Pelopincho para todos y todas

Llega el verano y siempre está el que a fuerza de los vecinos, se vuelve solidario con su pileta. Una historia que a mas de uno le tocó enfrentar.

Si, llegó el verano, las vacaciones, el calor, las chicas y los short cortitos, las fotos de perfil en bikini pero algo está faltando: el hit del verano y la publicidad de Quilmes en la playa.

Se fue el 2013 y tratamos de olvidar los bajones que tuvimos en todo el año, las pérdidas y las malas noticias. Pasaron las fiestas y nadie le avisó al querido Papá Noel que en nuestra querida provincia mendocina las temperaturas rondaron los 40º.

Vamos a lo que realmente nos compete. Este verano mi viejo decidió renovar la piscina. Así fue que nos despedimos de una vieja pileta de lona de tamaño medio que ocupó varios veranos el patio de mi casa y le dimos la bienvenida a una nueva pileta “Pelopincho” conformada por la mejor calidad de plástico sintético.

Todos los veranos fue costumbre que toda la cuadra de mi barrio pase la temporada completa en el patio de mi casa por ser el único privilegiado en tener una piletita de lona, y como en el barrio “somo` todo` amigo`” en una pileta que entran no más de 4 personas entraban alrededor de 25 (aclaro “personas” porque más de una vez algún desubicado se le cruzó por la cabeza refrescar al choco y meterlo un rato al agua).

Antes de arrancar la temporada tuvimos una intensa charla con mi viejo sobre el tema de compartir la pileta. En mi casa todos cansados de que nos miren como un club llegamos al acuerdo de que esta vez íbamos a informarle a todos los vecinos que: “La pelopincho se había pinchado y no pensábamos arreglarla porque ya estaba muy vieja”. Esta parte no fue muy difícil, lo duro fue ver esas caras bajoneadas de mis vecinos mirándome.

El viernes empezó la parte complicada de todo este plan ingeniado principalmente por mis viejos que querían disfrutar de la pileta en paz. Eran las 3 de la mañana cuando me sonó el celular, mi viejo hablando en voz baja me avisa que estaba llegando a casa, que apagara todas las luces y que abriera lo más despacio posible el portón. Ya había comprado la pelopincho nueva y había que entrarla a la casa sin que nadie del barrio la viera.

Tal cual a una película de ciencia ficción salí lo más delicadamente posible, ayudé a mi viejo a guardar la pileta todo en milésimas de segundos, mientras hacía callar a la muy hija de puta de mi perra.

¡Listo! La pileta ya estaba en casa y el plan había salido a la perfección. Chocho de la vida con una satisfacción enorme voy a cerrar el portón. Ya no importaba si hacía ruido o no, la piletita de lona ya estaba adentro. Me tomé todo el tiempo del mundo para cerrar tranquilamente mi portón mientras silbaba la melodía de “Ropa Sucia” y justo en la mejor parte del tema, la parte más emotiva, ya no era silbido sino la estaba cantando: Vivir solo cuesssssssssssss…. :- ¡Ayy querido tu papi se compró una nueva piletita que bonito, perdón pero estaba desvelada y no evité mirar por la ventana” …. LA PUTA MADRE QUE ME RE MIL PARIO.

No sé como será en sus barrios, creo que en la mayoría siempre está la vieja botona que sabe la vida de todos los que viven en el barrio y de los que no la sabe, le inventa la causa de “asesino” “violador” “transa” o alguna otra cosita para desatar un puterío. Mi querida vecina Doña Norma, especialista en armar quilombo, licenciada en barrer veredas.

Como de costumbre la monada del barrio se enteró de esta nueva adquisición y así fue que el vecino de enfrente misteriosamente después de unos meses me devolvió la parrilla que le había . El de la esquina me trajo la máquina de cortar pasto que le presté en la navidad del 2008 y el hijo de un camión lleno de putas del que vive al lado de mi casa volvió a pedirme disculpas y explicarme que lo que había pasado con mi hermana había sido solo un malentendido. Y Clara, que siempre supo que tuve los huevos de corbata por ella, si… me aceptó la solicitud de amistad por Facebook.

Casualmente al devolver objetos materiales o dejarme muestras de afectos todas las charlas terminaban con un “Che asique… ¿Te compraste una piletita?”. Bueno damas y caballeros le presento al pelotudo solidario del barrio: estoy abajo del ventilador viendo la TV y por la ventana que da al patio observo a toda la cuadra de mi amado barrio adentro de MI pileta.

Por la noche Eduardo trae los atados de leña, Carlos el tablón y Pablo los banquitos, entre todos nos comemos zarpados asados, Mi viejo toca la guitarra y la noche cuyana me enamora cada vez más como la sonrisa de Clara.

Y así empezó mi verano similar a los veranos pasados, ya no me hago problema y trato de pasarla lo mejor posible. Mi vieja curada de espanto se la pasa tirada en el sillón resignada leyendo libros. Mi hermana últimamente no la está pasando bien, anda con mareos y arcadas, por suerte me contó Norma que el boludo de al lado se fue a vivir a lo de la madre, lo vio medio asustado salir rápido con una mochilita sin decir una palabra. Mi viejo y yo la pasamos como podemos, observando a las risas las cosas increíblemente reales que pasan cotidianamente en un barrio de Mendoza donde puede pasar lo que nunca se te ocurra, pase lo que pase es mi barrio y no lo cambio por nada en el mundo.

Lo que imaginábamos para este verano:

Lo que terminó siendo un verano como todos los demás:

Escrito por Superlógico para la sección:

Opiniones (2)
18 de noviembre de 2017 | 02:30
3
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18 de noviembre de 2017 | 02:30
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  1. Che van a estar todo el verano sacando notas de la pelopincho?
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  2. Hasta cuándo vamos a tener que soportar estas notas de baja calidad llenas de insultos, malas palabras y términos despectivos? Ensucian la reputación de MDZ
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