Crónicas de una noche del orto

A todos nos pasó de no pegar una durante una salida, y cuando menos lo pensás, todo puede salir peor.

 Noche de junio, hacía un frió de la puta madre, te tirabas un pedo y el vapor se hacia hielo, imaginate. Era el cumple de la negra y me había invitado a ir a bailar al culo del mundo, para ser mas especifica: a casi el final de Chacras, que a mi, me queda lejos y mucho. Decir no, era imposible, es mi amiga de sangre, era obvio que tenía que ir.

Por lo general en invierno no salgo a bailar, cuando alguien me invita automáticamente desaparezco de la faz de la tierra, me da paja, me pongo antisocial, me vuelve a dar paja y de tan solo pensar que me tengo que poner ropa ligera y cagarme de frío me da frío. Y ni hablar de abrigarme cual esquimal para llegar y pagar el guardarropas mas caro del mundo y después hacer cola a las 4:30 de la mañana para que recién a las 6 me estén dando el abrigo, no.

Volviendo al relato, la previa fue en su casa y como ella y yo no estudiamos lo mismo empezaron a caer tipos y minas que en mi vida había visto, así que ya habíamos empezado mal: gente que no conozco + hambre + paja + sueño = noche de mierda. Supuse que de lo ocupada que estaba la negra no se iba a dar cuenta si me escabullía a su piesa para dormir, pero estaba llena de féminas cambiándose y parloteando a lo loco, a lo que me fui quejándome al living con unos conocidos que hacía banda no veía y con los cuales no había mucho de que hablar… yo me las veía venir.

Empezaron a chupar de lo lindo, a sacarse fotos grupales con todos los tipos de caras y posiciones: cara de pato, de poker face, con los vasos, las botellas, de espaladas, las nenas por un lado, los nenes por otro, había punchi punchi, se escuchaban anécdotas de profesores y materias… Unos boludos todos, aun que se que por una lado era mi envidia de no ser parte del quilombo. Igual ellos estaban en su mundo, no era solo yo la antisocial.

Cuando llegó la trafic ya estaban todos hasta la japi de ebrios, algunos me hablaban y yo no entendía un carajo, mi respuesta a todo era “Porque no me la chupas un poquito”, en mi cabeza obvio, en verdad los miraba y me reía, nada más, ¿histérica? No señores, paja, frió y sueño, ¿a quien le gusta salir así?

Al fin habíamos llegado, adentro con tanto descajete se empezaron a desparramar y después a lo lejos se hizo un circulo y ahí estaban todos los amigos de la negra, cantando, bailando, tomando y toda la bola. Y yo, bueno, un poco incómoda, ¿Qué haces cuando pasan una canción, todos se miran se abrazan y la cantan porque ese tema los identifica en algo? No mucho, solo mover los bracitos de un lado al otro como una boluda, o sea, yo no pinchaba ni cortaba. De ponerle onda, se la ponía, pero cuando no empezás bien la noche, difícilmente la termines bien.

A la mitad de la fiesta, estaban todos mas ebrios que al principio y yo ya estaba completamente lúcida, así que fuimos con la negra a comprar unos tragos para levantar el ánimo. En eso se armó tremendo bardo, piñas por todos lados, habíamos quedado en el medio pero logramos zafar.

Satisfechas con nuestro néctar de felicidad, la negra y yo nos embarcamos para la carpa a lo que la perdí por completo, no la vi más, yo estaba sola, tremendo bajón estar sola en un boliche, me preguntaba porque mierda no había llevado a alguien mas conmigo, pero uno nunca se imagina nada. Con muy pocas esperanzas de tener crédito para poder llamarla y con menos esperanzas de que ella atendiera su teléfono empiezo a buscar el celular y me doy cuenta de que mi billetera ya no estaba.

Me bajó un frío tremendo por la espada, había cobrado y tenía toda la plata ahí, estaban mis documentos también y cosas que una siempre lleva. Ya era el colmo, pensaba: ¿Que me podía pasar después? En eso se me acerca un chabón, e instantáneamente lo saqué del ojo, no quería nada mas que estar en mi casa durmiendo tranquila, pero el insistía hasta que lo miré bien y reconocí que era un “amigo”, llamémoslo Javier. Me sentí mejor y le pedí que me ayudara a ir en busca de mi amada perdida.

Resultó que la billetera voló en la piñadera anterior, así que era imposible encontrarla y como estaba sola, Javier se ofreció a quedarse conmigo y así fue toda la noche.

Pasadas las 6 AM, le dije a este chico que la trafic ya debía estar afuera y que mi amiga ebria seguro me estaba buscando así que nos dirigimos a la salida. El panorama no fue nada bueno, piñas por aquí piñas por allá, no trafic, no amiga preocupada: Se habían ido sin mi.

Lo primero que se me vino a la cabeza fue que la trafic ya la había pagado e inmediatamente después se me vino una imagen mía cagando a patadas a la negra. No tenía plata para el taxi, mi teléfono no tenía crédito y estaba solo en la loma del culo, así que decidí que entre irme con alguien a quien le veía cara conocida, el cual se ofreció a llevarme hasta mi casa, e irme con “Javier” tomé la 2da opción y partimos, era eso o irme a pata.

Javier vive en plena calle Colón, a una cuadra del Arístides, pagó el taxi y se porto como un caballero, no me podían salir todas mal, pensaba.
Llegamos y nos fuimos a su cuarto, deje mis cosas y me quedé sentada en una silla, Javier me insistió en que me acostara, pero antes de hacerlo le advertí que si me tocaba un pelo le quebraba uno por uno los dedos. Pasa que estaba un poquitín nerviosa y no quería mimos.

Dormí unas 2 horas, me levante y me fui, no quería que el padre de Javier me viera, yo había trabajado con el, había sido mi jefe y no daba. Pateé desde su casa hasta Catamarca y Rioja en zapatos altos y vestida de noche (remarco que hacía tremendo frío esa mañana) parecía prostituta perdida: despeinada y con los ojos negros. Yo pensaba “Con todo lo que me pasó, seguro que estoy llegando a la parada y se me pasa el bondi, o peor, me estoy subiendo, me resbalo, caigo y me pasa por encima”, era lo único que me faltaba, pero no, llegué, esperé 1 hora clavada y pasó el micro.

Después de 3 horas llegue a casa haciéndome la pelotuda sin que nadie supiera lo que había pasado. Me cambie, me acosté y trate de dormir.

A la billetera no la encontré nunca mas, que era mas que sabido, al que la encontró es un tremendo puto hijo predilecto de una forra de mierda que teniendo mi información no me llamo, en fin, a mi amiga no le hable por un tiempo, pero bueno, somos amigas, y como tal se la cobré otra noche haciéndole lo mismo.

¿Cuál podría haber sido la moraleja? “El que no hace palma’ se deja se deja… “Pero esa justamente no viene al caso. La moraleja sería que si te quedas en la loma del culo después de salir de bailar o de cualquier lado, por X razones es mejor pedir un taxi y pagar en casa o llamar para que te vayan a buscar, aún sabiendo que te vas a comer tremendo sermón pero que al final es alguien de tu confianza, en lugar de irte con cualquiera.

¿Sonará boludo el consejo? Me la chupa, pero mejor así que antes que permitir que algo malo pase, al fin y al cabo, no estamos exentos de nada.

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24 de agosto de 2017 | 08:16
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