Cartografía e Imperialismo

Si hay algo que ha condensado y legitimado la vocación hegemónica de Occidente a escala mundial son sus planisferios.

Cartografia antigua

Siempre son los países del Tercer Mundo, como decimos hoy, los países de los pueblos antiguamente colonizados, los que tienen un lugar secundario en el mapa de Mercator. Su mapa es la expresión de la época de la europeización del mundo, de la época de la dominación mundial del hombre blanco, de la explotación colonial del planeta por parte de una minoría de pueblos blancos dominadores, bien armados, técnicamente superiores y brutales. Esa época no ha de eternizarse mediante la insistencia en la imagen geográfica mundial creada por esa minoría.

Arno Peters*  

Una historia crítica de la ideología del colonialismo europeo en la modernidad, desde el Renacimiento hasta la Posguerra, así como de sus secuelas neocoloniales e imperialistas más contemporáneas, no debiera desatender jamás la dimensión cartográfica. Si hay algo que ha condensado y legitimado la vocación hegemónica de Occidente a escala mundial son sus planisferios, sus mapamundis. Pero vayamos por partes.

En primer lugar, la preferencia temprana (siglo XVI) de Europa por la proyección geográfica de Mercator. El cartógrafo flamenco Gerhard Kremer, alias Mercator, ante el problema geométrico de cómo representar el geoide (esferoide terrestre) en una superficie plana, es decir, en un mapa, optó por la proyección cilíndrica conforme,** que se conocería desde entonces (1569) por su nombre. Esta representación, que se convertiría rápidamente, hegemonía de Occidente mediante, en la imago mundi más difundida, y que todavía persiste hoy, tenía un importante defecto: a mayor distancia del ecuador, menor fidelidad. La franja ecuatorial estaba bien representada, pero las zonas situadas al norte y al sur de la misma se hallaban magnificadas, sobredimensionadas en su tamaño. Así, por citar dos ejemplos, Europa (9.700.000 km²) aparecía como mayor a Sudamérica (17.800.000 km²) y Escandinavia (1.100.000 km²) superaba a la India (3.300.000 km²). Había alternativas mejores, soluciones cartográficas geométricamente más consistentes. Sin embargo, se impuso la distorsiva proyección de Mercator. ¿Por qué? Porque ninguna ciencia es aséptica. Todo saber epistémico está atravesado por la realidad sociohistórica y sus constructos ideológicos. La propuesta cartográfica de Mercator es, en una palabra, eurocéntrica.

Pero el sesgo ideológico del planisferio de Mercator no se agota en la proyección cilíndrica conforme. Otro elemento a tener en cuenta es la ubicación de los puntos cardinales. Siguiendo con la vieja tradición cartográfica de Ptolomeo, el norte siempre está arriba y el sur siempre está abajo, cuando bien podría ser al revés. No existe ninguna razón científica que avale las equivalencias superior/septentrional e inferior/austral. Se trata de una mera convención social. Una convención que responde, desde luego, a motivaciones eurocéntricas.

Un tercer elemento es el descentramiento del Ecuador. La latitud 0º, el paralelo que divide horizontalmente al mundo en dos mitades iguales, no se ubica en el centro del mapa sino bastante más abajo. ¿El resultado? Dos tercios del mapa corresponden al hemisferio norte y sólo un tercio al hemisferio sur. Otra distorsión nada casual, otra manipulación netamente eurocéntrica.

No es todo. Si consideramos el mapamundi de Mercator en su aspecto longitudinal u horizontal, Europa aparece en el centro, mientras que América y Asia a los costados. Oceanía, como no cabría esperar de otro modo habida cuenta su papel marginal en el sistema colonial mundial, queda partida en dos. Dicho de otro modo, el Atlántico es privilegiado en desmedro del Pacífico. Este atlantocentrismo tampoco es casual. También él revela el sesgo europeizante de la cartografía. Todas las potencias coloniales occidentales se expandieron desde el Atlántico.

Por otro lado, y yendo más allá del planisferio de Mercator, constatamos la predilección de Occidente por la cartografía de corte geopolítico. La gama de mapas es muy amplia: mapas orográficos, hidrográficos, geológicos, pluviométricos, demográficos, etnolingüísticos, etc. etc. Sin embargo, el diseño cartográfico por antonomasia ha llegado a ser el geopolítico. La primera imagen que nos viene a la mente cuando escuchamos la palabra «mapa» es, sin duda, la del un mapamundi variopinto en el cual cada territorio nacional está representado con un color. Esta preferencia cartográfica por lo geopolítico tampoco es inocente. Al rastrear su origen, nos topamos, una vez más, con la expansión colonial y la cosmovisión eurocéntrica. Si hay algo que llama la atención de los planisferios usados (e impuestos) por las potencias occidentales a finales del siglo XIX y comienzos del XX, edad de oro del imperialismo, es el regodeo con la representación policromática. Cada imperio colonial se distingue prima facie por un color, sin dificultad ni tardanza. ¡Cuánto orgullo experimentaba un oficial británico de la Royal Navy al contemplar su patria coloreada de rojo, al igual que sus numerosas y extensas posesiones de ultramar! ¡Qué placer indescriptible sentía un burgués de la London Stock Exchange al ver la quinta parte de la superficie terrestre pintada de colorado! Lo mismo puede decirse de los franceses, alemanes, holandeses, belgas, portugueses, italianos, españoles, daneses y, desde luego, estadounidenses.

Por la misma razón, tampoco debe sorprendernos la celeridad proverbial con que se plasmó en la cartografía de la época las resoluciones de la Conferencia de Berlín (1884-85). Pocas cosas simbolizan tan bien la euforia imperialista de la Belle Époque como los mapas multicolores del reparto del África. Los tonos vivos están reservados a los territorios coloniales, abrumadoramente mayoritarios; los tonos deslucidos, apagados, a las dos minúsculas regiones aún formalmente libres del continente: la República de Liberia y el Reino de Etiopía. Todo un símbolo.

En tercer y último lugar, debemos mencionar la elección del Real Observatorio de Greenwich como punto de referencia para el trazado del meridiano 0º. Esta línea, como es sabido, es la base de la división del mundo en sus 24 husos horarios. La elección de la localidad de Greenwich para esta trascendental función cronométrica a escala universal tampoco es casual. Está situada en Londres, capital del Reino Unido. En 1884, año en que se convino hacer del meridiano de Greenwich el meridiano 0º, Gran Bretaña era la mayor potencia colonial del orbe. Nuestro sistema de husos horarios es anglocéntrico: su origen está indisolublemente ligado a la Pax Britannica.***

Los famosos planisferios «Rivadavia», que siguen siendo los más usados en las escuelas de nuestro país, están diseñados de acuerdo a la proyección de Mercator. Un dato para reflexionar…

Federico Mare

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* Geógrafo alemán (1916-2002). Basándose en el trabajo del astrónomo escocés James Gall (1808-1895), desarrolló durante los años 60 (en pleno auge de la Descolonización y los movimientos de liberación nacional), una técnica de proyección cartográfica libre de distorsiones eurocéntricas. Aunque cilíndrica como la de Mercator, la proyección de Gall-Peters es equiareal en vez de conforme. Se le dice equiareal al mapa que representa con exactitud las áreas, es decir, las magnitudes de los espacios marítimos y terrestres, sin importar su ubicación latitudinal. Se comprenderá mejor esta distinción luego de leer el presente artículo en su totalidad.

** «Conforme» significa, en este contexto, que todos los ángulos resultantes del cruce entre paralelos y meridianos son rectos, es decir, que miden uniformemente 90º. Esta característica del mapamundi de Mercator obedece a su función primordialmente náutica. Desde luego, este sesgo naval no es inocuo. Representar a la Tierra como un espacio navegable es propio de un hombre consustanciado con una civilización, la occidental, lanzada a la colonización del mundo.

*** El matemático boloñés Giuseppe Barilli (1812-1894), más conocido por el seudónimo de Quirico Filopanti, no pudo ofrendarle a su amada Italia, recientemente unificada, los frutos de su labor pionera. Quien creara en 1858 el sistema de husos horarios, un hombre de activa militancia nacionalista, no pudo ver cumplido su gran sueño: la elección de Roma, meca del Risorgimento, como punto de referencia para el trazado del meridiano 0º. Pura correlación de fuerzas: para 1884, la Ciudad Eterna era la capital de un estado-nación emergente; Londres, en cambio, el epicentro del mayor imperio mundial.

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4 de Diciembre de 2016|03:35
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  1. Y si fuerabicho, Sarmiento un personaje muy controvertido en su posición respecto de los aborígenes, gauchos, la soberanía argentina, lo hizo enojar a San Martín en su visita a Francia, etc, etc, etc, etc; sin embargo, en una carta del 15 de febrero de 1881, un mes después de la entrada de las tropas chilenas a Lima, Sarmiento aconsejaba al canciller José Manuel Balmaceda (que en 1878 había sido nombrado ministro plenipotenciario ante el gobierno argentino, logrando que las autoridades trasandinas se comprometieran a respetar la neutralidad durante la Guerra del Pacífico): "He debido esperar para contestarle, que el rumor de las batallas cese; que los actores cuenten todas las escenas del gran drama, para darle a Usted mi opinión sobre la política que debe seguir Chile después de su grande victoria en el Pacífico: Negarse la entrada en el Atlántico y tener el coraje de no tener razón en Magallanes ni Patagonia, so pena de constituir un estado desde Tarapacá hasta Santa Cruz, con mil quinientas leguas de largo, sin ancho apreciable, tres repúblicas y dos mares a guardar". Ese mismo año, siendo presidente Roca (otro controvertido personaje de nuestra historia); se firmaría el 23 de julio el Tratado de Límites que en su Artículo 1º dice: "El límite entre la República Argentina y Chile es, de norte a sur, hasta el paralelo 52 de latitud, la cordillera de los Andes. La línea fronteriza correrá en esa extensión por las cumbres más elevadas de dichas cordilleras que dividen las aguas y pasará por entre las vertientes que se desprenden a un lado y otro. Las dificultades que pudieran suscitarse por las existencias de ciertos valles formados por la bifurcación de la cordillera y en que no sea clara la línea divisoria de las aguas, serán resueltas amistosamente por dos peritos nombrado uno de cada parte. En caso de no arribar éstos a un acuerdo, será llamado a decidirlo un tercer perito designado por ambos gobiernos. De las operaciones que practiquen se levantará un acta en doble ejemplar, firmada por los dos peritos, en los puntos en que hubiesen estado de acuerdo, y además, por el tercer perito en los puntos resueltos por éste. Esta acta producirá pleno efecto desde que estuviere suscripta por ellos y se considerará firme y valedera sin necesidad de otras formalidades o trámites. Un ejemplar del acta será elevado a cada uno de los gobiernos". Y según el Protocolo de Límites del 1 de mayo de 1893, siendo presidente Luis Saenz Peña, en su Artículo 1º dice: "Estando dispuesto por el artículo Primero del Tratado de 23 de julio de 1881, que el límite entre Chile y la República Argentina es de Norte a Sur hasta el paralelo 52 de latitud, la Cordillera de los Andes, y que la línea fronteriza correrá por las cumbres más elevadas de dicha Cordillera, que dividan las aguas, y que pasará por entre las vertientes que se desprenden a un lado y a otro, los Peritos y las Sub-comisiones tendrán este principio por norma invariable de sus procedimientos. Se tendrá, en consecuencia, a perpetuidad, como de propiedad y dominio absoluto de la República Argentina, todas las tierras y todas las aguas, a saber: lagos, lagunas, ríos y partes de ríos, arroyos, vertientes que se hallen al oriente de la línea de las más elevadas cumbres de la Cordillera de los Andes que dividan las aguas, y como de propiedad y dominio absoluto de Chile todas las tierras y todas las aguas, a saber: lagos, lagunas, ríos, y partes de ríos, arroyos, vertientes, que se hallen al occidente de las más elevadas cumbres de la Cordillera de los Andes que dividan las aguas". En resumen Mendoza es Argentina (Virreinato del Río de la Plata) desde el 13 de Mayo de 1777; volviendo atrás en el tiempo, a fines de 1550 fue descubierta Caria (San Juan) y Cuyo (Mendoza) por Francisco de Villagra y su expedición conformada por: Alonso de Reinoso, Baltasar Méndez, Bartolomé de Arenas, Cristóbal Varela, Diego de Maldonado, Diego Cano, Diego de Frías, Diego de Herrera, el vicario Luis Bonifacio, Miguel de Velasco y Avendaño, Martín Hernández, Pedro de Avendaño, Sancho García y otros; quienes tienen un enfrentamiento con nuestros queridos huarpes, en el que es abatido Huchiquimi y otros; a partir de lo cual son sometidos. Los huarpes le dicen a Villagra que hay otras tribus o gentes camino a la Mar del Norte (Patagonia y Océano Atlántico). Llegado Villagra a Chile y anoticiado el gobernador Pedro de Valdivia de los nuevos descubrimientos, en noviembre de 1552, Cuyo pasa a formar parte de la Capitanía General de Chile, a partir de la encomienda de los aborígenes del valle de Mahuelturata (Uspallata) dada a Juan de Cuevas y conformada por los caciques: Ilchuna, Nicha, Cachino, Equilima y Coinincha; los que comienzan a cruzar a Chile para trabajar sus viñedos en el valle de Aconcagua. Cuevas era un acomodado político del Cabildo de Santiago de Chile, que se haría del control de Cuyo con encomiendas de aborígenes en Huantata y Huanacache, a partir de su amistad con Valdivia hasta el 2 de marzo de 1561, fecha en que es legalmente fundada la Ciudad de Mendoza nuevo valle de Rioja por Pedro del Castillo, por orden de su mandante el gobernador García Hurtado de Mendoza y, al año siguiente, el 28 de marzo de 1562 es reubicada y refundada como Ciudad de la Resurrección Provincia de los Guarpes por Juan Jufré, por orden de su mandante el gobernador Francisco de Villagra (descubridor). El 14 de enero de 1710, se produce un suceso extraño y un presagio de lo que vendría 100 años después; por real cédula es nombrado Gregorio Manuel de Justiniano en el cargo de Corregidor de Cuyo, pero al no encontrar navío para embarcarse y por estar muy enfermo, solicita delegar el cargo en otra persona, siempre y cuando el Real Consejo o el Gobernador de Buenos Aires lo autoricen (la Real Audiencia de Chile era quien nos manipulaba a piacere, pero ya empezábamos a ser influenciados por Buenos Aires). Al igual que en 1710, el 28 de diciembre de 1715 el corregidor Juan de Oro y Santa María, da un poder al maestre de campo Alonso de Contreras, Oficial Real de Buenos Aires, para que se presente ante el Superior Gobierno (Bs As) y pida la aprobación de su cargo de Corregidor; certifican la firma los Capitulares de Mendoza: Bernardo de Cárdenas, Manuel Zapata de Mayorga, Fernando de Videla, Pedro de Aguilar y Nicolás Gómez Pardo. En 1771, Tomás Álvarez de Acevedo, fiscal de la Audiencia de Charcas en Lima (Perú), eleva un informe destacando la necesidad de crear un nuevo Virreinato. Los motivos principales son: la gran extensión del Virreinato del Perú y el creciente poderío de los portugueses. El 1 de agosto de 1776, el rey Carlos III crea provisoriamente el Virreinato del Río de la Plata, con sede en Buenos Aires y dispone que el Corregimiento de Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) pase a formar parte de él con mucho entusiasmo del pueblo cuyano. Pero, ésto es en los papeles, los hechos dicen otra cosa; ya que ese mismo año, siendo corregidor Juan de Badarán y Bustillo se produce un alzamiento de los caciques Guelacal y Guelletún en el sur provincial en el Fuerte San Carlos, pero después de algunas batallas, Bardarán se hace del control de la zona. El 3 de octubre la Real Audiencia de Chile felicita a Bardarán y le ordena poner una guardia de 50 soldados (Cuyo sigue recibiendo ordenes de Chile y no de Buenos Aires). Al año siguiente en 1777, asume como corregidor José Sebastián de Sotomayor y el 12 de febrero el Corregidor le informa a la Real Audiencia de Chile que por haberse encontrado indios a 14 leguas del Fuerte de San José de Corocorto, cerca del Bebedero (La Paz), ha enviado armamentos que estaban en San Juan a la frontera con San Luis. El 1 de marzo la Real Audiencia de Chile le ordena a Sotomayor que defienda la frontera con San Luis; a su vez, el Teniente de Oficiales Reales de Mendoza informa a la Real Audiencia de Chile que no cuenta con fondos para incorporar soldados al Fuerte de San Carlos, debido al conflicto con los aborígenes del norte. El Fiscal de la Real Audiencia de Chile el "13 de MAYO de 1777" ante el pedido de fondos para el fuerte San Carlos, contesta que: "habiendo pasado la Provincia de Cuyo al Virreinato de Buenos Aires que haga lo que le parezca". Lo que es confirmado el 27 de octubre con la creación definitiva del Virreinato del Río de la Plata y su primer virrey Pedro de Cevallos, tanto en los papeles y en los hechos que: "Cuyo no pertenece más a la Capitanía General de Chile". Y como le decía San Martín a Tomás Godoy Cruz en 1816: "me falta tiempo, dinero, salud, pero estamos en la inmortal provincia de Cuyo y todo se hace. No hay voces ni palabras para expresar lo que son estos habitantes". Saludos.-
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  2. mauro jaja: No por nada don Sarmiento es tan reverenciado en Chile. El proclamaba como buen traidor, que Cuyo entero era chilena.
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  3. Muy buena información. Hablando de colonialismo y cartografía, comparto un documento de un juicio respecto del pago de impuestos de una propiedad ubicada en San Juan, en el límite entre la Capitanía General de Chile y la Gobernación del Tucumán. El tema es que ambos Gobernadores querían cobrarle el mismo tributo al pobre dueño: "El Fiscal de la Real Audiencia (Santiago de Chile) consultado por el Tribunal dictamina, en Santiago, a 16/10/1760, que es preciso averiguar si los parajes de Aguango, Acongo y San Pedro Nolasco, pertenecen a Valle Fértil y, por tanto, a la jurisdicción de San Juan de la Frontera (Provincia de San Juan, Argentina), para lo cual estima que debe pedirse informe al Catedrático de Matemáticas de la Real Universidad de San Felipe (Chile) que tiene concluida una carta topográfica del Continente de este Reino (mapa del Reino de Chile), a fin de ver si el deslinde con Charcas comprende o no dichos parajes. La Real Audiencia con fecha 1/12/1760 proveyó traslado al Catedrático de Matemáticas de la Real Universidad de San Felipe, el Padre Maestro Fray Ignacio de León Garabito, de la Orden de Predicadores (Santo Domingo), Catedrático de prima Matemáticas de la Real Universidad de San Felipe, respondiendo al auto del Fiscal, dice a la Real Audiencia con fecha 9/4/1761, que la línea divisoria de las dos jurisdicciones por la parte del Norte, que en los autos llaman entre Oriente y Norte, es una transversal que corre desde la Punta del Agua hasta los términos del valle del Mal Fin, desde donde corre la línea de Leste-Oeste (este-oeste) hasta el alojamiento del Paso en la costa del mar que deslinda este Reino del Perú por la parte del Norte; y porque la competencia de los autos milita sobre el deslinde de Chile y Tucumán por la parte del Nordeste, para mayor (claridad) dice que la Punta del Agua es un médano arenoso confinante con la Sierra de Córdoba donde se consume y pierde el Río Conlara (San Luis), que nace de las serranías de la punta que llaman las Invernadas y dista de la Ciudad de La Punta cincuenta leguas por la parte del Este cuarto al Noreste. El Valle del Mal Fin está a las raíces de la cordillera por la parte del Este en los términos del Reino y la línea que se considera desde la Punta del Agua hasta el Valle del Mal Fin, pasa distante ocho legua del Valle Fértil donde hoy está la Villa; con los cuales documentos queda evidenciado que, estando el Valle de Aguango distante seis leguas del pueblo antiguo del Valle Fértil entre Oriente y Norte, queda su situación comprendida en la jurisdicción de este Reino, para cuya mayor evidencia se levantará el plano necesario que por alguna de las partes se pida". (Archivo Nacional de Chile, Archivo de la Real Audiencia, 674, Pieza 1º).
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  4. Interesante información, y es bueno recordar que todo tiene que ver con todo, nada es casual. También es importante, reflexionar que la historia continúa, y los jugadores son más o menos los mismos.
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