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Paula Pareto sigue viviendo "una inmensa alegría"

La judoca argentina Paula Pareto, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, admitió hoy que sigue viviendo "una inmensa alegría" y que todavía no puede salir del asombro por el lauro obtenido.

"Estoy viviendo momentos de inmensa alegría. Todo esto es muy loco, todavía no salgo del asombro, sigo disfrutando y quisiera grabar en la memoria todo lo vivido en Beijing", dijo la deportista de 22 años, recién llegada a la Argentina.

Cuando partí hacia Beijing, mi idea era participar de la competencia más importante del mundo. No pensaba ganar una medalla; sin embargo, uno tiene sueños que, como en este caso, se hicieron realidad", agregó Pareto, que cursa el tercer año en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Su amor por el deporte puede más que la distancia. Por eso, dos veces por semana Paula hace el trayecto en tren Tigre-Retiro y luego se sube a un micro que la deja en La Plata, donde se introduce en el ámbito del judo.

"Desde 2006, dos veces por semana me entreno en el club Estudiantes de La Plata", dijo y añadió: "Sin sacrificio no se consigue nada en la vida. Para mi, hacer deporte es un placer".

En cuanto a la elección de una disciplina deportiva como el judo, explicó: "Me llamó la atención, me parecía algo novedoso y cuando empecé a practicarlo me entró a gustar".

Consciente de que todavía debe mejorar en algunos aspectos técnicos del judo, Paula evocó lo que vivió hace días en la Villa Olímpica de Beijing. "Hubo una buena onda. Fue muy lindo el gesto que tuvieron los integrantes de la delegación argentina cuando gané la medalla. El saludo de Manu Ginóbili me emocionó; es una persona muy sencilla, que a uno la hace sentir bien", expresó.

Ahora, junto a su padre Aldo, su madre Mirta y sus hermanos Estefanía y Marcos, disfruta de su regreso, camina por las calles de Tigre y recibe el afecto de propios y extraños. "Todo es muy es muy loco, difícil de explicar", dijo la dueña del bronce olímpico.

Más temprano, apenas arribada a Buenos Aires de su largo viaje, Pareto anticipó en una conferencia de prensa que luchará por "conseguir cosas" para sus colegas que compiten en el país.

En Ezeiza, rodeada por sus afectos, reveló algunas de sus sensaciones sobre lo vivido en China.

"A veces los malos fallos te hacen perder una medalla y eso era lo que más temía", confesó casi con inocencia. "Por eso les pedí a Dios y a los jueces que no se equivocaran, ya que estaba ante el momento más importante de mi carrera", amplió Paula, de 1.50 metros y 48 kilogramos de peso.

"La Peque", como le dicen sus íntimos, indicó que cuando vio que los árbitros la señalaban, al cabo de la pelea decisiva en la que obtuvo el bronce, tuvo "la impresión de que había ganado".

"Claro que en principio el juez no me estaba dando el triunfo. Pero después cambió el fallo y me dio ganadora", contó.

"Esta fue la alegría más grande que viví, es obvio que lo diga. No se si alguna vez tendré otro igual", apuntó.

En cuanto a lo que se viene después de esta conquista, Pareto no abandonó su candidez a la hora de confiar que "mucha gente del ambiente" le sugirió que vaya "a hablar a la Secretaría de Deporte".

"Pienso ir y ojalá que se puedan conseguir cosas para el judo argentino, porque le hacen falta", se ilusionó.
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