Mirá dónde está el laberinto más grande del país

El enredado circuito de cipreses se inauguró hace tres años. Según sus creadores es el más grande de Latinoamérica. El entorno es de sueño, no te lo pierdas!

Las instrucciones que dan en la entrada para recorrer el Laberinto Patagonia, en un valle rodeado de montañas en El Hoyo, Chubut, son claras y precisas: "Tienen que elegir una de las nueve entradas, una sola llega al centro, las otras tienen puertas cerradas. Después, desde el descanso hay que encontrar la salida." Sin dudas lo mejor, en lugar de buscar afanosamente la salida, será disfrutar de esos cipreses verdes y frondosos cuidadosamente podados y mirar el grandioso paisaje rodeado por el valle del río Epuyén.

Desde que abrió, hace tres veranos, el Laberinto Patagonia, el más grande del país, es el hit de la Comarca Andina. Nadie que anda por la zona se pierde la visita para ahora sí perderse entre los cipreses arizónica y macrocarpa que le dan vida al circuito.

Aunque es una de la nuevas atracciones, está a punto de cumplir 20 años, con una historia de gran esfuerzo y una clara pasión de sus creadores por los laberintos.

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Lo plantaron el 1° de mayo de 1996, después de un gran trabajo de Claudio Levi, para diseñarlo. Fue todo artesanal. Primero en una hoja, después lo pasaron a una cartulina y finalmente lo dibujaron a escala en la tierra, con un tacho de cal y un hilo, sin saber mucho de matemáticas.

Fueron años y años de ver crecer lentamente los arbolitos, que habían comprado en el vivero del INTA de Trevelin, de querer abandonar todo, de pensar que el sueño del laberinto propio nunca se iba a hacer realidad. Pero con los años y las podas fue tomando forma, primero para disfrute personal y para las escuelas de la zona, porque no pensaban abrirlo al público, hasta que la comunidad insistió y ahora reciben alrededor de 200 visitantes por día.

El laberinto es un dédalo, tiene centro y salida y más o menos se recorre en media hora. Está en un predio de cinco hectáreas y ocupa una superficie de 8500 m2 (76 m x 112 m), con pasillos, plazas internas y caminos serpenteantes.

Para que esté tan verde y frondoso lo riegan con 150.000 litros de agua por día y lo podan tres veces por año, en diciembre, febrero y abril.

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En la confitería, comandada por Doris, hacen tortas y otras delicias con productos orgánicos. "Acá es todo natural, las frambuesas las cosechamos nosotros, que somos productores; los lácteos son orgánicos. Hasta las mesas las hicimos nosotros, con las maderas de unos pinos que nadie quería por considerarlos plaga."

Las leyes del laberinto

La primera ley del laberinto nos dice que este no tiene forma.

Segunda ley: el laberinto siempre es exclusivo de quien lo transita.

La tercera: el laberinto siempre está habitado.

Cuarta ley: el laberinto es un instrumento de cambio.

Quinta ley laberíntica: el laberinto es patrimonio de la humanidad.

La sexta ley declara que el laberinto está diseñado para salir de él, jamás para quedarse en su interior.

Última ley laberíntica: quien lo recorre es siempre un héroe.

Datos útiles

Cómo llegar. Desde el centro de El Hoyo, seguir por la ruta 40, hasta pasar la YPF (km 1901), doblar a la izquierda sin cruzar el puente y seguir 3,7 kilómetros bordeando el río, por camino de ripio.

Horario. Hasta semana Santa está abierto todos los días y después sólo los fines de semana hasta el 1° de mayo.

Entrada. Cuesta $ 75 a partir de los 7 años; jubilados $ 40. Menores, gratis. www.laberintopatagonia.com

Jorge Luis Borges vivió fascinado por los laberintos. El laberinto borgeano es un sincretismo de lo apocalíptico (maraña caótica sin sentido) y de una profunda esperanza (la eventual revelación de la palabra). El laberinto borgeano simboliza el proceso transformador de la experiencia humana donde el viajero constantemente se enfrenta a la destrucción, pero también a la creación de sí mismo. Pero entre todos los posibles laberintos, el que mas fascinó a Borges fue el laberinto del tiempo.

Soy el que pese a tan ilustres modos

de errar no ha descifrado el laberinto

singular y plural, arduo y distinto

del tiempo que es de uno y es de

todos. Soy el que es nadie el que no fue una espada

en la guerra, soy eco, olvido, nada.

JLB. Soy

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Opiniones (2)
1 de Octubre de 2016|05:32
3
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1 de Octubre de 2016|05:32
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  1. Precioso lugar, fuimos dos veces y estaba cerrado...la tercera saltamos la tranquera y listo.
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  2. Es muy lindo. Pero se ve claramente por Google earth que no mide lo que ellos dicen. Elevaron a la prensa esas dimensiones para parecer mas grande que el Laberinto de Borges, de San Rafael. Tacticas que le dicen pero vaya a saber porqué.
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