¿Se viene un Dakar 2017 con cinco países?

La posibilidad de que la competencia retorne a África puso en alerta a los países sudamericanos y no se descarta el formato "herradura" para lo que viene. Enterate de que se trata.

La posibilidad del regreso del Rally Dakar a tierras africanas alertó a Sudamérica, que tiene una alternativa en "forma de herradura", con cinco países implicados para retener en la edición 2017 la prueba de aventura más exigente.

Etienne Lavigne, en la antesala del comienzo de esta versión 2016, advirtió sobre las dificultades para confeccionar la hoja de ruta de este año con la baja de Chile y la renuncia de Perú, que circunscribió esta edición a los territorios de Argentina y Bolivia.

Ante este escenario, el dirigente francés y el máximo responsable de la empresa organizadora del rally, Amaury Sports Organization (ASO), reconoció diálogos con tres países del sur de África (Angola, Namibia y Sudáfrica) para volver a los orígenes en un futuro.

No obstante, Sudamérica no está dispuesta a perder esta gran cita en el calendario internacional del deporte y apresura las negociaciones con ASO para ratificar la novena edición para el año que viene.

"Estamos trabajando sobre un bosquejo de un formato herradura con cinco países participantes que reavive el espíritu Dakar en la región. Pretendemos cumplir una década de experiencias sudamericanas", revelaron fuentes de la organización.

El "formato herradura", como se conoce a este proyecto, tiene varios atractivos: la salida por primera vez en territorio chileno con su regreso tras la ausencia este año, la incorporación de Paraguay y Uruguay al mapa del Rally Dakar, con la meta en la pintoresca Punta del Este.

Para alcanzar este objetivo, la organización deberá trabajar a destajo para solucionar algunos inconvenientes políticos, económicos, sociales y hasta ambientales.

El primer punto será seducir a Chile para que ratifique su intención de regresar a una prueba que lo tuvo como integrante en todas las ediciones, menos en la actual.

Como expresó el francés Lavigne antes de la salida, el operativo seducción será ofrecer la partida, por primera vez en la historia, y el lugar elegido sería Valparaíso.

A tal fin, Lavigne tiene programado un encuentro con el gobierno liderado por Michelle Bachelet para solucionar los temas políticos y económicos, y zanjar las protestas de organizaciones ecologistas y proteccionistas del patrimonio cultural, que se desataron en este país durante la edición pasada.

De esta manera, el trazado recuperaría "su alma" en el desierto de Atacama y las economías regionales del norte del país recuperarían un evento que le significó buenas ganancias, fundamentalmente a nivel turístico.

La segunda intención será fijar encuentros con los gobiernos de Paraguay y Uruguay para que reafirmen su voluntad de sumarse al recorrido de esta carrera.

En el caso del gobierno de Horacio Cartes, hay un serio interés de sumarse al Dakar, luego de la experiencia satisfactoria que significó el desarrollo del Dakar Series "Desafío Guaraní" en 2014.

Para el gobierno uruguayo liderado por Tabaré Vázquez, el desafío sería doble porque en el formato de herradura, la meta sería la emblemática Punta del Este.

En este formato 2017 repetiría etapas Argentina y Bolivia, mientras que todavía está en estudio la forma de conectar las etapas paraguayas y uruguayas.

La asunción de Mauricio Macri como presidente de Argentina, supone un cambio de escenario para el año próximo con un gobierno que no está dispuesto a repetir inversiones tan importantes como las realizadas en los últimos años.

Cerca de 190 millones invirtieron Argentina y Bolivia para la organización de la presente edición, con poco menos de 150 por parte del gobierno nacional y algo más de 40 de aporte de Bolivia.

Con respecto al recorrido, la dificultad de unir los territorios de Paraguay y Uruguay radica en que geográficamente supondría un paso por territorio brasileño, con un gobierno como el de Dilma Rousseff reacio a participar del Dakar.

En estas negociaciones, el país que quedó fuera de órbita fue Perú, ya que el presidente Ollanta Humala mantiene relaciones poco amigables con la organización luego de la suspensión del último Dakar Series “Desafío Inca”, apenas 20 días antes de su tercera edición en setiembre del año pasado.

Sin embargo, la empresa ASO hará un intento por sumar a Brasil como sexto integrante o buscar otra alternativa, como un gran enlace por el litoral argentino, para poder dar un formato definitivo.

La oportunidad sudamericana para retener el Dakar comienza a tomar forma, con el objetivo de mantener el nuevo hogar de una prueba a la que acoge desde 2009, tras la suspensión en 2008 y al destierro de su África natal.