¡Que me vienen a hablar de arqueros!

El Chino Zavala nos deja una espectacular nota sobre el mejor arquero de la historia Mendocina.

 Gatti, Amadeo, Fillol... hummmm... no. Reggi, Iaconetti, Filizzola... los de mi Mendoza natal tampoco. Para mi el más grande de todos fue “El Panzón” ¡Qué arquero! Lo conocí en el 57 en un bar de la calle San Luis (de Las Heras, claro): camiseta amarilla brillante (sin sponsor, obvio) y pantalón azul ¡Qué estampa!

¡Como atajaba el Panzón! Los delanteros le pateaban a quemarropa, se arrojaba con los pies para adelante y la sacaba, de media distancia lo querían sorprender. Y esos tiros... ¡con el pecho los paraba! Los remates de los defensores que pateaban de arco a arco, con la cabeza rechazaba. El Panzón atajaba todo, con los pies, con el pecho y la cabeza. Porque el Panzón no tenía brazos... ¡Era un arquero sin brazos!

El Panzón decía, a quien quisiera escucharlo, que la naturaleza es sabia, porque así como hoy no precisamos tener cola como los animales, él no necesitaba brazos para ser arquero. Si no se tiraban córners ni tenía que salir a descolgar centros.

La polémica de los técnicos siempre existió. Y el Panzón no estaba ajeno a ella, como siempre hubo distintas escuelas. Él se sentía identificado con el una raza a la que llamaban “firmes” que tantas satisfacciones le dio, y mucha bronca con los que no lo supieron manejar y tuvo que “comerse” docenas de goles en un día.

El público se iba alejando, casi no iban a verlo, en el último tiempo sólo lo seguía un puñado de “iniciados”.

Un día al equipo rival se le lesionó el centrodelantero y como las arcas ya no deban no le buscaron reemplazante, con uno menos enfrente la cosa era mas fácil y más aún cuando se fue otro delantero y tampoco hubo cambio. Se despoblaba la cancha en proporción geométrica con los hinchas.

Una tarde fui a verlo y no lo encontré, ni a él ni a sus compañeros. No quedaba nada de nada. Las versiones no eran coincidentes. Algunos hablaban de la irresponsabilidad de un adolescente. Que “quebró” al arquero. Y con el tiempo se hizo leyenda. Que el Panzón vivió toda su vida crucificado, que tuvieron que sacarle un madero que le atravesaba a la altura de los hombros, etc.

Y no lo vi más, porque ese bar también desapareció. Hoy en ese lugar funciona un videojuego ¡Que arquero fue el Panzón!

Por eso me lo nombran a Roma, a Cejas, a Santoro, a Pedone, Cabaleiro o Tamagone... los de ahora, los de antes, de tantos arqueros que vi y digo que el más grande todos fue “el Panzón”, el arquero sin brazos que descubrí en el 57 en un bar de la calle San Luis de Las Heras... cuando conocí el primer metegol.

Escrito por Oscar “el Chino” Zavala para la sección:

Opiniones (5)
23 de octubre de 2017 | 02:19
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23 de octubre de 2017 | 02:19
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  1. "Yo conocí al adolescente que quebró al panzón... Era un pibe que siempre soñó con jugar en primera, pero no pudo, porque en aquellos tiempos tenía que laburar para ayudar a la vieja que se había quedado viuda. Tenía un hermanito de cuatro años al que él siempre le contaba las grandes atajadas del panzón. Cuando este pibe se dio cuenta de que el estadio se desmantelaba se apresuró en robarse al panzón para regalárselo a su hermanito. El más chiquito se obsesionó con el panzón de tal manera que lo descrucificó y lo puso arriba del cajoncito que usaba como mesa de luz adonde lo tuvo por varios años... Lo miraba cada noche soñando ser como él. El pibe, el más grande, se dio cuenta y se esforzó mucho más en los laburos para que su hermanito sí pudiera jugar en primera. Con los años el más chiquito comenzó a jugar en las inferiores del globito. El día que debutó en primera yo estaba en la tribuna viendo al glorioso Atlético (el de los Enanitos Verdes) jugando contra el globo. No le pudimos meter ningún gol... El pibe era un fenómeno. Cuando terminó el partido el piebe, el más chiquito, salió corriendo a abrazar a su hermano en la tribuna, que ya se había casado y tenía una nena, de la que el arquerito era padrino. Yo escuché que el más grande le gritó: "Y el panzón"; y el arquerito se volvió corriendo hasta el arco porque detrás del poste derecho había acurrucado a su ídolo de madera... Pero algún fanático del Atlético lo había hurtado. Y el panzón se perdió. Yo sé quien lo tiene pero no lo quise denunciar porque desde ese partido el Atlético le ganó casi siempre al Globo... Y yo soy hincha del Atlético y no hay nada más importante que el Atlético para mí; así fue que nunca devolvimos al panzón"
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  2. GRACIAS CHINO!... Me remonta a aquellos Hermosos años con la muchachada de la Calle San Luis, el Club Napoli, los Hermanos Scollari, luego Unión Vecinal San Luis... Tanta Buena Gente!!!. Gracias Negro por tener el Barrio siempre presente.
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  3. El Panzón también atajaba en el Bar de Riofrío, en la calle Pedro Molina, entre Rio Negro y V.Lopez, en S. José.....Que pedazo de arquero, la muchachada se reunía para ovacionarlo en cada estirada, y muchas veces se daba el lujo de sacarlas de cabeza, inigualable El Panzón !!....Gracias Chino !!!
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  4. Chino: simplemente... BRILLANTE.
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  5. Muy bueno chino se me llenaron los ojos de lagrimas, viste que cuando nos vamos poniendo viejos lloramos mas facil, yo al Panzon lo vi atajar en los primero años de la decada del 70 en la esquina de Ricardo Gutierrez y Francisco de la Reta pleno corazon de la Media Luna. Que se repita chino.......
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