Nuevas revelaciones de fraude en el Vaticano

El periodista Emiliano Fittipaldi, uno de los imputados en el caso Vatileaks, publicó un nuevo libro que cuenta en detalle la red de corrupción que resiste en la Santa Sede.

En su libro Avaricia, el periodista italiano Emiliano Fittipaldi se dedica a cartografiar el complejo entramado de negocios que conforman el imperio financiero de la Iglesia y resisten el embate reformista del papa Francisco, un catálogo de distorsiones que van desde el suntuoso nivel de vida de los cardenales hasta el lucro encubierto detrás de la política de beatificaciones y los fraudes millonarios. 

La aparición de esta obra, recién publicada en la Argentina por Ediciones Akal, se encima con el lanzamiento de Vía Crucis, una obra de corte similar que publicó recientemente el también periodista Gianluigi Nuzzi con el propósito de desmontar la lucha del sumo pontífice contra la corrupción, el desmanejo y el despilfarro perpetrado por los encargados de las finanzas de la Santa Sede.

Fittipaldi, como Nuzzi, se vale de los testimonios del sacerdote español Lucio Vallejo Balda -que permanece preso en el Vaticano- y la italiana Francesca Chaouqui para describir cómo desde la Fundación Bambin Gesú (Fundación Niño Jesús), creada para ayudar al hospital pediátrico que gestiona el Vaticano, se desviaron fondos para reformar el ático del ex secretario de Estado Tarcisio Bertone tras su jubilación.

"La fundación, definida como un vehí­culo para la recaudación de fondos para asistencia, investigación y actividad humanitaria del Bambin Gesú ha saldado la factura de los trabajos para un total de 200.000 euros -sostiene el autor-. De esta fundación también han salido fondos para alquilar, por ejemplo, un helicóptero por la bonita suma de 23.800 euros".

Avaricia revela además las onerosas posesiones de la Santa Sede -un catálogo de residencias cuyo valor oscila en los 4.000 millones de euros- y los gastos injustificados de distintos integrantes de la Iglesia Católica, como el cardenal George Pell, quien habrí­a desembolsado "para él y sus amigos medio millón de euros en seis meses".

Este escándalo, que ya se conoce como Vatileaks 2, secuela del primer movimiento de esta saga que hace unos meses provocó la condena del mayordomo del papa Benedicto XVI por filtrar algunos de los documentos que prueban estas irregularidades.

"Son dos filtraciones completamente diferentes. La primera hablaba de papeles propiedad del papa pero en ellos no habí­a grandes noticias que afectaban a la Iglesia. Pero en este caso, el trabajo de investigación que yo hice es un trabajo mucho más profundo sobre un sector crucial de la vida vaticana, el de las finanzas", aseguró Fittipaldi en una entrevista reciente.

"Se desvela que la gigantesca distancia entre lo que el papa Francisco quiere realizar y lo que la curia romana intenta perpetuar: privilegios, lujos y prebendas. Obviamente molesta mucho que se publique", acotó en aquella oportunidad.

Avaricia, estructurada en seis capítulos que llevan títulos sugestivos como "Los mercaderes del Templo" o "Su Sanidad", profundiza en la malversación de los fondos destinados a obras de caridad: el autor señala a propósito que en 2013 se recogieron 78 millones de euros y que sólo una parte se ha dedicado a estos fines mientras que el resto ha ido a parar a un fondo que no aparece en las cuentas de la Santa Sede y que en 2013 tení­a 378 millones de euros.

La investigación de Fittipaldi no escapa a la controversia, en espacial cuando se refiere a la "fábrica de los santos", que alude a los fondos relacionadas con las causas de beatificación y que sirven para financiar las investigaciones que permiten avanzar en el nombramiento de los nuevos "siervos de Dios".

En esa línea, el periodista nacido en Nápoles, testimonia caos emblemáticos como el de beata Francisca Ana de los Dolores, para la que una congregación española de Palma de Mallorca ha depositado en una cuenta del IOR (hasta octubre de 2013) 482.693 euros.

Fittipaldi enuncia varios ejemplos más en los que irrumpe como nexo común las sumas que recoge el Vaticano en concepto de honorario para darle curso a las postuladores de las causas.

El periodista, que se ha desempeñado en Corriere della Sera e Il Mattino y actualmente lo hace en L'Expresso, se encarga de aclarar que "el despilfarro, la corrupción, las riquezas enormes que están muy alejadas de la idea de Iglesia que tiene Francisco", quien de manera recurrente ha expresado su intención de lograr "una Iglesia para los pobres".

Algunas de las formulaciones contenidas en el libro proceden de documentos de la Cosea (Comisión Referente de Estudio y Orientación sobre la Organización de las Estructuras Económico-Administrativas de la Santa Sede) que fue instituida por el papa el 18 de julio de 2013 como una gran auditoria de las finanzas vaticanas.

Fuente: Télam


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3 de Diciembre de 2016|12:36
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3 de Diciembre de 2016|12:36
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  1. tatekieto: ¿Será así? Una pena... Yo me había ilusionado con Bergoglio. Debería jugarse el todo por el todo ¿O no?
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  2. tatohe: creo que al santo padre le han pegado un "parate" al mejor estilo mafioso y no sólo desde adentro del Vaticano, sino desde los centros del poder mundial: algo así como "siga estorbando y haremos que fulano, mengano y zutano sufran las consecuencias, de la peor manera".
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  3. Dos reflexiones: 1-La gente, cegada por una religiosidad dogmática e irreflexiva, no quiere ver estos asuntos y sigue alimentando el sistema; 2-Pareciera ser que el Papa no tiene el poder para arreglar estos temas... ¿O no quiere? Es que ya lleva bastante tiempo y todo sigue igual.
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