Una prótesis podal de 1.500 años

Fue descubierta en Austria en los restos de un hombre de mediana edad cuyo pie izquierdo fue amputado. Está hecha de hierro y madera.

En Hemmaberg, Austria, los arqueólogos que excavan un cementerio asociado a una iglesia altomedieval han descubierto los restos de un hombre de mediana edad cuyo pie izquierdo fue amputado. En su lugar, fue hallada una excepcional prótesis podal. A través del análisis del enterramiento y de los huesos, los investigadores trataron de averiguar quién era este hombre y si su pie fue amputado por razones médicas, de modo accidental o como castigo por un delito.

Ya ocupado durante época tardorromana y altomedieval, Hemmaberg era un lugar de peregricación cristiana debido a su abundancia de iglesias. La excavación arqueológica de las tumbas junto a la iglesia de Santa Hemma y Dorothea ha revelado también prácticas funerarias de los primeros cristianos: fosas alineadas este-oeste con muy poco ajuar y escasa evidencia de ropas. Pero una tumba en particular captó el interés de los investigadores. Situado cerca de la iglesia, enterrado con una espada corta y un ornado broche, se encontraba un hombre que aparentemente murió durante el reinado de los francos en la zona, a mediados-finales del siglo VI d.C., pero que claramente había sobrevivido a la amputación de su pie.

El análisis del esqueleto, que está ya disponible online en la publicación International Journal of Paleopathology, ha sido liderado por la bioarqueóloga Michaela Binder del Instituto arqueológico Austriaco (OEAI). Ella y su equipo examinaron cuidadosamente los huesos, aplicando rayos X y escáner CT, para poder averiguar la mayor información posible sobre la vida y la lesión de este hombre. Su nombre se ha perdido para la historia, pero sus huesos proporcionan una información muy rica.

La investigación osteológica reveló que el hombre tenía serios problemas dentales, con cavidades por toda la boca, y tenía la nariz rota y sanada antes de morir. Evidencias de artritis aparecen por todo su cuerpo, pero especialmente en sus hombros, caderas, rodilla izquierda, muñeca izquierda y columna vertebral. También padecía del manguito rotador de su hombro izquierdo. El pie izquierdo y los extremos de la tibia y peroné izquierdos estaban completamente desaparecidos, proporcionando una clara evidencia de amputación, y unos pequeños agujeros circulares indican la infección de los huesos de la parte baja de la pierna.

Para tratar de determinar por cuánto tiempo sobrevivió el hombre tras la amputación, Binder y sus colegas utilizaron los rayos X, ya que las marcas de corte en el hueso pueden desaparecer tan solo dos semanas después de la amputación. Los rayos X mostraron cambios significativos en la densidad ósea del fémur, la tibia y el peroné del lado izquierdo del cuerpo en comparación con el lado derecho, sin amputación. Pero la osteoartritis en la rodilla izquierda sugiere que el hombre estaba ciertamente usando su pierna izquierda tras la amputación, con la ayuda de una prótesis.

Prótesis de 1.500 años

Las prótesis no se encuentran prácticamente nunca en contextos arqueológicos, quizá porque la mayoría eran de madera y se han descompuesto. Pero este individuo fue hallado con un aro de hierro donde debería haber estado su pie. "Restos de madera junto con la posición del aro de hierro en la tumba sugieren que la prótesis habría consistido en un taco de madera reforzado con el aro de hierro en la parte de abajo", escriben los investigadores en la publicación. "La mancha oscura que cubre lo que queda de la tibia y el peroné izquierdos podría deberse a la presencia de cuero o madera para ajustar la prótesis a la pierna".

Pero, ¿qué fue lo que causó la lesión? "Hay tres causas principales que se consideran de forma general en los casos de amputaciones arqueológicas", recogen Binder y sus colegas. "Tratamiento médico, mutilación y traumatismo (accidental o violento). "La amputación médica es posible en este caso, ya que el conocimiento de cómo hacerlo se remonta bastante atrás en el tiempo, pero se solía hacer en la articulación, y no en mitad del hueso como en el caso del hombre de Hemmaberg. La mutilación como castigo puede probablemente descartarse, ya que se reservaba generalmente a vasallos y no para individuos de alto estatus como este hombre. Es más probable que esta lesión fuera el resultado de un traumatismo accidental o violento.

Las pistas se encuentran en otra lesión sobre la pierna derecha del hombre, en la que un gran golpe causó un hematoma masivo que posteriormente sanó, y en la osteoartritis y evidencias de músculos desgastados en sus caderas y espalda, lo que indica que montaba a caballo. "Distintos estudios bioarqueológicos sobre traumatismos relacionados con la guerra en cementerios y fosas comunes medievales han mostrado que la tibia es un lugar habitual en el que se documentan fuertes golpes que se interpretan como infligidos por la infantería sobre los hombres a caballo".  

Fuente: http://arqueologia-paleoramaenred.blogspot.com.ar/

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3 de Diciembre de 2016|17:01
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