El argentino que correrá el Dakar sin combustible

El porteño Ariel Jatón buscará terminar el Dakar a bordo de una 4x4 ecológica. Los detalles de la travesía del piloto argentino.

"Nosotros no vamos a competir con los Mini y los Peugeot... Nuestra lucha es tratar de hacer que un coche eléctrico termine el rally más duro del mundo, y demostrar la capacidad de estas energías renovables y no contaminantes".

Es la declaración del porteño Ariel Jatón, dakariano de 42 años, que ha acabado enarbolando el discurso ecologista en un acontecimiento deportivo tan poco sostenible como es el rally Dakar. 


Mientras sus competidores devoran sus depósitos de 400 litros de combustible por etapa, su 4x4 cero emisiones, propulsado totalmente por energía eléctrica, consume 14.500 pilas de litio del tamaño de un mando a distancia de televisor sin necesidad de contaminar con malos humos el cielo argentino y boliviano. 

Su reto no es conquistar el tuareg en una lucha contra el crono y los 109 rivales, sino llevar de vuelta el coche a Rosario el 16 de enero, después de cruzar 9.000 kilómetros.

El Acciona 100% Ecopowered –como se llama el coche que promociona la multinacional española de infraestructuras y energías renovables– participa en su segundo Dakar con el reto de los pioneros: abrir una nueva vía.

"Creo que a la vuelta de cuatro o cinco años, cuando mejore técnicamente la recarga de baterías, podría haber un rally Dakar con coches eléctricos; a la organización le interesa el asunto de la sostenibilidad", sostuvo Ariel Jatón, que disputa su 12.º Dakar, el séptimo pilotando en carrera, y repite en la aventura del Acciona, del que también ha sido impulsor. 

El año pasado, con Albert Bosch de piloto, Jatón era mecánico, se ocupó de la logística y de la coproducción del coche. Y quedó imbuido de la filosofía del proyecto. Tuvieron que abandonar en la tercera etapa por una avería en la bomba de dirección.

4 x 4 ecologica del dakar

"Pero aprendimos de los errores", aseguró Jatón. El vehículo del 2016 "es más fiable", y confían en que les lleve hasta Rosario, sobre todo porque han mejorado en un aspecto básico: la gestión de las baterías, "que es el principio de funcionamiento del coche", la operación de recarga y su logística. 

Si el año pasado tenían que hacer un cambio de baterías cada 200 kilómetros, ahora esperan que sea cada 300, al mejorar la autonomía con la modificación global del coche y las unidades de carga. "Hemos hecho un coche más compacto (20 cm más corto) y más ligero (un 40%), hemos pasado de un 4x2 a un 4x4 (tracción integral), hemos reducido el peso de las baterías que llevamos, de 2.000 kilos a 900, hemos aumentado su potencia, de 140 kw cada una a 160, el motor ahora pesa menos y consume menos, y hemos incorporado una caja de cambios secuencial de 6 velocidades para optimizar el comportamiento del motor eléctrico", detalla Ariel, cuya gran y casi única preocupación es el consumo.



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4 de Diciembre de 2016|17:28
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