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Maradona festejó la medalla como si fuera jugador

Diego estaba exultante, la medalla de oro conseguida por el seleccionado argentino de fútbol en los JJOO lo hicieron revivir su época de jugador, porque festejó con los dirigidos por Sergio Batista.

Bien temprano, con muchos nervios, el mejor futbolista de todos los tiempos llegó al estadio Nacional de Beijing, el “Nido de Pájaros”, para ver la final olímpica entre Argentina y Nigeria.

Se ubicó en uno de los palcos y vivió el partido intensamente, soportando el calor como todos y transpirando como si estuviera dentro de la cancha.

Y cuando terminó el partido explotó de felicidad, al punto que bajó corriendo de su lugar para irse derecho al vestuario y así festejar con su yerno, Sergio Agüero, y los demás futbolistas.

“Esta medalla la siento como mía por el ‘Kun’ y por Giannina”, dijo una vez finalizado el partido Maradona, quien desbordaba de felicidad.

“En el vestuario festejamos como locos. Diego era uno más de nosotros, el problema fue cuando nos vinieron a avisar que teníamos cinco minutos para salir a la cancha a recibir la medalla y nadie se había bañado”, le contó a Télam el arquero Sergio Romero, quien cerró su participación olímpica con la valla invicta.

Cuando los jugadores se terminaron a bañar todos saltaron al campo de juego y con ellos fue Diego Maradona, quien dentro del verde césped, donde tantas alegrías le dio a los argentinos, mantuvo un perfil bien bajo.

Pero cuando terminó la premiación los ojos comenzaron a centrarse sobre él, no por una decisión suya, sino porque primero lo fue a buscar Ronaldinho, quien lo abrazó como si fueran amigos de toda la vida.

Luego del abrazo interminable con el brasileño, quien después se fue de la cancha ovacionado por todos, llegó el turno de Diego con los nigerianos.

Hasta el utilero del seleccionado de Nigeria se sacó una foto con el jugador más importante de la historia. Todos los africanos lo abrazaron y durante toda la vuelta olímpica de los jugadores argentinos ellos se divirtieron junto a Diego.

Es que Maradona sigue generando, sobre todo en los futbolistas, una admiración que no tiene límites y no se puede entender. Llamarse Maradona significa no poder salir a caminar en Buenos Aires y tampoco en China, porque en Beijing si llega a salir solo por la calle literalmente se lo comen crudo.

“Argentina ganó en forma merecida esta medalla. Hoy con el calor que hacía era imposible jugar bien, pero los chicos dejaron todo y tienen todo esto que lograron bien merecido, tanto ellos como el cuerpo técnico del ‘Checho’, que son unos fenómenos”, comentó Diego antes de irse del estadio. 
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