El desafío de competir a más de 4.500 metros de altura

Serán dos días completos con esa condición, la cual marcará otro hito en la historia del Dakar. Los pilotos opinan y cuentan sus sensaciones.

A más de 4.500 metros sobre el nivel del mar, el oxígeno es escaso. Por ello, el paso del Rally Dakar 2016 por Bolivia supone un desafío sin precedentes para los pilotos.

"Tengo un dolor de cabeza muy intenso. También noté que te cansás más rápido y que eso te obliga a hacer movimientos diferentes", relató a la agencia dpa el motociclista argentino Kevin Benavides, que marcha sexto en la general.

Uno de los atractivos de la edición 2016 del Dakar es su paso por Bolivia, ya que las etapas que se realizan en la zona del Salar de Uyuni se disputan a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

La quinta etapa de la carrera, entre Jujuy y Uyuni, llevó hoy a los competidores a los 4.600 metros de altitud, el punto más alto jamás llegado en la historia de la competencia. Mientras que la sexta jornada, mañana, será un círculo rodeando el Salar de Uyuni, donde no estarán tan alto: entre 3.500 metros y 4.200 metros.

"Sentí que no tenía los mismos reflejos de siempre. Supongo que debe ser por la altura, pero también por el cansancio propio de la carrera", expresó el piloto de KTM austríaco Matthias Walkner. "Me falta un poco el aire", admitió el portugués Paulo Goncalves.

La médica Marcela Lauko, integrante del cuerpo médico de la competencia, advirtió a dpa que "probablemente todos tengan algunos síntomas, no sólo por la altura sino también porque vienen de días de mucho cansancio y de dormir mal".

"En general eso hace que los umbrales de tolerancia bajen y que estén un poco más sensibles a los inconvenientes que existen con la altitud", añadió.

Para el australiano Toby Price, fue su moto KTM quien tuvo problemas con la altura. "Sólo noté que por la altura mi moto no tuvo las mismas prestaciones de siempre", aseguró el ganador de la difícil etapa disputada este jueves.

La altitud no es algo nuevo en la historia del Dakar en Sudamérica. En 2014, cuando Bolivia entró por primera vez al recorrido de la prueba, sólo corrieron los motociclistas; mientras que el año pasado se sumaron los pilotos de autos. En esta oportunidad toda la caravana "dakariana" visita territorio boliviano, inclusive los participantes de la clase camiones y los equipos de asistencia, que en las otras oportunidades se quedaron en la Argentina.

Para prevenir los habituales dolores de cabeza, los médicos de la organización les brindaron a los competidores la información necesaria de cómo contrarrestar la altitud e incluso les recomendaron qué medicamentos tomar. Por precaución, todos los equipos sanitarios, desde los vehículos hasta los helicópteros, cuentan con oxígeno y medicación extra. Lo mismo sucederá en el campamento de Uyuni.

"Esta previsto tener muchas botellas de oxígeno porque el estrés físico al que se someterán hará que los músculos consuman más oxígeno del habitual", dijo la médica Lauko. "Los años anteriores que estuvimos fueron como una prueba para esta edición. Todos tuvieron alguna que otra sintomatología, pero nada serio. Creemos que todo saldrá bien", confió.

Algunos pilotos, como el qatarí Nasser Al-Attiyah, se prepararon en cámaras con baja saturación de oxígeno para enfrentarse al desafío de la altitud. Eso produce que el organismo fabrique más glóbulos rojos, que son los que transportan el oxígeno.

"Es una buena manera de prepararse, siempre y cuando lo haya hecho de manera constante. Cualquier cosa que hayan hecho los pilotos para minimizar las consecuencias de la altura por supuesto que sirve", destacó Lauko.

Serán dos días completos a más de 4.000 metros de altura. Otro hito en la historia del Dakar.

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