Diez formas de morir en el enero mendocino

Un lector nos comenta sobre las 10 más horrorosas y patéticas formas de morir en Mendoza un Enero.

  1. El 1º de enero tu primo Maikol acciona una cañita voladora tan chota que sale para cualquier lado y se te mete en un ojo. Morís por una infección que te llega hasta el cerebro. Sos la primera víctima de Maikol a quien se le revela un destino psicópata.
  2. Un travesti deshidratado que hizo horas extras en la Rodríguez Peña, alucina que somos una cucaracha gigante. Nos apuñala con un taco y morimos de septicemia generalizada, 20 días más tarde.
  3. Tutuli, el choquito de mamá se mete a refrescarse en un zanjón de los grandes y se lo lleva la corriente. Como sos el héroe de la familia vas al rescate y te ahogas enredado en lamas y basura en el rechupe de una compuerta.
  4. Tus primos de San Juan (todos los mendocinos tienen un primo en San Juan pero no lo comentan) vienen de visita y tienen la originalísima idea de ir a hacer rafting a Potrerillos. Es Enero y el río que es siempre una cagadita, ahora viene hasta las tetas, marroncito y amenazador. Tu tía Amalia, la gorda que hace unas semitas horribles es la primera en caer. No la rescatás porque ya aprendiste después de lo de Tutuli y no querés morir otra vez. Un equipo de rescate de buques saca a la tía Amalia en el invierno. Está igualita. Es sanjuanina pero no deja de ser una muerte.
  5. Durante una tormenta la rama de un árbol cae a 10 centímetros de tu cráneo y un rayo despedaza a un señor con bastón que esperaba el bondi juntos a nosotros. Caemos en una boca de tormenta destapada que no percibimos en la calle anegada. Encuentran el cadáver 3 días más tarde que ha sido usado por las ratas como balsa de rescate, como sustento durante el naufragio y ahora que bajó el agua somos su madriguera. El culo es la entrada principal. Un giro arquitectónico típico de los roedores.
  6. Dos tuerca en moto con neones, cumbia al mango y haciendo picadas te atropellan quebrándote las piernas, la cadera y el cráneo. No morís, pero la posta es que hay cosas peores que la muerte.
  7. Tu novia y su hermana te convencen de ir al Carrizal. Metés el auto en un lugar que ellas te señalan. Se entierra hasta los vidrios. Morís de insolación y de sed al octavo día al negarte a abandonarlo porque sos un mendocino cabeza de pistón que cree que un Gol del `91 define su vida. Merecías morir.
  8. A tu novia le llegan 3 invitaciones de casamiento para marzo (la monada se casa en marzo) de la Chachi, La Lali y la Maru, tres brujas que odia, pero son sus amigas. Le agarra ese desasosiego femenino que arrolla con todo y empieza a meterte presión. Te suicidas para eludir esa circunstancia; y hacés bien.
  9. Vas a comer unos lomos con tu novia a un lugar en Maipú que te dijeron que es buenísimo. El concepto de cadena de frío es ajeno a los propietarios y la mayonesa y la “salsa secreta” del local conspiran con salmonella y botulismo. Morís en el Bondi de vuelta; el golcito sigue en el Carrizal.
  10. Se fueron todos de vacaciones menos vos. Incluso tu novia que te pidió “un tiempo”. Morís de soledad sobre el asfalto caliente de una calle de Godoy Cruz.
  11. Bonus track (sin otro motivo que ilustrar con Breaking Bad): vas de picnic a Lavalle que en enero está hermoso y te encontrás con Heisenberg, cocinando. Te mete la cabeza en la chimenea y vomitás los pulmones y el estómago.

Escrito por Bob Saccomano para la sección:

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21 de agosto de 2017 | 23:14
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