Tacos altos: ese poderoso fetiche

¿Quién no se sintió alguna vez cautivado por el sonido seco y rítmico de un par de tacones propiamente caminados? En esta nota, el por qué los amamos.

 Existe un fetiche, cautivante para muchos, entorno al pie femenino y el calzado que por excelencia lo viste: los tacos altos.

Como activista de la causa decidí investigar sobre las razones más inconscientes de un sentimiento para nada superficial.Hablemos en serio del amor por los zapatos.

El origen de los tacos altos es difícil de determinar. Algunas fuentes, dicen que ya en pinturas de origen egipcio aparecen imágenes de personas usando calzado alto. Otro antecedente de funcionalidad innegable son las botas de montar: al sumar a este calzado un taco, el jinete se asegura que el pie no resbalará dentro del estribo y en caso de caída su pierna quedará consigo. En la Europa de la edad media, la gente empleaba zapatos con plataformas para separarse del suelo de las calles por donde circulaban las aguas servidas. Pero fue Luis XV –según dicen, por su baja estatura- quién terminó de ranquearlos como el calzado más apropiado para la realeza, dándole por vez primera una impronta de jerarquía y distinción.

Según Freud, la afección por los pies tiene que ver con la búsqueda de la protección materna, nacida allá cuando uno es niño y mira a las personas de las rodillas hacia abajo. Quizás porque la mayoría de los hombres tiene a su madre enquistada en el fondo de la libido, abundan las fantasías entorno a los pies y los tacos. Mujeres que visten sólo zapatos y un collar de perlas, o un tacón que juega sugerente a dejar desnudo un talón recubierto de medias de red, son imágenes patrimonio del imaginario sexual colectivo.

Además los tacos son una hazaña del diseño ergonométrico.Prestemos atención por un momento a la suave tensión muscular que trepa desde un taco aguja, pasando por una pantorrilla tersa hasta culminar en una cola que se curva sugerente. Feliz coincidencia que al levantar un poco los talones del nivel del suelo, no sólo se estilicen sin límites las piernas, sino que además se genere el ángulo justo para tener sexo de pie. Gracias dios por tantas bondes del diseño.

Cabe destacar que tacos y poder guardan una relación intrínseca más allá del Luis XV.Cualquiera que ha caminado sobre ellos – y sé que más de un hombre podrá asentir basado en su propia experiencia – sabe que esos centímetros de más proveen de una sensación de autoridadhegemónica. Posiblemente se debe a que, al estar más alto, tenemos otra perspectiva visual y nos sentimos “en manejo” de las cosas.Por ser un permitido exclusivo de las mujeres, se han convertido en un símbolo depoder femenino. Incluso los dragqueen, en un intento de apropiarse de los atributos del género, usan plataformas como rascacielos. Pero la mística de los tacos nos pertenece, por definición.

Ya sea por estilización plástica, connotaciones eróticas o poder, los zapatos de taco alto se han convertido en el ícono por excelencia de la sensualidad femenina. Tener unos centímetros de más nos expone y simultáneamente nos hace un poquito más conscientes de las miradas. A nuestro alrededor se crea un aura magnética de seducción. Es notorio cómo los tacos modifican nuestra actitud y conducta: nos hacen sentarnos, hablar y hasta sonreír diferente. Porque están ahí, a tus pies, recordándote que las mujeres podemos hacer las mismas cosas que los hombres... y las hacemos de tacos.

Por todo eso y mucho más, los amamos.

banner copia

Opiniones (0)
24 de octubre de 2017 | 09:01
1
ERROR
24 de octubre de 2017 | 09:01
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"