Daniel Cerezo: "Yo quería ser Gladys, la bomba tucumana"

El músico y psicólogo social se crió en una familia muy humilde, su infancia estuvo rodeada de privaciones, pero encontró en la música un camino para salir adelante.

"Yo no soy ni la mitad de todo lo que dijeron de mí", comienza Daniel Cerezo, músico y psicólogo social sanjuanino, y un experto en construir puentes. En su infancia sufrió la pobreza más extrema pero se hizo constructor de su propia vida y hoy inspira a cientos de personas.

"Yo soy padre, de Lautaro y Catalina, hace 6 años que estoy con mi mujer. Soy músico y psicólogo social, eso sólo", se presenta en MDZ Radio, luego de acceder a una entrevista con Nicolás Attias para "Faltaba Más":

La música en tu vida fue el principio para romper paradigmas con la pobreza.

Exacto. Soy música, porque el arte para mi es una de las ciencias más profundas, que logra en vos ciertas cosas que ninguna otra te lo da que es: expresarte, identificarte con algo y sobre todo, poder crear.

 Gladys me abrió un mundo. 

Esto fue para mi la música. Gracias a la genia de Gladys, la bomba tucumana, descubrí la música. Ella me abrió un mundo.

¿Gladys, la bomba tucumana, sabe que te inspiró?

Este año di una charla en Tucumán, su tierra natal, y tras mi charla apareció ella. Me conocía, le habían hecho llegar mis conferencias y notas, y fue un encuentro increíble. En mayo de este año la conocí, me invitó a su casa y me encontré con esa persona de la que nunca dudé: su humildad, su esencia, no me equivoqué de la persona que elegí como ídola.

¿Qué tiene ver Gladys en tu historia?

Yo quería ser ella, yo le dije a mi mamá: Comprame una pollera amarilla. Yo la escuchaba y me apasionaba.

Yo la veía a ella de provincia, igual que yo, yo me crié en una familia muy humilde, pasé hambre, discriminación, no tenía una casa digna ni las necesidades básicas satisfechas.

 Tenía 9 años, iba a la primaria y después laburaba, sabía lo que era pasarla mal.

Entonces, un compañero sugirió aprender música en un centro cultural del barrio. Yo tenía 9 años, iba a la primaria y después laburaba, sabía lo que era pasarla mal y no tener qué comer a la noche. Yo necesitaba comer y laburar. Pero fui, porque con tal de tocar algo de Gladys era capaz de hacer cualquier cosa.

Me acerqué y conocía a Adriana Alper, una concertista de piano, que daba una hora gratis de piano los sábados de 9 a 10. Ahí se me partió la cabeza.

Cuando sos chico los sueños son muy importantes y ese era mi sueño.

¿Ella qué te dijo?

Dale, yo te enseño, pero traeme un cassette de ella y te toco un tema. YO fui a mi casa, traje el cassette y ella me enseñó. Así empecé a descubrir que yo era bueno algo.

La gente cuando vive en sectores vulnerables, como yo, piensa que lo único que puede ser es ser pobre. Lo peor de la pobreza no es el hambre ni el frío, lo peor es creer que vos sos pobre de por vida. La peor pobreza es perder la capacidad de soñar, de proyectarse.

Erradicar la pobreza no tiene que ver sólo con dar alimentos y ni siquiera trabajo, erradicar la pobreza pasa por darle sueños y esperanzas. Eso a mi me marcó desde chico.

A los 12 años mi profesora me dijo que ya era hora de devolver a la comunidad, al centro cultural, lo que me dio.

Yo no podía dar nada, no tenía casa, autos, guita, nada, le dije: ¿Qué voy a devolver? Yo no podía pagar mis clases. Ella me dijo: Para dar no necesitás tener nada en los bolsillos, vos vas a ser profesor de alumnos.

Ahí pasé a ser el pibe que se juntaba en la esquina a consumir y mandarse cagadas a ser el profesor del barrio. Por primera vez la gente me llamaba por lo que yo era y no por lo que tenía. Eso transformó mi historia.

Tenés un don, porque le ponés la piel de gallina a la gente.

A mi me gusta pensar que todos somos iguales y todos somos diferentes, que todos somos pobres y todos somos ricos. Gente muy adinerada es pobre humanamente, he conocido empresarios a los que sus hijos les han dicho: Yo no me quiero parecer a vos, papá. A todo el mundo le falta algo, todo el mundo tiene carencia y todo el mundo es rico, porque todo el mundo tiene algo para dar.

La riqueza puede ser una gran casa y un gran auto, la familia, los amigos. Mi riqueza yo hoy no la puedo contar, porque donde voy, en cada rincón de este país, hay gente que me saluda. Cunado la gente entienda que esa riqueza es la que vale vamos a tener un mundo distinto.

¿Qué pobreza te queda por romper?

Miles, prejuicio, egocentrismo, creo que me las sé todas. Te puedo nombrar demasiadas. Ser rico y pobre no tiene que ver con la situación actual, sino con el camino de la vida. Ser pobre y rico tiene que ver con lo circunstancial, a veces superó pobrezas y luego las vuelvo a tener. El tema es cuando vos te creés que ya sos rico. No hay que olvidarse de dónde venís.

Sos una persona que está orgullosa de su camino.

No sé si orgulloso es la palabra, yo descubro que uno tiene un montón de historias, la mía es la de miles y miles de personas en el mundo. Cuando vos lográs que tu historia pase de ser oscura a ser una que transmite, es transformador. A mi dar a conocer mi historia me transformó de por vida. No hay nada más lindo que ser para otro una historia de inspiración

Durante un tiempo integraste una gerencia de gerencia de cultura y felicidad en una empresa.

No la cree yo. Yo venía de trabajar en villas, con las madres del paco, en cárceles…me dijeron que tenía que hacer lo mismo que hacía en los barrios en la empresa, mejorar la vida de la gente. Eso a mi me transformó. Ahí descubrí que el sector privado tiene muchas riquezas y muchas pobrezas, también. En el sector privado la gente se mide por sus competencias y no por sus valores.

Esa área me transformó y después me ascienden a gerente de cultura y felicidad, entendiendo que la cultura de una empresa debía ir de la mano de la felicidad. En ese momento dije: que loco sería que se cree una empresa que se dedique a esto, que no sólo genere un impacto económico sino que también genere un impacto social.

 En los barrios trabajo para ver cómo mejorar la calidad de vida de las personas que viven en la pobreza.  

¿Ahí fundaste Creer-Hacer?

Exactamente, la empresa propia, cuya misión como empresa es mejorar la calidad de vida de las personas, a través de la integración y la transformación social, donde le decimos a los empresarios: Es genial que formes a los empleados pero a los empleados para el mundo de los negocios, pero además de eso tenés que mejorarlo como persona, su vida.

Además, en los barrios trabajo con instituciones barriales para ver cómo mejorar la calidad de vida de las personas que viven en la pobreza. Una experiencia donde la gente le pueda contar a sus vecinos cómo transformaron su calidad de vida, ese proyecto es Barrio Abierto.

¿Cuál es la peor pobreza?

La incapacidad de proyectarse. La peor es la pobreza humana, la incapacidad de proyectarte. Cuando hablo de esa pobreza, de la humana, la hablo en todos los sectores sociales, no hablo sólo del pobre que piensa de que no va a llegar a la escuela. También la pobreza de quien piensa que porque tiene un auto y una casa ya está y no le importa el otro.

Falta mas

El equipo de "Faltaba Más"

Producción periodística: Ana Saldaña.

Opiniones (1)
28 de Mayo de 2017|07:21
2
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28 de Mayo de 2017|07:21
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  1. Es una prueba de que trabajando y con esfuerzo se logran cosas. LOS ÑOQUIS QUEREN TODO RAPIDO Y DE ARRIBA . . .
    1
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