El provocador Molière contra la hipocresía

Nacido un 15 de enero, el dramaturgo francés fue el principal enemigo de los "hipócritas" que rodeaban al Rey Sol Luis XIV en la época dorada de Francia.

Hoy se cumplen 394 años del nacimiento de uno de los dramaturgos más influyentes y reconocidos de la historia: Molière. Considerado el padre de la comedia francesa (como así también del teatro Comédie Française), este talentoso comediógrafo fue uno de los grandes exponentes de la época gloriosa de la monarquía en Francia, bajo el reinado de Luis XIV, aunque muchas de sus populares obras fueron objeto de escándalo entre la nobleza y, sobre todo, el clero.

Jean-Baptiste Poquelin nació el 15 de enero de 1622 en la ciudad de París, hijo del tapicero real Jean Poquelin y Marie Cressé. Durante su infancia concurrió al prestigioso Collège de Clemont, gestionado por jesuitas, y en el mismo periodo sufrió la muerte de su madre. Tras el fallecimiento de su padre, en 1642, Poquelin hijo fue declarado tapicero del rey Luis XIII y, al mismo tiempo, culminó sus estudios de Derecho en la Universidad de Orleans.

Sin embargo, los deseos del jovial Jean-Baptiste Poquelin estaban relacionados con el teatro. Poco después de su ingreso al palacio como tapicero, comenzó a relacionarse con eminencias de la filosofía y las artes, como el filósofo Pierre Gassendi, el poeta Cyrano de Bergerac y el músico Charles D'Assoucy, entre otros. También conoció a la familia Béjart, que se dedicaba a la comedia.

Con estos últimos Poquelin creó en 1643 la compañía Ilustre Teatro (L'Illustre Théâtre) y se asoció con Madeleine Béjart, quien fue la primera directora. Un año después Jean-Baptiste asumió la dirección del grupo y se hizo llamar Molière, presuntamente para desligarse de sus orígenes familiares. Sin embargo, a pesar de instalarse en París, la compañía solo acumuló fracasos y el aún ignoto artista terminó encarcelado por deudas.

Luego de un impasse de cinco años, en los cuales trabajó como actor, Molière retomó la dirección del Ilustre Teatro y recorrió con ella todo el sur de Francia, mientras iba construyendo su perfil de dramaturgo. Así fue que comenzó a escribir farsas y terminó sus dos primeras comedias: El atolondrado o los contratiempos (L'Étourdi ou les Contretemps) y El despecho amoroso (Le Dépit Amoureux).

Finalmente, en 1658, Molière volvió a París y cambió el nombre de la compañía a Troupe de Monsieur, en homenaje a su "padrino" Felipe de Orleans, hermano del rey Luis XIV. Gracias a ello, el grupo puso interpretar algunas piezas teatrales al Rey Sol, quien quedó muy a gusto con las farsas. Por eso, el monarca dispuso que Molière y su grupo fueran instalados en el Théâtre du Petit-Bourbon.

Allí, en 1659, la compañía de Molière interpretó la comedia de autor Las preciosas ridículas (Les précieuses ridicules), que fue un éxito rotundo y sirvió para que Molière se convirtiera en el favorito de Luis XIV. Esta relación estrecha permitió al dramaturgo francés obtener los favores del monarca a pesar de la creciente oposición posterior.

Las polémicas comenzarían en 1662, cuando Molière interpretó, en el Palacio Real, su obra maestra La escuela de las mujeres (L'École des femmes), que si bien también fue un gran éxito le dejó una imagen de "libertino" y "anticristiano" entre algunos sectores religiosos de la corte parisina. Molière enfrentó y ridiculizó  a sus críticos en La crítica de la escuela de las mujeres (La Critique de l’École des femmes) y, sobre todo, en El Impromptu de Versalles (L'Impromptu de Versailles).

Ese mismo año Molière se casó con Armande Béjart, hermana de Madeleine y que tenía 20 años menos que el dramaturgo. Sin embargo, se rumoreaba que, en realidad, Armande era hija de Madeleine y que entre los tres había una especie de "triángulo amoroso". Incluso se llegó a decir que la joven era la hija de Molière, aunque esto último ha sido desmentido por gran parte de la crítica moderna.

Pero el verdadero escándalo ocurrió tras la representación completa de Tartufo (Tartuffe) en 1664 (un año antes había realizado un adelanto de tres actos), debido a que, en esa obra, Molière denunció la "hipocresía religiosa" con un estilo irreverente y sarcástico que encolerizó a buena parte de los presentes y obligó a Luis XIV a prohibir una nueva interpretación de la obra por cinco años.

De todos modos, el Rey Sol siguió ascendiendo a Molière hasta que en 1665 decretó a la Troupe de Monsieur como la nueva Compañía Real. También estrenó la pieza Don Juan (Dom Juan ou le Festin de Pierre), basada en el famoso texto español El burlador de Sevilla o El convidado de piedra, que le valió un nuevo enfrentamiento con la corte y el sector eclesiástico.

Las presiones de sus críticos, el fracaso de sus siguientes obras en 1665, los problemas económicos que afectaban la compañía y la disminución de su producción hicieron que Molière enfermara de tuberculosis. Sin embargo, inmediatamente después llegaron continuos éxitos: El misántropo (1666), El médico a palos (1666), El ávaro (1668), El anfitrión (1668), El burgués gentilhombre (1670) y Los enredos de Scapin (1671). Por otra parte, intentó representar Tartufo bajo el título Panulfo o el impostor en 1667, pero fue descubierto. Recién en 1669 el rey levantó la prohibición, lo cual trajo un enorme éxito.

Molière interpretó su última obra El enfermo imaginario en 1673. De hecho, durante la cuarta representación en el Palacio Real, el 17 de febrero, Molière sufrió un ataque agudo de hemoptisis derivado de la tuberculosis que lo descompensó y obligó a trasladarlo hasta su casa, donde murió pocos minutos después. A pesar de que los actores no podían ser enterrados en un cementerio, Luis XIV accedió a las peticiones de la viuda Armande aunque no hubo ceremonia y el entierro fue durante la noche.

El desvanecimiento de Molière en el escenario también quedó como un legado en nuestros días, ya que se decía que el actor y dramaturgo francés vestía un traje amarillo en el momento del ataque. Esto hizo que, en los años venideros, se formara el mito de que interpretar una obra vestido de amarillo traería mala suerte.

Más allá de las polémicas, no cabe ninguna duda que Molière fue un gran exponente de la comedia y popularizó a la sátira, la ironía y el sarcasmo como fuentes de interpretación teatral para crear obras críticas basadas en el contexto social del siglo XVII. Otro de sus importantes méritos fue utilizar diversos recursos artísticos en sus obras, como la música y el baile, para darle una nueva forma al teatro francés, el cual serviría como base para el resto de los movimientos teatrales europeos.


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