Así no me vas a coger jamás... pelotudo

Pol Vora nos deja una espectacular nota sobre todo lo que no tenemos que hacer si queremos verle la cara a Dios.

 Las técnicas de seducción, a mi criterio, varían en relación a la capacidad física y/o intelectual del hombre en cuestión y en ocasiones, de la cantidad de biyuya que posea su billetera. También depende de los mismos criterios pero de la chica que se intenta enamorar, enganchar, seducir, clavarle el pedazo de papirola, menearle la cotorra, entre otras cosas.

Y porque no soy una conchuda que les desea el mal y quiero lo mejor para ustedes, por el día de hoy voy a facilitarles de manera gratuita algunas técnicas erradas de seducción a las que recurren los gavilanes en busca de la hembra deseada que, sin embargo, no nos hace desear morder esos centímetros de hueso de goma juguetona que poseen, aunque vengamos de un año sin que nos mojen la vainilla en la panocha. Cuando sos salame no cogés, a menos que sea con una igual de pan triste que vos. En ese caso no leas nada de lo que voy a citar, no vaya a ser cosa que ahora deje de cumplirse la ley del embudo y te toque malgastar noches enteras en la compañía de tu mano que te conoce los gustos y las mañas mejor que tu ex.

No seas el pibe rata: El mito “el hombre paga en la primera cita” es una falacia y nuestro amigo el rata lo sabe y lo maneja como ninguno. No importa que te haya llevado a comer un pancho a “pancho villa”, cuando llega el momento de pagar saca la plata necesaria para solventar sus gastos y te mira con cara de adrenalina como si tu viejo los hubiera encontrado haciendo el 69, esperando que hayas llevado unos mangos, así no le toca pagar por los treinta pesos que vos consumiste. Creo que está bien que las cosas se paguen mitad y mitad porque el hecho que se hagan los capos y digan “dejá linda, yo pago” es de virgo (si quieren pagar existen técnicas mejores, que no son de langa amateur), pero tampoco da que la pongas en esa incómoda situación de darse cuenta que salió con un pelotudo que no le importa nada más que cuidar su patrimonio y que encima es al pedo porque está cagado de hambre.

No quieras ostentar o intentar ser alguien que no sos: Si tenés ganas de invitarla a salir y no tenés un mango, no quieras hacerte el Ricky Ford de Mendoza llevándola a algún lugar ostentoso donde un plato principal sale más de lo que cobrás en una quincena trabajando como negro esclavo. Creeme que aunque valoramos esa actitud, no nos divierte verlos ojeando una y otra vez la carta, transpirando y buscando algún precio que se adapte a tu acotada billetera tras lamentarte por haberte comprado ese shampoo anti caspa que andabas necesitando y que te salió un huevo. Juro que preferimos alguna salida tanqui, si es al aire libre (mientras no sea invierno) nos encanta y si la compañía es buena, mucho mejor. No hace falta que seas cartón y nos quieras vender algo que no sos y claramente no tenés. No existe nada peor que darnos cuenta que salimos con un goma, así, les juro que no nos clavan el choripán ni en una reunión de la Cámpora aunque hayamos chupado dos litros de nafta súper.

No le cuentes todos tus problemas durante el primer o segundo encuentro: Pocas cosas le interesan menos a la mujer que te estuvo mirando el canelón durante la media hora que te costó encontrar un menú que se adapte a tu presupuesto, que le cuentes que tenés problemas de hemorroides o el choque que le hiciste al auto una noche que te metiste en contramano por Colón. Tampoco da que le cuentes las veces que te confundiste de género y le entraste al enano travesti del unimev en reiteradas ocasiones para que te haga el asado y te dejó la wasca sacando humo, o todas esas cosas que consideras graciosas pero sin embargo van a fomentar la huida de la chica que pretendés, permanezca con vos toda la noche.

No hagas silencios incómodos: Entiendo que hay casos en los que hablás con alguien por alguna red social, pactás el encuentro y la mina es más fea que ver a tus viejos garchando, pero si te queda algo de lo caballero que solías demostrarle en cada mensaje que le enviabas a la chica que invitaste a salir, no permitas que ella note que te bajó el dispenser de leche como si hubieras visto una foto de Lilita Carrió en tanga. Hablale, tranqui, no la llenes de expectativas que claramente no vas a poder cumplir. Pero la mina se produjo dos horas para vos y probablemente haya estado media hora depilándose el hachazo por vos, que tampoco sos Rodrigo Guirao Díaz y seguramente te has comido cosas peores.

No hablar de la ex, ni bien ni mal: Todos tenemos un pasado más negro que el que te robó el celular, pero tampoco da que se lo cuentes a la chica con la que querés hacer bailar la foca. Puede ser que algún comentario se te escape como pedo de concha en plena acción, pero no es conveniente que compares absolutamente todo lo que suceda esa noche con actitudes o vicios que tenía tu ex. Ni hablar si conseguiste enterrar la batata.

No seas border: La real academia española lo define como: “Un trastorno que se caracteriza por la inestabilidad en los estados de ánimo”... como si un día te levantaras y te dan ganas de pegarle una patada en el tira pedos a la persona que la noche anterior te absorbió la marmota. Pero como me importa un carajo lo que diga el diccionario, voy a nombrarles algunas actitudes extremas que para mí no deberían hacer a menos que les parezca atractiva la idea de permanecer en algún hospital con la compañía de algunos pacientes psiquiátricos como Silvia Suller o Matías Alé, porque te convertiste en un ser zarpado en locura:

  • Saliste por primera o segunda vez con la chica que te gusta, la dejás en su casa e inmediatamente, mientras estás en el baño echándote un macaco, te acordás de sus esferas de lactosa y le mandás diez mil mensajes por minuto, en donde le decís lo mucho que la extrañás y lo bien que te hace sentir. ¡Border!
  • Mirarla fijamente durante más de diez minutos con la vista perdida como Zulma Lobato y decirle lo lindo que tiene el pelo, las uñas, el vestido y lo bien que se depila las cejas. ¡Border y posible homosexual reprimido!
  • Decirle “te amo” llevando un mes o menos de novios. ¡Re border!
  • No permitirle tener vida social y exigirle que use ropa holgada. ¡Border e hijo de puta!
  • Hacerle reclamos o escenas de celos infantiles y sin fundamentos de manera exagerada. ¡Border!
  • Festejar el día de los enamorados como si realmente fuera un día importante y tirarle el peluche que te trajo porque querías unas tapas nuevas para el auto. ¡Border!
  • Decirle que si te deja te morís, suicidás o la matás a ella y a su perro. ¡Border psiquiátrico!
  • Presentarle a tus viejos antes de los tres meses de noviazgo. ¡Border!

Y seguramente me faltan otras miles de cosas que son de border y de pelotudo pero me las estoy olvidando porque boluda se nace. Quiero aclararles también que la nota va para ambos géneros porque la locura y falta de tacto no discrimina sexos. Espero que les sirva para algo lo que con mucho amor y cariño escribí y no se lo pasen por donde no les da el sol manga de ingratos. ¡Los amo para siempre!

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18 de noviembre de 2017 | 15:24
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