¿Qué queremos después de ponerla?

No te pierdas esta nota de Don Rata para desenvolverte mejor en el after sex.

 Supongamos que ya hiciste todo el esfuerzo de juntar guita para llevar al Sushi Club y tomar champagne, le contaste veinte aventuras, de las cuales quince son inventadas o no te pasaron a vos, agregaste algunos trabajos a tu curriculum, incluso le mentiste diciéndole que hacés unos masajes de puta madre, y hasta la escuchaste cuando te hablaba de cosas que le pasaban a sus amigas (grupo de mujeres que te importa tres carajos). Todo este esfuerzo, casi dos horas de remarla, y la mina accede a ir a un lugar más cómodo. Justo cuando se pone cómoda nota que es en la cama de un telo y vos ya le estas chupando hasta las axilas, porque seamos honestos, no te importaba una mierda ni la comida ni charlar.

Supongamos también, que zafaste en el coito, no fue tu mejor polvo, pero la remaste bastante bien. Ahora es que llega la otra parte complicada, casi tanto como toda la preliminar y el circo que armaste antes de estar solos en la cama, el tan temido “After polvo”.

El after polvo son esos momentos de mierda en los que el hombre y la mujer dejan de querer exactamente lo mismo (que hasta hace 2 minutos era coger como conejos). Ahora es cuando la nota se divide en que quieren los nenes y que cosas las nenas, como siempre, las damas primero:

Caricias: Una de las cosas que les gusta a las mujeres después del sexo es el contacto corporal, no tanto ser tan denso y abrazarla, pero bien podés darle unos besitos y hacerle unas caricias suaves por arriba de la sábana. Una cosa que les gusta son las caricias en la parte baja de la espalda, leí en una página porno que eso les mejora el flujo sanguíneo y las hace sentir reconfortadas.

Más pija: Aunque le hayas pegado el polvo del siglo la mujer es insaciable, siempre va a querer más y más pija. Para esto es obvio que tenés que estar a la altura de las circunstancias, ya que no queremos a ninguna “malco” suelta por ahí. Mi consejo es que te claves media azul, o bien, pegarte una ducha como para pensar en otra cosa entre polvo y polvo. Después volvés y la ves durmiendo boquita arriba y se te va a poner de nuevo el sodape como trueno.

Hablar: Varias mujeres amigas me han ayudado a descifrar el porqué de esta conducta, llegamos a la conclusión de que es otra forma de intimidad, un extraño modo de estar intimando tanto física como psíquicamente. Y aunque esa no sea la explicación posta, ¡hablale!

Que no vean la tele: Man, o sea, la mina acaba de tragar. No se merece que vos estés viendo strikeforce o haciendo zapping, mientras ella solo quiere una charla amena y que le prestes un poco de atención. Mi consejo, es poner la tele justo del lado contrario al tuyo, así la podrás abrazar mientras haces zapping y ella habla como cotorra, mientras fingís prestarle atención diciendo frases como: “mmmjmm”, “aha”, “huuu”, etc.

Que les hagas el desayuno o traigas algo para tomar: es una de las teorías por las que creo que las minas millonarias terminan garchandose al mayordomo. Se les despierta la gula o la sed y piensan que vos no estás en la misma. Igual, un buen caballero, hace esas cosas, quizás le traés el desayuno con una rosa, pero primero averigua que no sea alérgica, porque mi novia lo era y termino dos semanas como un pez globo.

Que le firmes unos papeles: Típico después del sexo, te piden favores, permiso para salir con las chicas, la extensión de la tarjeta. Es un momento en el que hay que tener cuidado, porque los hombres nos encontramos inmersos en tremenda paja, y esto nos hace seguirles la corriente para no tener que hacer el desgaste de discutir.

Ahora, ¿Qué queremos los hombres?

Morfar: Una vaca, un lechón, un asado, una ensalada, una pizza, lo que sea, pero solo pensamos en morfar, engullir, atragantarnos, ingerir algo. La mina elige poses en las que casi siempre, tenés que hacer todo vos, mientras ella se limita a poner cara de “Cuasimodo” y fingir unos gemidos. Es obvio que después de terrible laburo, tu apetito va a tener voz propia.

Dormir: Claro, después de darle de comer al ganso no queda otra cosa en la que pienses que en pegarte un sueñito reparador, el complemento ideal del placer. En este momento también se aceptan todas las variantes de dormir, dormir boca arriba, dormir boca abajo, dormir de costado y dormir roncando como un mamut engripado.

Que se vaya al baño un rato para cagarte fuerte: si no se te escapó mientras la ponías seguro todavía estás amasando ese pedo que atajaste cuando la ibas llevando en el auto. Una de las cosas que queremos los hombres después del coito, es unos minutos a solas para tronar las nalgas en un pedo consistente y ruidoso, como lo hacemos en nuestras casas.

Opiniones (2)
24 de octubre de 2017 | 03:18
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24 de octubre de 2017 | 03:18
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  1. Maestro!!! pocas veces leí algo tan bueno sobre el tema. Adhiero a cada cosa que dice. Gracias totales
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  2. Genial
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