El Quincho de Zuleta: El canje Macri - PJ de copa por cerrojo

La reunión de los mandatarios que responden al gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey y las negociaciones con el gobierno nacional.

 Sintético, para describir las posiciones de batalla

  • La firma del decreto que crea comisión para la coparticipación y hace un plan de pagos a provincias del recorte del 15% (Decreto 406/16 del 25 de febrero) gatilló lo que se esperaba: la unidad de todo el peronismo frente al gobierno.
  • Los aliados radicales le habían advertido esto a Macri (Olivos, hace dos semanas; cf. "Macri con los radicales, los socios del silencio" http://wp.me/p74vZv-95 vía @wordpressdotcom) como un riesgo porque desbalancea fuerzas entre un gobierno que no tiene un partido fuerte y homogéneo – Cambiemos es una UTE que domina grandes distritos – frente a un peronismo que pese a disidencias de métodos logró juntar a 13 provincias detrás del reclamo.
  • También le advirtieron de que Massa condicionaba el apoyo al DNU que había firmado Macri reponiendo el recorte (Decreto 73/16 del 11 de enero) en la bicameral del Congreso. Su intención era convertirse en el abanderado de los gobernadores peronistas buscando un atajo para juntar poder dentro del partido. Macri firmó el decreto que crea la comisión y pone plazos a la devolución por presión de Massa, que terminó apoyando el DNU que se había paralizado en la bicameral.
  • Los gobernadores que se reunieron en el CFI el miércoles rechazaron el 406/16 con lo cual desairan a Macri, pero también lo apartan a Massa como mediador. ¿Fracaso de Macri? A medias, porque logró ya – merced a un decreto a la carta para el tigrense - que la Bicameral le aprobase el 73/16. Si esa norma caía hubiera sido una derrota de la estrategia que marcaba esa norma, que le da la herramienta para seguir negociando con los gobernadores. Macri y los gobernadores, con este minué, en realidad se han sacado de encima, por ahora, a Massa como mediador.
  • Hoy Macri vuelve a tener la herramienta para sentar a los peronistas, a quienes necesita de manera urgente para que le aporten los votos para que se deroguen las normas cerrojos que requiere el acuerdo con los bonistas.
  • Para Macri y para el peronismo es la gran oportunidad para sacarse cosas entre sí; no van a volver a tener en el futuro inmediato una oportunidad mejor de hacer un canje de productos de primera necesidad para las dos partes. Para Macri, que se derogue el cerrojo; para los gobernadores, que les repongan la coparticipación plena y un plan a corto plazo para que les paguen el retroactivo de los recortes.
  • El peronismo, como hace cualquier negociador, actúa por dos flancos: duros y blandos ante la negociación con Nación. Los blandos son el Club del Sí que integran los gobernadores que fueron al CFI el miércoles, ampliado con legisladores, jefes de bloque y la cúpula del partido. Ese club del Sí designó a Juan Manuel Urtubey para que encabece la misión negociadora ante el gobierno. “Ya que sos el mejor amigo de ellos, andá vos a negociar”, le dijeron al salteño en le mesa chica del CFI que integran Gildo Insfrán, Eduardo Fellner y José Luis Gioja.
  • Decirle a Urtubey que vaya a negociar es decir que vaya a acordar. Eso quiere la mesa chica, la mesa grande y también el bloque disidente de diputados que representa Diego Bossio, promotor de ese cisma frente a conducción kirchnerista de Héctor Recalde, que estuvo también en el CFI. Ese arco es tan amplio como forzado, pero expresa la necesidad del peronismo de acceder a fondos que la Nación condiciona a que haya un acuerdo con los bonistas, es decir al voto de la caída del cerrojo. Eso explica algunos codazos de la reunión, como cuando Urtubey pidió hablar y Gildo Insfrán dijo: “Le doy la palabra al gobernador de Cambiemos”. A Juan Manuel, por el gesto, le cayó como la mona.
  • El Club del No, los duros, se encarna en el peronismo de la provincia de Buenos Aires, que hizo una reunión de consejo el mismo miércoles, cuando había terminado la cumbre de gobernadores del CFI. Sólo el senador Juan Manuel Abal Medina participó de las dos; había estado en el CFI porque el peronismo de Buenos Aires no tiene gobernador para esa mesa y el senador hace de representante oficioso.
  • Esa reunión del PJ de Bs. As. había sido convocada la semana anterior con un orden del día riguroso: escuchar el informe de tres economistas sobre el acuerdo con los bonistas, desde puntos de vista diferentes. Fueron Silvina Batakis, por el sciolismo, Roberto Felletti por el partido – es funcionario de La Matanza, heredad que maneja el presidente del partido Fernando Espinoza – y el kirchnerista silvestre Arnaldo Bocco, que viene de ser director del Banco Central del gobierno que terminó el 10 de diciembre.
  • La síntesis de esas exposiciones alimenta al ala dura del peronismo que presume de controlar cerca de cuarenta diputados nacionales. En la reunión del partido, que se hizo en la sede de la calle Matheu, no estuvieron Bossio ni Oscar Romero, que pertenecen al bloque disientes que inspira Urtubey, pero que son congresales provinciales. La semana pasada el Consejo que preside Espinoza aprobó una resolución que les ordena a esos dos díscolos abstenerse de tomar ninguna posición pública ni de votación en el Congreso sobre las leyes cerrojos sin antes consultar con ese órgano partidario. Habían estado en el CFI.
  • Los tres economistas coincidieron, con matices, en que no hay que apresurar ninguna decisión – a diferencia de loos gobernadores, que están ya preguntando dónde hay que firmar – hasta que no se conozcan detalles del acuerdo. Eso ocurrirá en el plenario de comisiones que tratará el proyecto que envía el gobierno al Congreso. Tampoco dicen que haya que rechazarlo in limine, pero la música con la que irán al Congreso es bien crítica. Los tres dijeron que la negociación que llevaba adelante el gobierno anterior era más ventajosa, pero que el país tiene que salir del problema de la deuda.
  • El más crítico fue Bocco, quien ha dicho que “se ha publicitado que Argentina tendrá un ingreso masivo de inversiones y yo soy bastante cuidadoso y prudente al respecto. El país tendrá un ingreso relativo porque no hay un incentivo importante para invertir ni acá, ni en Brasil ni en ningún otro país, dado que el nivel de actividad en el mercado local es bajo. Las firmas que querían invertir en el país, lo harían con o sin este acuerdo". El economista agregó un detalle que el peronismo explotará: dejó entender que Alfonso Prat Gay tiene críticas al resultado final del acuerdo que la oposición tiene que indagar y explotar en su beneficio. Les dijo a los presentes que había que entender así la frase del ministro de Economía de que “él fue a negociar en los términos que le indicó el presidente”. Según Bocco, esa expresión encierra alguna crítica al final del pacto de Manhattan.
  • El Club del Sí, al que representará Urtubey, tiene como misión negociar en el Ejecutivo con Rogelio Frigerio, quien lo atenderá junto a Emilio Monzó y Federico Pinedo. El Club del No se prepara para atacar sobre el Congreso cuando aparezca por ahí Prat Gay haciendo el road show. Claro que cualquier baqueano sabe que este juego de pinzas entre duros y blandos es una estrategia negociadora de la oposición para cerrar un acuerdo. Oficialismo y oposición no tienen margen para que esto no ocurra sin un altísimo costo político. Están condenados a pactar.

ACLARACIÓN: Me dicen los memoriosos del peronismo que la sigla PJ estuvo en las elecciones presidenciales de 2003 en las tres alianzas que representaron a las fórmulas de Menem-Romero, Kirchner-Scioli y Rodríguez Saá-Posse. En la nota “La plata negra de la política (http://wp.me/p74vZv-c8 vía @wordpressdotcom) había afirmado que el PJ no intervino. En aquellas elecciones el PJ autorizó los llamados neolemas y el apoderado Jorge Landau firmó la autorización para la adhesión de la sigla PJ a las tres fórmulas. En esas elecciones se repartieron estas responsabilidades. La fórmula Kirchner-Scioli tenía como apoderados a Hernán A. Diez, Helio Dante Rebot (hoy secretario parlamentario del Senado en representación de Cambiemos), Horacio Macedo y Víctor Casanova. Díaz era responsable de las finanzas y estuvo en la administración de los fondos partidarios que se repartieron los tres presidenciables a través de una fundación de vida efímera y que la justicia no pudo nunca investigar. La fórmula Rodríguez Saá-Posse tenía como apoderados a José María Guillen y Luis Argentino Escudero Gauna y el responsable del manejo de los fondos era Carlos Sargnesse. El ticket Menem-Romero tenía como apoderados a Juan Felipe Manavella y a Luis Giacosa, uno de los “loros” (así lo llaman con cariño sus amigos) más populares de la policía criolla. El responsable de los fondos de esa tira era… Juan Manuel Urtubey, que era en aquellos tiempos un romerista. La justicia investigo ese reparto de fondos a través de la fundación fantasma y señaló a Hernán Díaz, pero nunca llegó la sangre al río porque el Congreso sancionó una ley de financiamiento de los partidos que hizo prescribir las responsabilidades por aplicación de la ley más benigna.

La foto: La mesa de gobernadores PJ junto alos jefes de bloque, legisladores y cúpula partidaria en la mesa del CFI. Gildo Infrán llamó a Urtubey "el gobernador de Cambiemos".

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