La vida del sabio y mordaz Umberto Eco

Sin dudas, el escritor italiano dio valiosísimos aportes a la filosofía, el humanismo, la semiología y la literatura contemporánea.

Umberto Eco nació en la piamontesa ciudad de Alessandria en 1932, hijo de un contador que partió a luchar a la Segunda Guerra Mundial. Fue criado por su madre, Giovanna. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Turín, con una tesis sobre Tomás de Aquino, en 1954. Allí mismo se iniciaría como profesor de Estética y Semiótica. Por sus años de juventud abandonaba la religión Católica tras una crisis de fe. Más tarde trabajó como editor cultural de la Radio Televisión Italiana (RAI). Allí fue donde se contactó, a fines de la década del 50, con el denominado Grupo 63, compuesto por artistas de vanguardia que influirían en sus posteriores escritos y lo llevarían a escribir "El problema estético de Santo Tomás", de 1964, extensión de su tesis doctoral.

Este Doctor Honoris Causa de 38 universidades alrededor del mundo y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades que se desempeñaba al frente de la cátedra de Semiótica de la Universidad de Bologna -donde puso en marcha la Escuela Superior de Estudios Humanísticos o 'Superescuela' que desde 2008 difunde la cultura internacional entre licenciados con alto nivel de conocimiento- es autor de una poderosa obra ensayística y de ficción atravesada por la filosofía tomista y sobrevolada por la cultura medieval.

En 1968 publicó "La estructura ausente", base para la publicación, en 1975, de su "Tratado sobre semiótica general". Fue en los 70 cuando se consagró como una figura académica rutilante de la Semiología, y como teórico innovador, en trabajos analíticos sobre los signos, su estructura y su relación con sus significados. Gran bibliófilo, el orden enciclopédico estuvo en el centro de sus indagaciones y su obra creó escuela desde su cátedra emblemática de Semiótica de la Universidad de Bologna. Allí creó en 2001 la Escuela Superior de Estudios Humanísticos. Entre sus otros ensayos muy resonantes se cuentan "Apocalípticos e integrados" y "Lector in fábula". 

"El nombre de la rosa" es el bestseller que lo lanzó a la fama mundial en 1980, novela donde el célebre Fray Guillermo de Baskerville debía esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina en el año 1327 ayudado por el novicio Adso de Melk, que ganó el Premio Strega en 1981 y el Medicis Extranjero en 1982 y en 1986 fue llevada al cine por Jean-Jacques Annaud y protagonizada por Sean Connery.

Traducida a cerca de medio centenar de lenguas contó con más de 30 millones de copias vendidas; mientras que "El péndulo de Foucault" podía leerse como la crítica de "El código Da Vinci", dijo Eco, una historia de tres intelectuales que inventan un supuesto plan templario para dominar el mundo, publicada en Italia en 1988 e intempestivamente tildada por la Santa Sede como "bufonada", "charlatanería", "profanación" y "blasfemia".

Fue también el habitual columnista de reflexiones publicadas por los diarios La Repubblica, The New York Times y Clarín, sobre los más variados temas de la vida cotidiana. Su obra periodística fue reunida en A paso de cangrejo. Pasaron por su pluma las guerras de Oriente Medio, los chismes de barrio, las presidencias de George Bush y el propio Silvio Berlusconi, con opiniones matizadas por su vastísima capacidad para relacionar el presente con la historia y con su ilimitado archivo de referencias bibliográficas.

Eco era miembro del Foro de Sabios del Consejo Consultivo de la Unesco. Recibió el título de Doctor Honoris Causa por 38 ocho universidades de todo el mundo. Fue distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en la Cultura y el Arte, en Roma, en 1996, y galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en 2000. Fue además propuesto varias veces para el premio Nobel de Literatura.

Para este experto en comunicación -autor de ensayos como "Apocalípticos e integrados"- toda expresión cultural debe situarse en su contexto histórico, como se ve en escritos caracterizados por análisis semióticos alejados de cualquier visión metafísica y en obras que han contribuido a difundir temas de estética y arte contemporáneo.

Conceptos como signo, código, metáfora o símbolo fueron desarrollado en su famoso "Tratado de semiótica general"; mientras que en su última novela "El libro del año cero", retoma sus duras críticas sobre la crisis del periodismo, nacida a su entender en los años 50 a partir de la aparición de la televisión en los hogares.

"Los libros son esa clase de instrumentos que, una vez inventados, no pudieron ser mejorados, simplemente porque son buenos. Como el martillo, el cuchillo, la cuchara o la tijera", resumía este miembro del Foro de sabios de la Unesco que en sus últimos años alternó su quehacer académico literario con colaboraciones en distintos medios, conferencias y coloquios.

En un discurso en la Universidad de Turín, Eco aplicó su mirada crítica –no todo es positivo ni negativo en su totalidad—a las redes sociales: "El fenómeno de Twitter es por una parte positivo, pensemos en China o en Erdogan. Hay quien llega a sostener que Auschwitz no habría sido posible con Internet, porque la noticia se habría difundido viralmente. Pero por otra parte da derecho de palabra a legiones de imbéciles".

Diez célebres frases de Eco

1. Sobre los libros

"Los libros no están hechos para que uno crea en ellos, sino para ser sometidos a investigación. Cuando consideramos un libro, no debemos preguntarnos qué dice, sino qué significa". El nombre de la rosa.

2. Sobre los padres

"Creo que aquello en lo que nos convertimos depende de lo que nuestros padres nos enseñan en pequeños momentos, cuando no están intentando enseñarnos. Estamos hechos de pequeños fragmentos de sabiduría". El péndulo de Foucault.

3. Sobre Dios

Image copyrightGettyImage captionPara Eco, internet permitió "la invasión de los imbéciles".

"Cuando los hombres dejan de creer en Dios, no quiere decir que creen en nada: creen en todo".

4. Sobre el amor

"El amor es más sabio que la sabiduría".El nombre de la rosa.

5. Sobre los héroes

"El verdadero héroe es héroe por error. Sueña con ser un cobarde honesto como todo el mundo".

6. Sobre los villanos

"Los monstruos existen porque son parte de un plan divino y en las horribles características de esos mismos monstruos se revela el poder del creador". El nombre de la rosa.

7. Sobre la poesía

"Todos los poetas escriben mala poesía. Los malos poetas la publican, los buenos poetas la queman".

8. Sobre el periodismo

"No son las noticias las que hacen el periódico, sino el periódico el que hace las noticias y saber juntar cuatro noticias distintas significa proponerle al lector una quinta noticia". Número cero.

9. Sobre internet

"Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles". Eco al diario La Stampa.

10. Sobre la corrupción

"Hoy, cuando afloran los nombres de corruptos o defraudadores y se sabe más, a la gente no le importa nada y solo van a la cárcel los ladrones de pollos albaneses". Eco a la Agencia Efe.

Fuentes: Télam, Clarín, El País y BBC Mundo


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