Volar en las Fiestas ¿si o no?

Muchos deciden viajar en las fiestas. Algunos aviones vienen llenos y las tarifas no siempre son más baratas en estas fechas. Mirá con que sorpresa se encontraron los pasajeros de una línea canadiense.

Aquellos que odian las fiestas veían en estos días una oportunidad perfecta para evitarlas. Volar el día de Navidad (sobre todo en Nochebuena) o el de Año Nuevo es una opción cada vez más popular entre los pasajeros, a juzgar por los porcentajes de ocupación que manejan las principales aerolíneas.

Hasta ahora, la mayoría de los que eligen subirse al avión un 24/25 o 31 de diciembre lo hacen por dos motivos: 1) el precio del pasaje, que suele ser más económico, y 2) los aeropuertos y autopistas tienen menos tráfico, no hay colas y suele no haber pasajes sobrevendidos. A lo que habría que sumar aviones semi-vacíos.

Aunque la fórmula vuelo más vacío = tarifas más bajas, aparentemente exitosa durante tanto tiempo, comienza a mostrar algunas fisuras. En líneas generales, agencias y compañías áreas coinciden en que los aviones van cada vez más llenos durante las fechas festivas, y que los precios para volar en esos días ya no son tan baratos como antes.

El último año, la ocupación de los vuelos aumentó un 34% en Navidad y un 54% en Año Nuevo. En varias compañías aéreas, en tanto, aseguran que la tarifa para viajar el 24 o 25 de diciembre es prácticamente la misma que para los demás días de la semana, algo que se replica con los precios para volar el 31 de diciembre.

El 24 y 31 de diciembre siempre han sido fechas de baja ocupación, pero en los últimos 5 años en esas fechas, los vuelos no van tan vacíos como en otros años. Con vuelos llenos o no, Navidad es una fecha que distintas aerolíneas alrededor del mundo se esfuerzan por no pasar por alto.

En esas fechas algunas aerolíneas tienen menúes especiales con pavo o un Papá Noel a bordo, ositos de peluche para los más chicos y hasta sorteos de pasajes, las acciones tendientes a agasajar a los viajeros en esta fecha parecen ser parte de una nueva estrategia de marketing aéreo. La low-cost canadiense WestJet hice la acción más original en materia de sorpresas navideñas. Hace dos años, un Santa Claus virtual instalado en el aeropuerto de Toronto preguntó a más de 250 viajeros qué querían recibir para Navidad. Una vez que todos abordaron el avión, varios equipos de WestJet salieron -en una carrera contrarreloj- de compras. Cuando los pasajeros fueron a retirar sus valijas en el aeropuerto de Calgary, se encontraron con los regalos que habían pedido en la cinta transportadora (estaban marcados con los nombres de cada uno), mientras caía nieve artificial y por los altoparlantes sonaba música navideña. Todos recibieron lo que pidieron, desde pasajes gratis para reencontrarse con sus familias hasta un plasma gigante. Lo que se dice un verdadero milagro de Navidad.

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28 de Septiembre de 2016|05:10
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