La ciudad de Mendoza celebra su 445º aniversario

Nuestra capital provincial es una de las ciudades más antiguas del país, y posee una rica historia que es el orgullo de los mendocinos.

La ciudad de Mendoza hoy cumple 455 años de su fundación, desde que un grupo de españoles provenientes de Chile, liderados por Pedro del Castillo, llegaron a estas tierras para crear un asentamiento permanente, que con el correr de los siglos se convertiría en uno de los centros urbanos más importantes de la Argentina y el Cono Sur.

Ciudad fundada en el siglo XVI

En 1551, enviado por el gobernador de Chile, Pedro de Valdivia, y partiendo desde Cuzco (Alto Perú), Francisco Villagra es el primer español en explorar la región cuyana, al mando de ciento ochenta hombres. El descubridor se relacionó de buena manera con los indios huarpes, y habiendo pasado el invierno junto a ellos, regresó a Chile. Muerto Valdivia, y a poco de haber sido destituido el propio Villagra como Gobernador de Chile, el nuevo gobernador, García Hurtado de Mendoza, hijo del Virrey de Perú encomendó al capitán Pedro del Castillo para que fundara y poblara Cuyo.

El 22 de febrero de 1561, Pedro del Castillo llegó al valle de Huentata y tomó posesión de la comarca enarbolando el estandarte real. Entre dos tormentas de arena fundó la nueva Ciudad el 2 de marzo, denominándola "Ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja". La ubicación inicial de Mendoza se situaba en lo que actualmente se conoce como La Media Luna en el Distrito de Pedro Molina, en el Departamento de Guaymallén, sobre la margen este del canal conocido actualmente como Cacique Guaymallén. La ciudad quedó bajo jurisdicción de la Capitanía General de Chile, aunque tanto esta Capitanía como todas las extensiones de territorio español al sur del istmo de Panamá en esa época formaban parte del Virreinato del Perú.

El 28 de marzo de 1562, fue trasladada situándose el nuevo emplazamiento al oeste del canal Cacique Guaymallén, en la posición actual de la plaza Pedro del Castillo. Este operativo estuvo a cargo de Juan Jufré, quien también se adjudicó el honor y el derecho a los premios monetarios de fundador de ciudades, que ya habían sido cobrados por Pedro del Castillo en la fundación original.

La ciudad conservó relaciones amistosas con los pueblos originarios que habitaban en la zona antes de la fundación. Los huarpes no fueron sometidos ni exterminados por la Conquista española, sino que simplemente se mestizaron e integraron con la población inmigrante española.

Ciudad Colonial

El motivo para la creación de la ciudad fue la necesidad de establecer un punto cercano como estación de paso para cruzar la Cordillera de los Andes en el camino comercial que iba desde el Río de la Plata hasta Santiago de Chile. Mendoza era una ciudad de descanso o invernada para el tráfico comercial y por ello en la época colonial era una ciudad importante. Según algunos historiadores, la ciudad era la segunda en tamaño dentro del país en la época de creación del Virreinato del Río de la Plata.

Al momento de su fundación, Mendoza formaba parte de la Capitanía General de Chile; pero al unirse la ruta de caravanas desde Buenos Aires y siendo ésta de mejor y más fácil acceso que el complicado camino a través de los Andes hacia Chile, en 1776, al crearse el Virreinato del Río de la Plata, Mendoza y el resto de Cuyo fueron asignados al nuevo virreinato.

Entre 1782 y 1783, por cédula real, Mendoza se convirtió en la cabecera de la Intendencia de Cuyo; pero luego de disolverse dicha unidad política, pasó a integrar la Intendencia de Córdoba del Tucumán.

Luego de la caída del Virrey Cisneros, y al llegar las noticias de la formación de la Primera Junta de Gobierno, los notables de la ciudad decidieron adherir a la causa y enviaron congresales a lo que luego se conoció como Junta Grande.

Ciudad Independiente

El Segundo Triunvirato en 1813 decretó que Mendoza, junto con San Juan y San Luis, formaran la Intendencia de Cuyo con cabecera en la ciudad de Mendoza y formada por tres sub-delegaciones o partidos.

Entre 1814 y 1817 fue el punto donde se preparó el Cruce de los Andes liderado por el general don José Francisco de San Martín, quien había sido nombrado Gobernador-Intendente de Cuyo y que contó con la colaboración activa de miles de mendocinos y cuyanos, incluyendo a las Patricias Mendocinas. Además de su labor militar, el general no descuidó su actividad como administrador de la ciudad dejando obras que perduran hasta la fecha, como la Alameda.

El 1 de marzo de 1820 se firmó el acta por la que Mendoza, San Luis y San Juan rompían los vínculos que los unían a la Intendencia de Cuyo adquiriendo soberanía como Estados provinciales independientes.

Ciudad Nueva

Gran parte de la edificación colonial fue destruida en el terremoto del 20 de marzo de 1861, que motivó la construcción de la Ciudad Nueva en la zona de la antigua Hacienda de San Nicolás, aproximadamente 1 km al sudoeste del área fundacional.

El paseo Alameda, creado por disposición del Cabildo en 1808 sobrevivió al gran terremoto y se convirtió en el centro de las nuevas construcciones y lazo entre las ciudad de las ruinas y la Ciudad Nueva.

La plaza Independencia y sus cuatro plazas concéntricas, las avenidas anchas y rectas con profusión de arboles y las amplias perspectivas son testimonios de los principios del nuevo urbanismo europeo en boga y que hicieron de Mendoza una ciudad "moderna".

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, Charles Darwin visitó la zona y en sus escritos y diarios de viaje se pueden encontrar referencias de los aspectos culturales, geológicos, flora, fauna, etc.

A finales del siglo XIX, más precisamente en 1884 llega el progreso: el ferrocarril. Junto a las rugientes locomotoras llegó también una importante cantidad de inmigrantes, principalmente de origen italiano, español, árabe y judío y con ellos la gran transformación de Mendoza.

Ciudad Actual

Ubicada al pie de las más altas montañas de la cordillera de Los Andes, Mendoza es la puerta obligada al Océano Pacífico. El clima es agradable, templado con escasas lluvias y muy pocos días de viento, gracias a la protección de la cordillera.

La Ciudad de Mendoza se emplaza como una de las más importantes de la República Argentina, posicionada como el cuarto conglomerado del país, punto estratégico del desarrollo socio-económico del MERCOSUR y vínculo con Chile.

Se presenta con la fisonomía de una Ciudad Oasis, que encuentra en el riego artificial el fundamento de su existencia. Así sus elementos distintivos: arboledas, acequias, anchas veredas y remozados espacios verdes, ofrecen a residentes y visitantes una excelente calidad de vida. Mendoza cuenta con un parque artificial de 510 hectáreas, que lleva el nombre del Libertador de América, el General San Martín.

A la Ciudad se puede llegar por avión, vía Aeropuerto Internacional Francisco Gabrielli, o por tierra, a través de las rutas nacionales nº 40 y 7 que comunican Mendoza con todo el país de Norte a Sur y de Este a Oeste y también con Chile.

La Ciudad en su conjunto es un atractivo en sí misma, fundada en 1561 por Pedro del Castillo, su gastronomía ocupa un papel fundamental, en los hoteles con su comida internacional y en los pequeños restaurantes típicos y tradicionales de platos exquisitos. La variedad es extensa: desde asados y empanadas criollas hasta comidas étnicas de origen oriental, español o italiana, regadas con los mejores vinos de nuestra tierra.

Posee una dinámica actividad artística y cultural: teatros, museos, galerías de arte y muestras de artesanías enriquecen la oferta cotidiana. Abierta y siempre viva, los pubs, locales para distenderse y bailar, teatros, cines y casinos, permanecen abiertos hasta altas horas de la noche. 

La Ciudad es el punto de partida ideal para realizar excursiones hacia los importantes atractivos turísticos de la provincia, como los Caminos del Vino, la montaña, ríos, termas y reservas naturales. Por todo esto, la Ciudad de Mendoza, invita al visitante a reencontrarse con la naturaleza, la historia, nuevos amigos y por qué no, consigo mismo.

Nombrada el 30 de octubre de 1987 como Capital Internacional del Vino por la OIV y también designada 8ª Capital Mundial del Vino, forma parte de una Red Mundial junto a otras famosas ciudades vitivinícolas como Bordeaux o Florencia, entre otras, hecho que coloca a los vinos mendocinos en una inmejorable posición en el mundo, siendo su variedad insignia el Malbec. Además, Mendoza se posicionó entre las 21 Ciudades Maravillosas del mundo en el concurso "New 7 Wonders Cities".

Fuente: Municipalidad de la Ciudad de Mendoza


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10 de Diciembre de 2016|01:40
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  1. Según documento existente en el Archivo General de la Provincia de Mendoza (Actas Capitulares de Mendoza, Tomo I, Hoja 138) respecto del trato de los españoles a los aborígenes: "y mandaron que ninguna persona de ningún estado y condición que sea hosado de sacar ni tomar ni quitar ninguna agua de dicha acequia para cosa alguna, sino fuere para el dicho efecto so pena al que lo contrario hiciere, si fuere español 4 $ y si fuere indio se le den 100 azotes públicamente." (año 1575 y hay muchos más documentos similares). Si no hubo sometimiento (esclavitud) según el relato dado por la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza; entonces, por qué razón la Asamblea General Constituyente de 1813, dispuso quitar los título de nobleza y dar la libertad a todos aquellos esclavos (aborígenes o afroamericanos) que residían en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata o por qué San Martín el 9 de noviembre de 1815 ordena dar la libertad a la esclava Gregoria Segura (Protocolo 173, Archivo General de la Provincia de Mendoza). Éstas son razones más que valederas para sacar la estatua de Pedro del Castillo de la plaza en el Area Fundacional, dejando el Museo del Area Fundacional en recuerdo de aquel suceso que ocurrió y es parte de la historia, y rebautizar bajo la denominación de Plaza de los Huarpes a la Plaza Pedro del Castillo; por respeto a la memoria de aquellos aborígenes sometidos por la colonización a partir de su evangelización en nombre de Dios. Y no es un hecho al azar o un relato inventado, sino que según el discurso del papa Francisco del 10/7/2015 en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en el que dice: "... Y aquí quiero detenerme en un tema importante. Porque alguno podrá decir, con derecho, que -cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia-. Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM El Consejo Episcopal Latinoamericano y también quiero decirlo. Al igual que San Juan Pablo II pido que la Iglesia y cito lo que dijo Él -se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos-. Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América". Y para las autoridades municipales mendocinas que tienen escuelas sin nombres y/o estén por inaugurar calles en sus municipios, les dejo una lista de huarpes, puelches y pehuenches que han sido olvidados y que merecen nuestro recuerdo, y por sobretodo nuestro respeto: Huchiquimi y su esposa Inchuacce y su hijo Ayguil, Peltagay, Goazap, Tonuta, Ilchuna, Nicha, Cachino, Chacha, Equilima, Coinincha, Conecho, Tabalque, Allaime, Goaimalle y su madre Estepe y su padre Pilectay, Anato, Callaupacatapa, Alguipri, Achuay, Arún, Calalapis, Chorunda, Colopus, Toxo, Choroanta, Sumac, Relanta, Coyocanta, Layo, Aguarinez, Allaime, Mozán, Guanagal, Quellalque, Jachas, Viñala, Olvaina, Chavica, Lobaneta, Chachatatani, Ancina, Levin, Cleocuro, Echeuta, Lalén, Oyoba, Elima, Cochalevi, Alale, Manio, Capatay, Esteve, Coyo, Allalloa, Acmallén, Uliatan, Selitian, Alnamanta, Ulutuman, Guenti, Sao, Chacoto, Anasuta, Tonquín, Laronta, Curucho, Yumututum, Gues, Tapa, Gara, Ininco, Callanga, Azerun, Quistola, Causque, Cilitita, Ullungasta, Guacape, Tolenta, Galambo, Sayanca, Curaquilla y muchos más. Saludos.-
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  2. En referencia a la fundación de Mendoza del 2 de marzo de 1561 y a la fundación de Resurrección del 28 de marzo de 1562, posteo una reseña respecto de ambos sucesos. Después del descubrimiento de Cuyo por Francisco de Villagra a fines de 1550 y principios de 1551 a partir de un enfrentamiento con Huchiquimi en la zona de Taitanquen (Bermejo, Guaymallén), los huarpes son sometidos; es por ello que, el gobernador de Chile, Pedro de Valdivia, se hace del control de Cuyo y en noviembre de 1552, hace merced a Juan de Cuevas de la encomienda del valle de Mahuelturata (Uspallata) integrada por los caciques Ilchuna, Nicha, Cachino, Equilima y Coinincha, con todos sus indios y sujetos; quienes, comienzan a cruzar a Chile para trabajar en los viñedos que posee Cuevas en la zona del valle de Aconcagua en carácter de esclavos, y para obras públicas en la ciudad de Santiago de Chile, según dichos de Juan de Carmona "que lo que este testigo sabe de la pregunta es que este testigo ha visto en esta ciudad, del dicho tiempo de los dichos nueve años, poco más ó menos, á esta parte, que de las provincias de Cuyo venían á servir á esta ciudad al dicho Juan de Cuevas, é le hacían é labraban sus viñas y heredades, por queste testigo lo vió ciertos caciques é indios, é queste testigo cree é tiene por cierto que eran de los contenido en dicha cédula, á la cuál dicha cédula é posesión, que le fué mostrada, dijo que se remitía é remitió, é queste testigo vió que cada un año le venían a servir los más dellos los dichos indios, é después se volvían á sus tierras, por queste testigo vió lo susodicho, é posaba en aquel tiempo en la casa del dicho Juan de Cuevas, é cuando los dichos indios no venían de las provincias de Cuyo, enviaba el dicho Juan de Cuevas á dos yanaconas por los dichos indios; é questa es la verdad é lo que sabe de la pregunta". El gobernador Valdivia se traslada a la ciudad de Concepción y organiza su ejército a fin de ordenar y controlar la región, que continuamente es atacada por los Mapuches; allí, el 3/1/1553, emite la provisión real de poblamiento de Cuyo para el capitán Francisco de Riberos, siendo rubricada por el escribano Antonio Lozano. En ella, Riberos se ha de trasladar a Santiago de Chile, para que la provisión sea pregonada públicamente en la Plaza Mayor; luego, si los vecinos quieren dar gente sea hasta un máximo de 20 y 5 han de ir a caballo; también, Riberos podrá encomendar los aborígenes que encuentre en Cuyo y para aquellos vecinos encomenderos que tienen encomienda en el valle de Uspallata deberán colaborar entregándoselos a Riberos para que se incorporen a la expedición. Una vez fundada la ciudad en Cuyo, Riberos podrá nombrar alcaldes y regidores, como así también, repartir solares y chacras, dando el primer solar para la iglesia mayor que estará bajo la advocación de San Miguel el Angel (San Miguel Arcángel: patrono de los ejércitos celestiales). Una vez emitida la provisión, Riberos comienza a organizar la expedición y, para ello debe conseguir fondos para comprar provisiones y pertrechos de guerra. En octubre de 1553, Valdivia funda el fuerte de Tucapel a 19 leguas al este de la ciudad de Concepción, dejando en el lugar a algunos capitanes y soldados para la defensa del mismo. Valdivia regresa a Concepción y emite una provisión real y envía a Riberos a la ciudad de La Serena para que allí comparezca frente a las autoridades del Cabildo de aquella ciudad y le solicite 12.000 $, de los cuales, 6.000 $ serán destinados para la conquista de Cuyo. El 13/11/1553, Riberos arriba a La Serena y luego de la sesión correspondiente, le entregan el dinero solicitado. Riberos envía al escribano Antonio de Valderrama a Tierra Firme en el navío de Campo Rey, para que compre las armas y provisiones necesarias para la conquista de Cuyo; una vez llegado a Panamá, Valderrama consigue mercaderías y pertrechos, entonces, emprende su regreso a Chile y cuando navegaba por la zona de Punta de la Galera (Colombia), el barco que lo transportaba naufraga y pierde toda la carga. Igualmente, Riberos está decidido a colonizar la región y hay mucha gente que quiere acompañarlo, por ser un buen capitán y para evitar ser incorporados a la guerra de Arauco. Muchos de los vecinos se anotan en la lista para la expedición con destino a Cuyo, entre los que se encuentra Juan de Carmona. Al ver Valdivia que cada vez se alistan más hombres, le ordena a Riberos que espere, porque sino, se quedará sin soldados para enfrentar los continuos ataques de los Mapuches. Con Valdivia en la ciudad de Concepción, el fuerte de Tucapel es atacado por los Mapuches dando muerte a 3 capitanes y algunos soldados; enterado del suceso a partir de una carta enviada por Maldonado, Valdivia se encamina con 50 hombres en defensa del lugar. Al llegar, se encuentra superado en gran número por los aborígenes que al mando del toki Lautaro le dan muerte el 27/12/1553. Ante este suceso, Riberos desiste de colonizar Cuyo. El 29/6/1556, asume en el cargo de virrey del Perú, Andrés Hurtado de Mendoza. El 1/1/1557, son nombradas las nuevas autoridades del Cabildo de Santiago de Chile; alcaldes: Juan Fernández de Alderete y Juan Jufré; regidores: Arnao Cegarra Ponce de León, Francisco de Riberos (en 1553 desistió de colonizar Cuyo), Juan Bauptista de Pastene, Juan de Cuevas (había recibido la encomiendas del cacique Tabalque en Huantata y del cacique Callaupacatapa en las lagunas de Huanacache) y Gonzalo de los Ríos (en 1566 asumiría como primer Corregidor de Cuyo) siendo aceptado y en un todo de acuerdo por el goberador Villagra. El Virrey, enterado de los problemas y conflictos suscitados entre Francisco de Aguirre y Francisco de Villagra, por el control de la gobernación de Chile; nombra el 9/1/1557, a su hijo García Hurtado de Mendoza y Manriquez como nuevo Gobernador. Para retomar el control de Chile, el Virrey elige a Iñigo de Bocanegra, como encargado de proveer los barcos, mercaderías, caballos y carretas, armas y pertrechos de guerra, para el ejército en formación. Para el 5/3/1557, es conformado un ejército de 500 hombres y 12 clérigos (orden de San Francisco, Santo Domingo y Nuestra Señora de la Merced), integrado entre otros por Pedro del Castillo, Hernando de la Cueva, Alonso Campofrío de Carvajal, Martin de Santander, Anze de Fabre, Juan de Villegas, Gaspar Ruiz de Rojas, Martín Pérez de Mercotegui, Pedro de Meza (todos ellos participarían de la fundación de Mendoza en 1561) y muchos más. El 21/6/1557, Aguirre y Villagra son deportados y llegan al puerto del Callao (Perú) siendo recibidos por el virrey Andrés Hurtado. Por carta enviada desde Valladolid España) el 7/12/1558, se notifica que Villagra ha sido sobreseido de todos los cargos que se le impuntan. En la ciudad de Villarica (Chile), las autoridades del Cabildo integradas por Pedro del Castillo (fundador de Mendoza en 1561), Nuno da Silva, Juan de Haro, Juan López, Bernardino Zárate, Juan de Oviedo, Diego Pérez, Iñigo de Naveda y el escribano Francisco Vázquez; envían una carta el 15/1/1559 al Consejo de Indias, en donde hacen mención a la buena labor que está realizando en el reino de Chile el gobernador García Hurtado, indicando que el Gobernador a su llegada a las provincias de Arauco pacificó las ciudades de Concepción, Cañete y Osorno; y, reformó las ciudades de La Imperial, Valdivia y Villarica; y también, pobló la ciudad de Londres en la zona de Nueva Inglaterra (Catamarca); y, ahora envía a poblar otra ciudad en la provincia de Cuyo (se gesta la idea de colonizar Cuyo). Por real cédula del rey Felipe II del 15/3/1559, Villagra es repuesto en su cargo de Gobernador; pero, Andrés y García Hurtado, deben permanecer en ejercicio de sus cargos de Virrey y Gobernador respectivamente; y Villagra con dolores intensos de huesos, no puede retomar sus funciones al frente de la gobernación de Chile, hasta tanto, arribe al Perú el nuevo Virrey designado. En la ciudad de Villarica, el 7/8/1559, las autoridades del Cabildo encabezadas por Pedro del Castillo, envian otra carta al Consejo de Indias recomendando al gobernador García Hurtado por sus buenas obras; entre las que se incluyen, la pacificación de las ciudades de Concepción, Cañete y Osorno; y, el poblamiento de las provincias de los Diaguitas: Londres y Mendoza (el nombre es elegido, por cuestiones políticas y económicas la expedición no podía ser conformada). Apremiado por la inminente y cercana asunción de Villagra en el cargo de Gobernador; el 7/6/1560 estando en la ciudad de Concepción, García Hurtado firma el nombramiento en favor de Rodrigo de Quiroga en el cargo de Gobernador Interino de Chile. Llegada la noticia de la muerte del virrey Fonseca, García Hurtado, se traslada a Santiago de Chile. Algunos caciques Mapuches, lo siguen en su viaje por considerarlo un buen gobernante y con la intención de informarse acerca de la situación de ellos ante la llegada de Villagra, con el cual habían estado en guerra unos años antes y temían por las represalias del nuevo Gobernador. Entre tanto, algunos aborígenes del valle de Cuyo llegan a Santiago de Chile a comprar ovejas de Castilla, munidos de oro y plata para pagar las mercancías adquiridas; entonces, piden hablar con García Hurtado y en la entrevista, le solicitan que envie españoles a poblar la región, ya que están cansados de venir a servir a sus encomenderos en Santiago de Chile; y a su vez, dan cuenta que en la zona hay minas de oro y plata. Cuevas, Rodrigo de Araya y otros altos funcionarios del gobierno que tienen títulos de encomiendas se oponen a la conquista de Cuyo, aduciendo que la región en cuestión está dentro de la jurisdicción del Cabildo de Santiago de Chile y que el gobernador Valdivia había emitido la correspondiente provisión real repartiendo toda la zona entre los vecinos de la ciudad; todo ello asentado en el Libro de Cabildo y que cualquier orden que al respecto diera García Hurtado no se ajustaba a derecho, y sería agraviada por el Procurador y las autoridades del Ayuntamiento. El 8/9/1560 con graves problemas de salud, Andrés Hurtado hace su testamento en Lima y el 14/9/1560 en franca agonía testa sus bienes y los reparte entre sus familiares; muriendo a los pocos días. García Hurtado le ofrece al comendador Pedro de Meza hacerse cargo de la expedición a Cuyo; pero, se rehúsa aduciendo problemas de enfermedad. En su lugar, nombra el 20/11/1560 a Pedro del Castillo, como Capitán General y Teniente Gobernador para fundar una ciudad en la región de Cuyo. La expedición es costeada por García Hurtado, Castillo y los soldados que participan de la misma, con dinero de su propio bolsillo, sin tocar las arcas de Su Majestad; comprando armas, munciones, pertrechos de guerra y ganado. El 11/12/1560, Castillo se presenta ante las autoridades del Cabildo de Santiago de Chile, con los títulos correspondientes que le había otorgado su mandante García Hurtado y le solicita a los licenciados Altamirano y Juan de Escobedo suscriban sujeto a derecho el dicho nombramiento y que lo pregonen públicamente en la ciudad para así anoticiar a los vecinos. Ese mismo día, en presencia del escribano Pedro de Salcedo y por voz de Francisco de Figueroa, es pregonada la provisión correpondiente en la Plaza Mayor, siendo testigos del acto: Juan de Maturana, Diego García de Cáceres, Gonzalo de los Ríos, Juan Delgado y Pedro de Villagra. El 24/1/1561, Castillo recibe una última provisión del gobernador, por la cual, es facultado para encomendar aborígenes y repartir tierras en la zona de Cuyo, con el agregado que los integrantes de la expedición que reciban encomiendas, no deberán regresar a Chile a confirmar los títulos de propiedad, dentro de los 6 meses posteriores a la entrega como era costumbre. Con esta orden, Castillo tiene la libertad absoluta de manejar la región según disponga y, a su vez, lo complica a Villagra en cualquier decisión a futuro que tome sobre Cuyo cuando asuma como gobernador. La única restricción que García Hurtado impone a Castillo, es la de no entrar en los territorios del Tucumán, por corresponderle al capitán Pedro de Zurita. Llevado a cabo todos los preparativos y organizada la gente para el viaje, integrada en su gran mayoría por yanaconas y negros (aborígenes y afroamericanos esclavos); Castillo parte desde Santiago de Chile en dirección este, con rumbo hacia la cordillera de Los Andes, junto a su expedición conformada por: Alonso Campofrío de Caravajal, Alonso Moro Xirón, Alonso de Torres, Antonio Cambranes, Antonio Chacón, Anze de Fabre, Bartolomé Copin, Bartolomé Flores, Cristóbal Molina, Diego Cabrera y/o Diego de Frías, Diego Lucero, Federico de Peñaloza, Felipe Inga, Francisco de Urbina, Gaspar de Lemos, Gabriel de Cepeda y Niño, Gabriel de Sosa, Gaspar Ruiz de Rojas, Gerónimo de Sayavedra, Gonzalo Ruiz de Arce, Gonzalo Hernández, Hernando Arias de Sayavedra, Hernando Ruiz de Arce, Juan de Contreras, Juan Eugenio de Mallea, Juan de Maturana, Juan de Rivas, Juan de Villegas, Juan Gómez de Don Benito, Juan Gómes Galán, Juan Gómez Isleño, Juan o Gonzalo Marquez, Juan Martín Gil, Lope de la Peña, Marina Gallego (esposa de Gaspar de Lemos), Martín de Elvira, Martín de Santander, Mateo Dias, Martín Pérez de Mercotegi, Martín Inga, Pedro de Rivas, Pedro de Villegas, Pedro de Zárate, Pedro González de Hevia, Pedro Hernández, Pedro Moyano Cornejo, Pedro o Gonzalo Márquez, Pedro Gueleguelen y Ventura de la Cueva. Luego de recorrer 12 leguas, llegan al valle del Aconcagua y levantan un campamento. Castillo envía a algunos aborígenes que estaban en el lugar, para que crucen la cordillera y den aviso a los aborígenes que están en Uspallata, que va en camino una expedición con españoles; en ese momento, se incorpora al contingente el padre y vicario Hernando de la Cueva que había sido nombrado por el obispo Rodrigo González. Al volver los emisarios y viendo Castillo que puede proseguir su viaje sin peligro, se reorganiza y realiza el cruce de la cordillera. Pasada la misma, Juan Gómez de Don Benito que venía caminando en la retaguardia de la expedición, se encuentra con un cacique que le dice ser de la encomienda de Cuevas y, junto a él, otro cacique que le dice ser de la encomienda de Rodrigo de Araya. Al llegar al valle de Uspallata, los residentes encabezados por el cacique Conecho y su hijo Chacha, reciben a Castillo amistosamente y le ofrecen leña, agua y yerba para sus caballos y ganados. Los expedicionarios se quedan algunos días y hacen amistad con los aborígenes del lugar, entregando algunas objetos o cosillas y hablándoles de la santa fe católica. En este momento, Castillo debe tomar una decisión para determinar en qué zona habría de fundar la ciudad en Cuyo. El panorama que tiene en sus manos es por demás complejo, pero, seguramente la decisión ya estaba gestada a partir del conocimiento que tenia Cuevas y algunos vecinos encomenderos de Cuyo que hasta ese momento manipulan el sistema aborígen en beneficio de Su Majestad y en detrimento de Huarpes, Puelches y Pehuenches. La posibles zonas con las cuales cuenta Castillo para fundar una ciudad son las siguientes: Valle de Mahuelturata (Uspallata, habitada por Huarpes). Valle de Huanacache (Lavalle - Huarpes). Valle de Huantata (Gran Mendoza - Huarpes). Valle de Uco (Tunuyán y Tupungato - Huarpes). Valle de Jaurua (San Carlos - Huarpes). Valle de Diamante (San Rafael y General Alvear -Puelches y Pehuenches). Valle de Malalhue (Malargüe - Puelches y Pehuenches, descubierto por Francisco de Villagra en 1552). Al llegar al valle de Huantata luego de recorrer 10 leguas, Castillo entabla una relación amistosa con los caciques más importantes: Ocoyunta, Allaime, Goaimalle, Anato, Tabalque, Esteve y un niño de 14 años Ayguil, que algunos años antes había perdido a su padre (Huchiquimi) en una batalla contra las fuerzas de Villagra en 1551. A ruego y pedido del cacique Goaimalle, los colonizadores se instalan en Peipolota (Pedro Molina) y, cedidas por los caciques Esteve y Coyo, se extienden hasta la zona de Taitanquen (El Bermejo), las que están comprendidas entre unos paredones y puertas (+ o - calle Pedro Molina y Avellaneda) que van por el camino de tierra (calle Pedro Molina de oeste a este) hacia donde el cacique Allaillao tiene sus tierras (Capilla del Rosario, Buena Nueva, Rodeo de la Cruz, Kilómetro 11, Kilómetro 8, Los Corralitos y La Primavera - Guaymallén o más lejos en dirección este) y una acequia aguas abajo que va a dar a unos carrizales (+ o - calle Avellaneda en El Bermejo y calle Aristóbulo del Valle en El Algarrobal); hasta una acequia alta llamada Taitanquen (acequia de Goaimalle: + o - calle Allaime en El Bermejo y calle Las Margaritas en El Plumerillo), que alinda con las tierras del cacique Anato en Amaycate (al oeste de calles Allaime y Las Margaritas). El 24/2/1561, Castillo toma posesión jurídica del lugar a nombre de Su Majestad el Rey y, el 2/3/1561, funda la Ciudad de Mendoza nuevo valle de Rioja y nombra el cabildo integador por los alcaldes Juan de Villegas y Alonso Campofrío de Carvajal; los regidores, Pedro de Zárate, Gabriel de Cepeda y Niño, Lope de la Peña, Pedro Moyano Cornejo, Hernando Ruiz de Arce y Francisco de Urbina; el procurador y mayordomo Pedro de Marquez; los oficiales reales, Antonio Cambranes y Alonso de Torres, el alguacil mayor, Gaspar Ruiz de Rojas; y el escribano Juan de Contreras. Entre tanto, el 6/3/1561 el exgobernador García Hurtado llega al Perú y al mismo tiempo en un barco procedente desde Panamá, arriba el nuevo virrey Diego López de Zúñiga y Velazco para ponerse al frente del virreinato; García Hurtado y Villagra se encuentran en Lima y conviven en la ciudad por espacio de una quincena. El virrey Zuñiga recibe a Villagra y le entrega la real cédula y nombramiento como Gobernador de Chile y el 18/3/1561 parte desde Perú en el mismo barco en el que había llegado Zuñiga, para reasumir en su cargo. El 18/5/1561, Castillo encomienda a Gaspar Ruiz, el cacique Caracara, los principales Alquipri, Achuay y Arún, de la tierra de Octoyán; el cacique Calalapis y su tierra de Ocoya; el cacique Chorunda y su tierra de Semis; el cacique Calopus y su tierra de Lanqueta; el cacique Toxo y su tierra de Mié; el cacique Choranta y su tierra de Semeta, tomando posesión de la encomienda el 4/6/1561. También, Castillo hace entrega a Gaspar de Lemos de tierras en Tibulebuli, junto a las lagunas de Huanacache y, al capitán Lope de la Peña de la encomienda de los caciques Tabalque y Viñala. Villagra reasume nuevamente en el cargo de Gobernador de Chile; ya en su puesto y con los avales otorgados por el Rey y con el apoyo del Virrey, se hace del control de la región y, debido a su resentimiento hacia García Hurtado que lo había destituido, encarcelado y desterrado, comienza a delinear el nuevo futuro para la región de Chile, Cuyo y el Tucumán, con el objetivo de extender lo más posible los dominios de la gobernación sobre la zona en cuestión. Villagra parte hacia la ciudad de Concepción y deja como teniente de Santiago de Chile a Juan Jufré en reemplazo del comendador Meza. Para el 24/7/1561, en la víspera de la festividad de Santiago Apóstol, Castillo le ordena al alférez Campofrío que saque el estandarte real por las calles de la ciudad y al día siguiente, el alférez lo lleva a la ceremonia religiosa en honor y conmemoración del Santo Patrono de las Españas; en los tres días posteriores se juega caña, sortija y pelota, para demostrar sus habilidades equestres y con las armas. A principios de setiembre de 1561, llega a Mendoza la noticia de la asunción de Villagra en el cargo de gobernador; en este momento, Castillo enterado de los problemas que había tenido Zurita, envía a Chile al emisario con una carta para Villagra. Después de algunos días, Castillo envía a Martín de Santander y al alférez Campofrío, con algunas cartas para que sean entregadas al gobernador Villagra, en donde le informa todos los acontecimientos acaecidos en la ciudad, dando cuenta de lo mucho y bien que han servido a Su Majestad en la sustentación de la nueva ciudad y a su vez, le solicita lo reciba en Chile. El regidor Cepeda reemplaza a Campofrío en el cargo de alcalde. Para el 8/9/1561 y anticipándose a los sucesos que en un futuro no muy lejano sucederían, el vecino Juan Martín Gil se presenta en nombre del capitán Castillo ante Villegas, alcalde del Cabildo de Mendoza, y eleva una foja de servicios prestados a Su Majestad en el asiento del valle de Huantata, para que se le haga la merced correspondiente y quede registrado en forma legal y con copia para Castillo. Junto con Gil, se presentan los testimonios de Antonio Chacón, Pedro de Villegas, Gaspar Ruiz y el vicario Hernando de la Cueva, siendo rubricado el acto y en un todo de acuerdo por el escribano Contreras. Para el 9/10/1561 y sin ninguna noticia respecto de la situación en Chile, Castillo hace la distribución del ejido para chacra y viña contiguo al casco urbano, por los poderes y provisiones otorgados por su mandante el gobernador García Hurtado, siendo rubricado legalmente el acto por el escribano Contreras. Entre tanto, Villagra emite y entrega las provisiones correspondientes para Meza y parte desde Chile con destino al valle de Huantata; algunos días después, arriban a Santiago de Chile, Santander y Camporfrío, quienes son recibidos por Villagra. El 22/10/1561, Meza llega a Mendoza y se presenta ante los integrantes del Cabildo: Villegas, Cepeda, Zárate, Peña, Cornejo, Arce, Urbina y Marquez; con una carta y provisión real del Rey Felipe II y del Consejo de Indias, en donde hace constar el nombramiento de Villagra como gobernador de Chile, firmado por el escribano Diego Ruiz de Oliver de la gobernación de Chile y por Nicolás de Garnica, escribano del Cabildo de la ciudad de Santiago de Chile; a su vez, Meza presenta una provisión real del gobernador Villagra, sustituyendo a Castillo y nombrándolo nuevo teniente gobernador interino de Cuyo y Huantata. Acto seguido, Meza le ordena a los alcaldes Cepeda y Villegas, que le entreguen las varas que tienen en sus manos y dejen sus cargos hasta tanto él decida a quien ha de nombrar en su reemplazo. Luego, los alcaldes destituídos le suplican a Meza, que tenga a bien respetar sus libertades y beneficios que les corresponden por sus cargos antes ocupados. Por último, Meza destituye al escribano Contreras. Ese mismo día y luego de entrevistarse con las autoridades destituídas, Meza restituye en sus funciones a Cepeda, Villegas y Contreras. A partir de aquí, Castillo toma la decisión de dejar la ciudad y decide regresar a Chile con destino a la ciudad de Villarica; al llegar, es obligado a dejar el repartimiento que posee en favor de doña Cándida la esposa de Villagra. El 1/12/1561 en la ciudad de La Imperial, Villagra le entrega a Juan Jufré un poder y provisión para encomendar aborígenes y regresar a Santiago de Chile dentro de los 6 meses posteriores a quien las reciba para confirmar los títulos de propiedad; y también podrá nombrar alcaldes y regidores; en contra de todos los beneficios dados por su enemigo García Hurtado y así, borrar todo lo hecho por Castillo en Cuyo. Jufré parte a Santiago de Chile, en donde deberá conseguir los hombres para la expedición. A principios de enero de 1562, Jufré parte desde Santiago de Chile y emprende el viaje con destino al valle de Cuyo, junto a su expedición conformada por: Alonso de Videla, Alvaro Cortez, Antonio Cardoso, Baltasar Pinto Leite, Bartolomé de Medina, Cristóbal de Buiza, Cristóbal Sánchez de Yesti, Cristóbal Malo de Molina, Cristóbal Ortiz, Diego Márquez, Diego de Velasco, Diego Jufré de Loayza, Diego Ronquillo, Francisco Gómez Durán, Francisco Hernández, Francisco de la Peña, Francisco Rubio, García Hernandez, Hernando de Robles, Hernando Diaz Puebla, Juan de Ahumada, Juan de Avila, Juan de Coria Bohorques, Juan de la Gama, Juan Gómez de Yébenes, Juan Sanchez, Juan de Villalobos, Lorenzo Payo, Luis Tenorio o Ternero, Martín Hernández de los Ríos, Martín de Santa Cruz, Melchor Pacho, Nicolás López de Aguirre, Rodrigo Jufré de Loayza, Sebastián de Villanueva, Tomás Nuñez, Ursula de Araya. En Mendoza, con los ánimos bastante caldeados y a pedido del escribano Urbina; el 18/2/1562, se realiza una sesión especial de Cabildo para hacer un traslado de las 18 hojas que conforman el Libro de Cabildo, según el siguiente documento: "fecho y sacado, corregido y concertado, fué este dicho traslado del libro original del dicho libro de Cabildo, en presencia del dicho señor alcalde Juan de Villegas, alcalde ordinario en la dicha ciudad, en dieciocho días del mes de hebrero deste presente año de mill é quinientos y sesenta y dos años (18/2/1562), en lo cual y en cada cosa y parte dello su merced dijo que interponía e interpuso su abtoridad é decreto judicial tanto cuanto puede y ha lugar de derecho; y lo firmó de su nombre, estando al verlo corregir y concertar y á todo lo arriba dicho presentes por testigos Juan de Maturana é Antonio Cambranes é Gaspar Ruiz é Martín Pérez de Marcotegui, vecinos de la ciudad de Mendoza. Firmado por Juan de Villegas. Y en otro documento: "E yo Juan de Contreras, escribano público y de cabildo de esta dicha ciudad de Mendoza del nuevo valle de Rioja, fice sacar del libro del Cabildo desta dicha Cibdad, original, que en mi poder queda, los abtos arriba contenidos, y en relación lo demás que en él parece, de mandamiento del dicho señor alcalde, que estuvo presente al ver corregir é concertar con los dichos testigos; é yo el dicho escribano, doy fee va cierto y verdadero, y en ello y en cada cosa é parte dello fuí presente y va autorizado del señor alcalde, que aquí firmó de su nombre, lo cual va en dieciocho hojas de papel con este en que va mi signo; é de pedimiento del dicho Francisco de Horbina fice aquí este mío signo, que es á tal, en testimonio de verdad". Firmado por Juan de Contreras escribano público y de Cabildo. Juan Jufré organiza una expedición y se trasladan al valle del Conlara (San Luis y Cordoba), y comienza a emigrar los llegados con Castillo, el alférez real Campofrío pierde su estancia en Anancat y, Diego Jufré al mando de la ciudad, comienza a tratar mal a los hombres de Castillo; al padre Hernando de la Cueva le pega un golpe en la cabeza y al escribano Urbina lo insulta; además, le quita a varios vecinos sus caballos y transportes, para que no puedan ir a pedir justicia; es por ello que, varios de ellos deciden dejar la ciudad y regresan a Chile. Mateo Dias parte junto a sus yanaconas; cuando realiza el cruce de la cordillera, y, por el frío reinante en la zona, pierde a 3 de sus sirvientes y sufre el congelamiento de sus pies, por tal motivo, deben ser amputados algunos dedos. A su regreso a Mendoza, Jufré manifiesta que ha venido a esta provincia con poderes especiales y hace alusión, que el sitio elegido por Castillo, no es competente y para el bien, aumento y conservación de los vecinos que han de estar y residir en ella, conviene por estar metido en una olla y no darle los vientos; siendo necesarios y convenientes para la salud de los que viven y han de perpetuarse en ella y en búsqueda de otro lugar, que sea y tenga las calidades arriba dichas, es que a dos tiros de arcabuz, poco más o menos en este dicho valle, hallé este otro mejor lugar. En la víspera del domingo de Pascua de Resurrección, el sábado 28/3/1562, Jufré toma un árbol gordo por Rollo, para que en él se ejecute la leal justicia y por el cual, todos los presentes juran y se obligan a sostener y defender la ciudad; más, el poder otorgado por Dios, el rey Don Felipe y el gobernador Villagra, la rebautiza con el nombre de Ciudad de la Resurrección Provincia de los Guarpes y luego, reemplaza a los miembros del anterior Cabildo por los nuevos integrantes; los alcaldes, Diego Jufré y García Hernandez; los regidores, Juan de Villalobos, Antonio Chacón, Martín de Santander, Hernando Arias de Sayavedra, Diego Lucero; y el procurador y mayordomo, Alonso de Videla. En la Resurrección, el escribano Tomás Nuñez por orden de Jufré, hace merced a Diego de Velasco de la encomienda del cacique Anato y su tierra de Amaycate que está ubicado en el valle de Huantata; y, el cacique Sumac y sus tierras de Tuoboto y Tunián; y, el cacique Coyocanta y su tierra de Olvo; y, el cacique Relanta con todos sus indios y sujetos, el 1/5/1562. Para el 5/6/1562, se hace la distribución de tierras para estancia y ganado, contiguo al casco urbano, siendo rubricado el acto por el escribano público de Cabildo, Juan de Coria Bohorques. Luego Jufré organiza una expedición y el 15/6/1562 funda la Ciudad de San Juan de la Frontera (hoy provincia de San Juan, Argentina). A fines de 1562, Jufré recibe la orden de trasladarse a Chile y reasumir en su cargo de Teniente de la ciudad de Santiago. Entre tanto, Castillo llega a Perú y el 24/12/1562, contrata al escribano Joan de Padilla, quién se presenta en el Cabildo de la Ciudad de Lima, ante el alcalde Francisco Velázquez de Talavera, informando que tiene una carta y provisión real original emitida por la Real Audiencia de Lima y dice: "que por cuanto él tiene necesidad de inviar la dicha provisión real fuera destos reinos á otras partes é se teme que en el camino ó en la mar ó en otra manera se podría perder ó rasgar ó maltratar por fuego ó por agua ó por otro caso fortuito, de que se le podría seguir é recrescer daño y pérdida, é para que conste é se cumpla y ejecute lo en ella contenido, tiene nescesidad de sacar un treslado, dos ó mas de la dicha provisión real é abtos; por tanto, pedía al dicho señor alcalde mande á mí el dicho escribano que dé la dicha provisión real original é auctos lo saque é dé treslados que me pidiese é menester hobiere, y en los cuales y en cada uno ellos interponía su autoridad é decreto judicial para que valgan é hagan fee como la dicha provisión real original; sobre que pidió justicia con imploración de oficio, é lo pidio de testimonio". El acto es rubricado por el escribano público y de Cabildo Joán García de Nogal y son testigos Joán Deaos y Gonzalo de Castroverde. Vista la provisión por el alcalde Talavera, manda al escribano Nogal a que saque varias copias y las legalice a todas. En la ciudad de Santiago de Chile el 14/4/1563, Jufré y Villagra intiman a los vecinos de Cuyo: Diego Ronquillo de Peñaloza, Cristóbal de Buiza, Alonso de Videla, Francisco de la Peña, Juan Martín Gil, Nicolás de Aguirre, Juan Fernandez Herrador, Hernando Arias, Diego de Velasco, Martín de Santander, Antonio Cardoso, García Hernández, Francisco Rubio y Diego Lucero, que regresen a sustentar sus vecindades, encomiendas y poblar sus casas en las dichas provincias, a riesgo de perder sus repartimietos en favor de otros vecinos de la ciudad. Con fecha 15/4/1563, es pregonada la real provisión por Francisco de Figueroa en la Plaza Mayor y, luego, el escribano Juan de la Peña, notifica a los nombrados siendo testigos Nicolás de Aguirre y Juan Martín Gil. El 22/6/1563, el gobernador Villagra muere y es sucedido por Pedro de Villagra. En la Resurrección, el procurador Antonio Chacón, envía una carta a Chile, en donde informa que los vecinos padecen y tienen gran necesidad de tierras en donde poder sembrar la comida necesaria para su sustento y mantenimiento por causa de la esterilidad que tienen de ellas y estar los indios de sus encomiendas lejos del sitio y la fundación de la dicha ciudad y que junto a ella está un pedazo de tierra vacío que tiene 80 cuadras de largo y ancho (127 hectáreas ubicadas al suroeste del Area Fundacional: calles Salta, Beltrán, Tiburcio Benegas y Peltier + o -); el cual, repartiéndose entre dichos vecinos y personas que residen en la ciudad, sería de gran ayuda y beneficio para su sustentación y mantenimiento. En respuesta al pedido de Chacón el nuevo gobernador Villagra, le hace merced de las tierras solicitadas el 25/8/1563. El 29/11/1564, el gobernador Pedro de Villagra y el escribano del Cabildo de Santiago de Chile, Diego Ruiz de Oliver, hacen merced a Diego de Velazco, de una encomienda de 500 indios y, también, de la encomienda del difunto Alonso de Torres según el siguiente documeto: "y ansimismo, juntamente con el dicho Allalme Algarrobero (cacique Allaime), en la provincia y tierra de Icanio (5ta Sección), que servía al dicho Alonso de Torres, os encomiendo todos los caciques, indios y principales á ellos subjetos, que sirvieron al dicho Alonso de Torres, sacados dellos docientos indios de visitación que se han de sacar y dar a don Gonzalo Ronquillo de Peñaloza, los cuales se han de sacar ante todas cosas al dicho don Gonzalo, y los unos caciques y los otros con sus indios y subjetos, vos doy y encomiendo con cuatrocientos indios de visitación y no más, para que os sirvais de ellos" y en otro documento dice: "y mando a las justicias de Su Majestad que son o fueren en la ciudad de la Resurrección o de Mendoza, en cuyos términos los dichos indios, ó á los demás de esta gobernación, que luego questa encomienda les fuere mostrada, vos metan y amparen en la posesión de todos los dichos indios, caciques é principales y os amparen e defiendan en ella, so pena de dos mil pesos de oro para la cámara de Su Majestad". En el segundo documento, a la ciudad se la llama indistintamente Resurrección o Mendoza. Saludos.-
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  3. Un título gigante que dice "La ciudad de Mendoza celebra su 445º aniversario" Creo que esta ciudad se merece tener medios de comunicación que sepan al menos hacer una simple cuenta: 2016-1561=455. La ciudad cumple 455 años pero según mdzol son 10 años menos. Si el cuarto poder no sabe sacar cuentas nos podemos dar el lujo de tener un presidente que no sabe leer...En el país de los ciegos, el tuerto es rey...
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