La mirada externa sobre la dictadura

El periodista Daniel Gutman revela cómo era la visión que tenían los gobiernos y la prensa extranjera sobre la Junta Militar.

En la actualidad existe un consenso general sobre lo que ocurrió en la última dictadura militar, sobre todo con las graves violaciones a los derechos humanos que efectuó el terrorismo de Estado. Sin embargo, la opinión pública argentina era muy distinta hasta incluso después de 1983, principalmente debido al aparato propagandístico de la Junta Militar. Pero ello no logró evitar que la realidad sea conocida por el resto de los países, especialmente Estados Unidos y los gobiernos de Europa, gracias a las informaciones de sus embajadas en Buenos Aires o los reportes de los exiliados argentinos.

Somos derechos y humanos libro

Somos derechos y humanos (Sudamericana), del periodista Daniel Gutman, quien eligió la polémica frase que se utilizó en 1979 para el título del libro, narra las visiones y los hechos ocurridos durante la dictadura encabezada por el general Jorge Rafael Videla a través de los cables desclasificados que la embajada estadounidense en Argentina enviaba a la Casa Blanca y los diferentes reportes de los medios de comunicación extranjero. También incluye las actitudes y respuestas por parte de los militares y los colaboradores civiles frente a lo que titularon la "campaña antiargentina".

De todos modos, este libro es mucho más que un montón de recopilaciones provenientes del exterior. Demuestra cómo las embajadas extranjeras con asiento en Buenos Aires, especialmente la de Estados Unidos, conocían desde muy temprano la ola de desapariciones y asesinatos cometidos por las fuerzas de seguridad gubernamentales, y en muchos casos derivaban en reclamos por parte de las sedes diplomáticas cuando habían casos donde estaban involucrados ciudadanos foráneos o argentinos que interesaban a los gobiernos.

Particularmente hace hincapié en los vínculos cambiantes que el gobierno estadounidense mantenía con la Junta Militar y las internas que ello provocaba en la Casa Blanca y el Capitolio, como así en la misma embajada, tanto en la presidencia del republicano Henry Kissinger como en la del demócrata Jimmy Carter.

Además muestra las feroces críticas que el gobierno militar argentino recibía por parte de los medios de comunicación estadounidenses y europeos occidentales, quienes eran los únicos que publicaban informaciones sobre las violaciones a los derechos humanos en la Argentina (al igual que el Buenos Aires Herald, a nivel local), contribuyendo a su vez en la divulgación de las actividades que organizaban las instituciones de exiliados argentinos y sus aliados internacionales para dar a conocer el terrorismo de Estado. Esto era contrarrestado en nuestro país por la Junta Militar, que sin ningún tapujo llamó a estas acciones una "campaña antiargentina".

Con un orden cronológico preciso, Gutman permite contar una historia desde una óptica que entrelaza la clásica crónica periodística con el ritmo narrativo novelezco que aporta emoción e intriga al relato, logrando que el lector se sumerga en una realidad poco conocida por nuestra sociedad desde el ámbito literario sin perder el sentido informativo.

Nicolás Munilla

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