Típicas situaciones pre y post exámenes

El Ingeniero Conep nos deja material para la sección “los típicos”... sobre que pasa antes y después de un examen.

Está más que claro que rendir un examen universitario no es moco de pavo. Existen rituales anteriores a la gran fecha que logran tener más ganas de ir a vivir a Palmira que seguir estudiando, y de igual forma cuando uno termina de rendir, sea cual haya sido el resultado nos dan ganas de irnos bien lejos por un tiempo y que nadie nos moleste.

Recolección de apuntes

Vas a cursar cada día pero tu obsesión por revisar Twitter cada 2 minutos hace que tomes solo el 18% de todos los apuntes. Llega el anuncio de la fecha para los parciales o finales y comienza la gran aventura de ver con quién podes interactuar como para que te pase un par de hojitas. Y claramente te cortan el rostro, o te mandan a ver si llueve en la esquina. No te queda otra que usar una carnada para que accedan a prestarte las carpetas, carnada llamada “precintos para Al Sur”. Los canjeás a todos por unidades completas. Vos, chocho de la vida.

Puesta en marcha

Te organizás para estudiar unas 3 – 4hs por día pero entre celular, redes sociales y la nueva temporada de The Walking Dead de pedo llegás a la media hora seguida. Dándote cuenta de esto aplicar el PLAN B. Conseguís un grupo de estudio y arrancan con todo hasta que uno desliza por lo bajo: “¿…vieron quien muere en el último episodio de The Walking Dead…?” y todo se va al carajo. No paran de debatir, buscar videos en youtube y quemar a los más lentos con spoilers. Pasa el tiempo y se dan cuenta y pasado mañana rinden por lo que deciden separarse y estudiar con la soga en el cuello rogando llegar a por lo menos leer todas las unidades.

Esperando el llamado

Te sabés relativamente lo más importante y lo tenés muy fresco. El problema es que empiezan a llamar a examen oral por orden alfabético y recordás que tu apellido es Zwritolengo. Cada 50 min. se abre la puerta y salen con diferentes caras, pero el verdadero perno es que cada uno dice y comenta cosas diferentes a las que sabés. ¿Quién habrá metido la pata en los apuntes? ¿Era color jueves o día verde? ¿Qué carajo significa “dividendos”? En fin, intentás relajarte. Perdés la memoria y no solo no te sabés nada, sino lo poco que sabés está hecho un revoltijo de gramajos.

Entrega de la nota

Los resultados de los exámenes orales son relativamente rápidos. El bodrio son los escritos que pueden pasar desde 1 día hasta dos mundiales esperando que corrijan todo. Te vas a tu casa y en el grupo de la facultad empiezan a poner que uno se enteró que desaprobaron todos, otro que todos aprobaron y otro que la mujer del profesor está que parte la tierra. Pasan los días y medio que te olvidás hasta que te entregan la nota y al ver las correcciones un par sabés que tenés las de ganar pero discutir un tema 9 días después cuando los gráficos y las fórmulas te las aprendiste de memoria, no era negocio si te preguntan algo in situ. La pasas mal. Muy mal.

Próximo examen

Pasó el parcial y la sufriste como nunca. Todavía no sabés si vas a aprobar, entonces te prometés que la próxima vas a hacer las cosas bien porque si encima te bochan de nuevo vas a tener que rendir como no regular. Empezás a caer a horario las clases, tomas apuntes, hablás sobre los temas vistos con los más ñoños de la clase y todo viene según lo planeado, hasta que el de atrás tuyo te saca un comentario del último capítulo de The Walkind Dead y vos solo pensás: “…cómo no tengo la pastilla esa de DiCaprio que te vuelve genio en un segundo…”

Opiniones (0)
20 de agosto de 2017 | 09:11
1
ERROR
20 de agosto de 2017 | 09:11
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"