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Beijing: un día de furia deja al taekwondo en terapia intensiva

Como en cada torneo después de su introducción en el programa olímpico en Sídney-2000, el taekwondo, arte marcial de origen surcoreano basado en ataques con golpes de pie, mancha la crónica deportiva.

Decisiones protestadas, un árbitro agredido por el cubano Angel Matos y autoridades superadas por los hechos son parte de un cóctel explosivo que dejan al taekwondo en terapia intensiva en Beijing, pese a que sus dirigentes aseguran que su futuro olímpico no está comprometido.

Esta vez, los protagonistas fueron el cubano Angel Matos y su entrenador, Leudis González, que terminaron siendo excluidos de por vida de todas las competiciones internacionales tras el incidente que marcó el combate del sábado por la medalla de bronce del torneo de más de 80 kg.

Matos, campeón olímpico en 2000, dio un fuerte golpe al árbitro Chakir Chelbat de su pelea contra el kazajo Arman Chilmanov, después de que lo descalificara por haber superado el tiempo que había solicitado para recibir tratamiento por una lesión.

El cubano de 31 años dio una patada en la cabeza al árbitro, empujó al juez asistente y abandonó el tatami del área de competición gritando enfurecido en compañía de su entrenador.

Este último dijo a la prensa tras el combate, por completo fuera de sí, que "a mí me ofrecieron dinero los kazajos y estos árbitros estaban comprados".

La WTF convocó de inmediato un consejo disciplinario extraordinario, que decidió prohibir de por vida tanto a Martos como a su entrenador participar en cualquier competición organizada por la Federación Internacional por "violar el espíritu del taekwondo".

Este último incidente cierra cuatro días difíciles para los responsables de la WTF, criticada por las decisiones de los árbitros, muchas veces difíciles de justificar.

En primera línea, el equipo de Estados Unidos disparó tras la eliminación el viernes en cuartos de final del doble campeón olímpico y cuádruple campeón mundial Steven Lopez.

Tras rechazar el reclamo, el patrón del equipo estadounidense, Herb Perez, relexionó, "si esto es el taekwondo, sería tal vez bueno que no siga en los Juegos".

El sábado, en cuartos de final, pasó algo parecido en la categoría de más de 67 kg de mujeres. La china Chen Zhong, doble campeona olímpica, fue declarada vencedora (1-0) cuando su rival, la británica Sarah Stevenson, la había tocado en la cabeza, lo que debería haberle dado dos puntos.

Tras un reclamo de Gran Bretaña y las consultas en las imágenes de video, el jurado finalmente dio la victoria a Stevenson, ante el estupor del público chino.

"Un hecho significativo para nuestro deporte acaba de suceder, una decisión como ésta es una novedad", se felicitó el secretario general de la WTF, Yang Jin-suk, quien destacó al equipo chino por no apelar la decisión.

Pese a que la WTF había tomado medidas drásticas para seleccionar a los 29 árbitros para Beijing tras una preparación de un mes en el verano boreal de 2007, con 150 candidatos, y luego un seminario de "refesco de conocimientos" el mes pasado, pero esto parece no haber funcionado.

"Hemos maximizado nuestros esfuerzos para minimizar los errores", se defiende Yang, precisando que "el error humano no puede eliminarse totalmente".

La llegada de la tecnología abre una puerta para este tipo de conflictos deportivos que este sábado tuvieron su pico de tensión cuando Matos agredió al juez sueco, en una imagen que mancha al taekwondo, pero sobre todo a su espíritu.
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7 de Diciembre de 2016|15:42
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