguen con su terrorismo desde la selva y los paramilitares siguen en gran medida impunes. El gobierno de Uribe a pesar de ser un neofujimorista si logró insertar el Estado dónde no ejercia control antes. Pero la gran novedad de los últimos diez años ha sido que en ciudades como Bogotá la tasa de homicio se ha reducido desde 65 por 100,000 habitantes a 18 por 100,000. O sea, menor que ciudades como Washington, Houston, New Orleans, Detroit y Atlanta. Es logros vienen en gran parte de los esfuerzos de los alcaldes de hacer planes de ciudadanía en el cual cabe la seguridad ciudadana como un gran eje pero no el gran todo.
15
27 de Agosto de 2008|20:39
Esta nota trata de ponernos al dia de lo que ha sucedido y funcionadoen otros paises. Paolo, te recuerdo que cuando CONTE FORMO PARTE DEL GOBIERNO SE HICIERON MUCHAS COSAS CON LA GENTE. FELICITACIONES GABRIEL!!!!
14
27 de Agosto de 2008|08:51
si bien en Colombia funcionio no estamos alli, estamos en Mendoza y aca no funciona nada de eso. Los opocitores quieren tomar el poder de cualquie forma
13
unaranjo26 de Agosto de 2008|22:57
¡Tal cual lo cuentan! Yo aconsejaría que se tomen en serio el problema y al lector que recién escribe, Juan, le cuento que un epidemiólogo estudia las epidemias y la violencia es eso: una epidemia. En los países serios así funciona y así se trata, aunque suene raro. Un abrazo para todos y todas y éxito con los emprendimientos por la seguridad por allá.
12
26 de Agosto de 2008|21:29
un epidemiólogo???? eso es peor que los que asesoraron a Jaque que son del país Vasco!!!!
11
26 de Agosto de 2008|21:20
Me gusto mucho el articulo ya que, como pocas veces, la mirada sobre seguridad es más amplia mas general. Qué bueno sería un copy page adaptado a nuestra realidad sociocultural y tan interdisciplinario como el artículo señala. La verdad es que la hoja no nos deja ver el árbol, como pueblo es válido porque la hoja es muy densa, pero como gobernantes es una incapacidad que raya la idiotez
10
26 de Agosto de 2008|21:10
interesante el planeteo que has echo de colombia No hay que quitar el espacio ha las personas que tienen la vocacion de tranformar hacia el bien común y con buena fe.
9
unaranjo26 de Agosto de 2008|20:23
No veo ningun verso. No tiene un corno que ver que narcos colombianos estén aquí como no tiene nada que ver que argentinos maten allá. Tu análisis es bastante poco serio y desubicado y creo que tenemos que apuntar a un debate de más altura. Yo creo que hay que hacer un pacto, por supuesto, pero también creo que Jaque está muy deteriorado en su imagen para encabezarlo y por eso me parece que podrían haberle dado trabajo a la comisión esa de ex gobernadores que nunca funciono y sumar asi algun poroto mas. La fe es lo ultimo que se pierde y en lugar de descreer de todo a lo tonto como hacen muchos foristas prefiero sin ser ingenuo, pensar que hay salidas, sino, para que seguir viviendo. Veo mucho ruido que no tiene nada que ver con el tema en estos debates que se dan en los foros y por eso pido a MDZ que cumpla con lo que dice aca mismo que "Los mensajes son premoderados. Las opiniones publicadas no implican que las mismas correspondan a la opinion de este diario". Caso contrario, estarán funcionando en vez de como un diario como un altoparlante pero no conseguirán que gente interesante realmente y más que yo, seguramente, se prenda en participar de estos foros.
8
unaranjo26 de Agosto de 2008|20:17
Creo que el artículo es sumamente importante y también creo que quien lo escribe tiene autoridad para escribirlo porque por lo que se ha sido más valorado fuera del país que adentro. Pero más allá del autor, leamos, por favor, leamos algo más que los títulos.
7
26 de Agosto de 2008|18:37
Ssñor Conte: disiento totalmente con Ud. Desconosco su ideologia politica, pero desus palabras surge como un garantista,defensor de la delincuencia, Los dos paises que nombra tienen graves problemas de inseguridad y al parecer no ha leido los diarios de los ultimos dias, donde se hace referencia a hechos delictivoc cometidos por ciudadanos de esas nacionalidades en nuestro pais.-
6