"En el trabajo soy meticuloso y exigente"

Presentamos en "Sinceramente" a Antonio Álvarez Campillo, gerente general de Park Hyatt Mendoza. Conocido en nuestra provincia por su eficiencia y simpatía, este hombre de claras aspiraciones confiesa ser un apasionado de su trabajo, estar "loco" por sus sobrinos y creer que el amor llega cuando uno menos lo espera.

El empresario hotelero nacido en España se animó a responder sinceramente:

- Mi orgullo íntimo: ahora mismo tengo dos. Mis cinco sobrinos -no tengo hijos y estoy enamorado de ellos-, y mi carrera profesional. Intimamente estoy orgulloso de haberme hecho el camino solo, sin la ayuda de nadie.

- Mi peor defecto: trabajar demasiado, todo el mundo me lo dice, puede que porque no tenga nadie a esperándome en casa. Sin embargo, debería equilibrar más mi vida personal con la profesional.

- Mi carácter: soy muy meticuloso y exigente en el trabajo, me gusta que las cosas salgan bien. Pero los que me conocen, saben que soy de lo más tranquilo.

- Mi deporte favorito: fútbol, básquet y ajedrez. Este último, más que un deporte, para mí es un arte.

- Mi sueño imposible: no creo que existan. Cuando querés algo, es posible conseguirlo. "Impossible is nothing", diría el slogan de una famosa marca. Imposible es una palabra que usan los débiles para no utilizar el poder o sus virtudes para volver algo posible. Me gustaría tener mucho dinero, vivir más cómodo, pero son cosas tan banales que no las tengo en cuenta.

- Mi mujer ideal: estuve en pareja y pensé que ella era mi mujer ideal, pero como no continuamos juntos dejé de creerlo. Considero que la mujer ideal es aquella que te entiende, te comprende y te quiere, lo demás sale solo.

- Mis lecturas preferidas: desafortunadamente leo poco, me da un poco de vergüenza decirlo. Cuando leo, me inclino más por las novelas. "El Código Da Vinci" lo leí en tres días, me gustan las lecturas de ese tipo. Otro libro que disfruté fue "El ocho", de Katherine Neville.

- Mi modelo de país: es un tanto utópico: que todo el mundo viva feliz. Debe ser difícil que esto suceda para los responsables de un gobierno. Hay que sostener y apoyar la democracia y no aceptar injusticias ni imposiciones.

- Mendoza: una ciudad encantadora. Llegué aquí sin conocer mucho, salvo en dos ocasiones que vine por cuestiones laborales. Me encontré con una ciudad soleada, vitivinícola y en la que la gente es súper amable. En Mendoza se puede descansar, estar cómodo y tranquilo; es ideal para disfrutar en familia.

- La música que me transporta: me gusta la música feliz, cuya letra me identifica. Soy bastante comercial, escucho cualquier cosa. Prefiero lo moderno, lo que pasan por la radio. No disfruto de las canciones tristes.

- Mi comida y vino favorito: me he enamorado de muchos vinos de Mendoza, no quisiera comprometerme con uno en particular. Tengo la posibilidad de disfrutar de ellos, no creo que haya vinos buenos o malos sino que pasa por el gusto personal de cada uno. En cuanto a la comida, la española sigue siendo mi favorita. Soy un amante de la tortilla de papas y de la paella.

- Tres lugares en el mundo: las islas vírgenes en St. Thomas, Roma -por su gran historia y su cultura- y Barcelona.

-Vinos españoles o mendocinos: son diferentes, con el tiempo que llevo aquí creo saber más de los mendocinos. El vino español tiene fuerza, carácter y complejidad. Los de Mendoza son más fáciles de beber, más atractivos y agradables.

Antonio Álvarez Campillo nació en Barcelona, "soy catalán, si no lo digo mis amigos se enfadarán", aclaró. Desde chico y gracias a su padre, vinculado al mundo de la gastronomía, este simpático hombre comprendió que brindar un buen servicio provocaba la felicidad de muchas personas.

Estudió arquitectura. El buen pasar económico en sus tiempos de juventud y la profesión de su padre le permitieron desarrollar sus estudios, vincularse a lo que haría años después y realizar capacitaciones en forma permanente. A los 20 años comenzó a trabajar en el rubro hotelero y más tarde se vinculó a la cadena Hyatt. Actualmente es gerente general de este lujoso hotel ubicado en Mendoza.

Tiene 39 años, es soltero y no tiene hijos. "No busco el amor, llega cuando uno menos lo espera", admite. Ama su trabajo y la compañía a la que pertenece, "de una ética y valores dignos de imitar". Sin embargo sueña en un futuro con poder montar un negocio gastronómico u hotelero en Barcelona, su tierra natal.

Colaboró: Andrea Calderón

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