El mendocino y la moda de estar a la moda

El Ingeniero Conep nos recuerda un breve ensayo sobre porqué hacemos todo lo que hacen los demás.

El mendocino es una especie rara en cuanto a lo social, particularmente aquellas personas en los que esto es la piedra angular en su vida diaria. Pero lamentablemente esa “rareza” deja de serlo cuando todos recaen en las mismas cosas.

Si naciste en la tierra del sol y del buen vino, es casi intolerable y hasta prohibitivo no hacer lo que todos hacen, por más que te guste o no, si lo que querés es estar a la moda. Moda que no dura más que un par de meses hasta que vemos en alguna novela o canal de BsAs una nueva tendencia y ¡plaf! nos tiramos de cabeza hacia ella.

Ahora, claramente para estar a la moda, tenés que tener con qué bancarla. Si salís a tomar algo sí o sí tenés que ir a la Arístides, ya que el resto de los bares de Mendoza son grasas. Le das 30$ a los cuida coches para que ellos mismos no te lo roben, esperás 45 min hasta sentarte, pagás de más todo cual punteano del este,  pero a vos no te importa, porque todo el mundo va ahí, y ni hablar si aparece un fotógrafo, casi sin darte cuenta vas a humillarte con tal de aparecer en los sociales de cualquier diario.

Y si hablamos de boliches, no podés no ir a donde las clases sociales se dividan en Vip, Ultra Vip, Recontra Ultra Vip y Recontra Ultra Pelotudo. Y vas, y te volvés a humillar para conseguir un precinto, o quizás pagas lo que no vale, pero a vos no te importa. La gloria llega a tu alma cuando en vez de intentar levantar una mina, te esmeras para que todo el mundo te vea ahí, porque sos groso y la tenés muy clara. Tema aparte son las fiestas de fin de año, que se dividen en dos: las que va todo el mundo y las que no va nadie.

Pasemos a la ropa. Acá no importa se es linda o no, si es cara o no, o si es llamativa o no. Acá lo importante es ver si Nancy Duplá la usó en el último capítulo de Graduados. Claramente las minas son las que más la sufren ya que como dice la constitución de Mendoza no podés usarla dos fines de semana seguido, por más que salga un sueldo. Y si sos flaco, sos un sin cerebro para pagar 500$ una remerita dos talles menos y estampada con la marca de la indumentaria como si fuera un corredor de F1 lleno de loguitos.

En cuanto a las vacaciones tenés las opciones son más variadas. Tenemos a la siempre pacata y tradicional Reñaca, en donde esos que no te saludan acá, tampoco lo hacen allá por más que los conozcas de la primaria cuando iban a Murialdo. Si hablamos de la costa Argentina, si no vas a Mardel, no sos nadie. Y para terminar, en el último tiempo se puso top conocer la pobreza de Perú y Ecuador. Y ahí sí que terminás de madurar y formarte como mendocino bien, conociendo la baja calidad de vida de otro país.

Algo preocupante son las cosa imborrables, como los tatuajes. Ahora que estamos en verano debo haber visto unas 59 cruces en cualquier parte del cuerpo, preferentemente chicas. Empiezo a sospechar que eso está de moda.

Algunas otras cosas que adoptamos es “la moda hipster”, que si prestan atención, hay más gente de la que imaginan vistiéndose a los que en mi época llamábamos NERDS. Ni hablar de los RayBan Wifier. Cuando en El Mendolotudo lo implementamos en el isologo hace casi 3 años, era algo raro. Ahora resulta que todo kiosco mendocino los vende por 45$.

Con los últimos sucesos ocurridos en la provincia, ahora todo el mundo fue e irá a Papito Barloa.

Y para finalizar, si sos mendocino, te endeudás solo para tener dos camisas, te tatuás, vas a lugares inmundos y todo por estar a la moda, te aviso que si no sabés de vino estando en Mendoza el resto no sirve de nada.

 


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18 de noviembre de 2017 | 01:34
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