Hamlet, una historia sin géneros

Se presenta hoy en el Le Parc la adaptación del clásico de Shakepeare realizada por Rubén Scattareggi, en la que Hamlet es una mujer.

En la Sala Azul del Centro Cultural Julio Le Parc, hoy a las 18.30, el grupo Crak Ensamble Teatral, en organización conjunta con la Biblioteca de la Orientación Lacaniana de Mendoza, pondrá en escena la obra Yo ella Hamlet – Mi padre Hamlet (diosa 4), una adaptación del clásico de Williams Shakespeare realizada y dirigida por Rubén Scatareggi.

Esta función cuenta con la particularidad de que, una vez finalizada, el analista Gerardo Arenas (analista miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana -Buenos Aires- y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis) intervendrá con un comentario sobre la obra, además de que el público puede participar con sus preguntas o sus observaciones.

En su adaptación, Scatareggi nos depara más de una sorpresa, pero la principal de ellas es que este Hamlet es una mujer. Este hecho hace de esta versión una de las más extrañas (si es que este término cabe), por lo que fuimos a hablar tanto con Scatareggi como con Celeste Álvarez, la acrtiz que encarna a este Hamlet femenino.

Rubén Scatareggi

Rubén Scatareggi.

Lo erótico tras el poder

Despojar al clásico personaje de Hamlet de ese sexo con el que se lo conoce y con el cual se lo asoció desde siempre es, desde todo punto de vista, un gran desafío, porque eso no implica que la carga dramática del personaje (y de la trama) se altere, sino que, por el contrario, puede ser que se torne más compleja.

En comunicación con MDZ Online, el director de la obra y responsable de la adaptación, Rubén Scatareggi, sintetizó la búsqueda que sostiene a los protagonistas. "En Yo ella Hamlet-Mi padre Hamlet encontramos la lucha por el poder, la sumisión, la necesidad de una identidad y el sufrimiento por la carencia de una base sólida que ayude a los personajes a encontrar la paz, la tranquilidad o la mínima aceptación de los hechos y circunstancias que construyen el ecosistema en donde se mueven y relacionan".

- ¿Qué cambia en la obra al cambiar el sexo de Hamlet?

- La versión de un Hamlet mujer se altera en dos sentidos. Uno, porque habla de su naturaleza femenina y se enfrenta a su madre desde el mismo género, que siempre va a ser diferente al enfrentamiento de un hijo con su madre. Por otro lado, la madre no le reconoce la identidad y lo ve como hombre, y entonces se da una ficción en la que ambos roles se desdibujan, el de Hamlet femenino porque su madre no acepta su identidad, y el de la madre que se esfuerza por verlo hombre. Pero el conflicto persiste. Hamlet quiere descubrir y entender la participación de su madre y su tío en la muerte de su padre, ese aparente crimen impune, esa liviandad para tomar la muerte de su padre por parte de los mismos, la irreverente relación que hace que todo se vea impúdico, la aparente locura de un hombre que no para de decir que es mujer y a la vez su madre se niega a mirarlo. Es una obra sobre la identidad. Sobre el reconocimiento que necesitamos sobre nuestro ser, ese momento en el que rogamos que se descubra nuestra alteridad, que se nos visualice y se nos reconozca y sea semejante a lo que nosotros queremos mostrar, sentir y ser.

- En la versión original, el deseo que lleva a la traición, así como la traición, la venganza y la locura son parte de los papeles masculinos.

- La traición, la locura y la venganza no son propiedad del género masculino. Tanto el dolor como el abuso hacen que la psiquis se resienta, y estos personajes están resentidos por decisiones que operan por la voluntad propia o la ajena, y su putrefacción avanza y corroe todos los estratos de sus vidas. Las piezas que componen este puzzle mental y ético se desarman para intentar reconstruirse, pero nada que se construya desde la falsedad y el engaño podrá tener una base sólida. La escenografía es testigo claro de este ambiente en ruinas.

- Siempre pudo percibirse un Eros moviendo los hilos de los personajes de Hamlet. ¿Cuál es el rol de Eros en esta adaptación?

- Hay algo muy erótico en el poder. Ubicarse en una escala jerárquica superior da un baño de misterio y admiración al que lo observa. Hay muchos momentos eróticos en la obra. La necesidad del contacto y la utilización del poder inevitablemente conducen a los personajes a algún desenfreno sensorial. Y nadie se limita. La voz moral se encuentra silenciada y la carrera en la que se embarcan cada uno de estos personajes los lleva por un camino que no tiene retorno aparente.

Celeste Álvarez

Celeste Álvarez.

El crimen de existir

"Este personaje llega a mí gracias a Ivana Catanese, que me propone como actriz a Rubén" [Scatareggi], destaca Celeste Álvarez en diálogo con MDZ Online, y sobre su participación en esta versión de Hamlet agrega: "Me gustó mucho la idea de trabajar con Diana Wol, una actriz a la que respeto muchísimo".

Llevar a escena a un personaje como Hamlet es, para cualquier actor, un gran desafío, pero para Álvarez lo es aún más, por las características de la adaptación.

Sin embargo, desde el comienzo la actriz recuerda que interpretó al Hamlet masculino en la facultad y casi la bochan por eso. "Yo siempre quise hacer este papel, hice de hombre con todo lo poco que sabía, la posibilidad de que sea mujer sí me la da Rubén, porque él lo que plantea es que esta traición de la madre a Hamlet se da en el contexto de que ella todo el tiempo lo vio como hombre, porque ese es el deseo de la madre. En ese caso podría ser perfectamente una historia de género", agrega, ya en referencia a la adaptación de Scatareggi.

"La oportunidad de interpretar a Hamlet era un imposible, y más siendo mujer. Leí la poesía del texto [de Scatareggi] y vi que lo femenino era una parte casi secreta de lo dramático, es decir, que el ser o no ser de este Hamlet tenía que ver con la aceptación de ese femenino revelador que es una condición universal del ser humano. Es 'ser' femenino en un mundo patriarcal y machista", sintetiza Álvarez ante lo que considera un gran desafío.

Hamlet ha sido siempre materia de investigación de la psicología, y en esta oportunidad no pierde esa cualidad, y Álvarez lo sintetiza a partir de una expresión de Lacan en uno de sus seminarios, cuando enuncia aquello de "el crimen de existir".

"Es un personaje que nos incita a la autorreferencia inmediata, a mirarnos para adentro, nos obliga con su existencia a preguntarnos quiénes somos, aunque la respuesta sea infinita", resume Álvarez.

Yo ella Hamlet-Mi padre Hamlet es, sin dudas, un enorme desafío, no sólo desde lo actoral, sino también, y tal vez especialmente, desde el lugar del espectador. "El proceso creativo tiene infinitas capas. De todas esas búsquedas malditas y milagrosas, se llega a la escena donde la mirada del espectador completa la ultima capa, el sentido final. Miles de finales miles de sentidos", concluye Celeste Álvarez.

La mesa del desafío está tendida, la traición vuelve a escena esta tarde, con un Hamlet no tan distinto en lo esencial.

Hamlet

ELENCO
HAMLET: Celeste Álvarez
GERTRUDIS: participación especial de Diana Wol (actriz invitada)
CLAUDIO: Gustavo Adolfo Ramírez
OFELIA: Mariana Fernández
VESTUARIO: Inna Anastasia Oganesián.
ESCENOGRAFÍA: Rubén Scattareggi, Inna Oganesián, Teresa Lavarello
DIRECCIÓN DE ARTE: Inna Oganesián.
FOTOGRAFÍA: Valentina Cerrone.
ASISTENCIA DE DIRECCIÓN Y TÉCNICA: Daniel Bustos.
IDEA GENERADORA: Carla Coria.
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Rubén Scattareggi.  

Alejandro Frias

En Imágenes