Amenazaron con hacer estallar una bomba en MDZ

A los señalamientos y acusaciones del gobernador, se suma la amenaza de bomba que sufrimos en la redacción. Lo contamos y pedimos que se nos permita trabajar. También, que terminen de aprovecharse del Estado.

 Amenazaron con hacer volar la sede de MDZ si seguimos contando las cosas que contamos.

Esto sucedió este martes, pasadas las 16 y es la gota que rebalsó un vaso que ya amenazaba con desbordarse.

No sabemos quiénes fueron, pero creemos saber por qué. Este medio tiene un 70 por ciento de sus contenidos dedicados al entretenimiento y la información, "lo que hay que saber sí o sí" y el restante 30 por ciento es información pura, propia, mayormente de Mendoza y sus instituciones. Allí, creemos, está el núcleo del "problema" que representa un diario que no tiene condicionamientos internos ni externos para decir lo que sabe una vez que lo chequea.

Lamentablemente, se ha instado desde el poder político una "guerra" que no tiene sentido contra MDZ. Sin ir más lejos, días atrás, un gobernador Francisco Pérez siempre beligerante -con este medio- nos acusó de ser los causantes de todos los males de la provincia. Concretamente, cree y quiso hacerles creer a todos los mendocinos que todo lo malo que pasa, en realidad no pasa, sino que es todo invento de MDZ. Lo hizo señalando a nuestro periodista y suelto de cuerpo.

Antes, ya había tomado del brazo a algunos de los trabajadores del diario o los había tratado como "enemigos" en alguna entrevista radial y hasta recriminado poniéndoles el dedo en el pecho alguna nota.

Pérez viene amenazando desde hace tiempo a MDZ, lo que hemos soportado entendiendo que se está viviendo un momento bisagra en la historia de Mendoza: se cae el falso velo de "la isla de la transparencia" y muestra una orgía de transacciones entre los tres poderes y organismos de control. Eso Pérez no lo supo capitalizar con liderazgo, poniéndose al frente del cambio generacional de la dirigencia.

Mendoza estaba acostumbrada al silencio de todos, tanto de los políticos como de los medios y ahora algo está cambiando: no pueden frenar la publicación de la información.

MDZ dio cuenta de los acomodos en el gobierno, del quebranto de las cuentas provinciales, del extraño rol de algunos funcionarios, ministros y hasta de la esposa del Gobernador, que ocupa un rol que nadie le dio y que ninguna norma establece. Dimos cuenta del fiasco del funcionamiento legislativo, con algunos de los episodios más bochornosos de la historia cuando tuvieron que designar miembros para la Justicia y órganos de control que, al final, terminan siendo controlados por quienes no quieren que controlen sus actos y cuentas.

Tuvimos que dar la mala noticia de que en muchos municipios aquella orgía del poder de la que hablamos antes se reproducía a escala, pero repercutía con más fuerza en el fracaso de la administración y la ausencia de gestión pública.

Hoy dimos a conocer que el círculo íntimo del gobernador será acomodado en otro poder, el Judicial. Pero todavía no contamos el intercambio que posibilitó eso: desde la Justicia hicieron lo propio en un pasamanos de nombres, parientes, cargos que resulta impúdico en el estado de derecho, más aun en una provincia mal administrada y quebrada, que no puede cumplir con sus obligaciones básicas y, sin embargo, con muchos gobernantes que se vuelven a sus casas recién estrenadas o a sus cargos en la planta permanente del Estado en vehículos de alta gama que ninguna crisis les impidió adquirir.

Tan bajo ha caído Mendoza en estos últimos años que hay gente capaz de llamar a la redacción de un diario para amenazar con hacer estallar una bomba. 

Cobardía, pero impotencia es lo que transmiten este tipo de actos violentos contra quienes no queremos "ganarle" a nadie, simplemente poder contar lo que sabemos y la verdad es que donde se busque información comprometedora contra funcionarios de los tres poderes, se encuentra. Eso es un dato que demuestra lo mal que estamos.

Por eso compartimos este mal trago, pero también todos los anteriores, porque no siempre lo hemos sabido transmitir, habida cuenta de que preferimos no ser noticia, sino darlas.

Pero por la integridad física de quienes hacemos este medio decidimos darlo a conocer. No tenemos miedo, estamos preocupados. No estamos congelados por las amenazas y señalamientos, sino dolidos, porque no hemos logrado dar el salto de calidad en la sociedad y en la política que creemos merecer como provincia.

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