De los mitos a una mejora de la educación

Rubén Esper Ader presenta hoy su libro "Mitos y realidades de la educación", en el que cambia la dirección de la mirada y hace propuestas concretas.

Los docentes trabajan cuatro horas y tiene tres meses de vacaciones; la ecopedagogía es impracticable; los preceptores toman lista y descansan más de lo que trabajan; los padres ya no concurren a las escuelas; el poder en las escuelas lo tienen los alumnos; la educación en la Argentina es mala.

Es probable que más de una vez hayamos oído repetir algunas de las frases anteriores, si no todas, como sentencias definitivas sobre la situación educativa en nuestro país. Y tal vez una cuota de certeza hay en ellas, pero lo que sí es seguro es que es más lo que hay en ella de mito que de realidad.

Ruben Esper Ader tapa

Para contribuir a entender el estado de situación de la educación e ir más allá de esas creencias generalizadas es que Rubén Esper Ader publicó Mitos y realidades de la educación (ediciones de La Vena), libro que será presentado hoy a las 18 en la Biblioteca General San Martín (Remedios de Escalada 1824, Ciudad), con la participación del autor y una "Mesa de saberes, científicos, académicos y populares" conformada por Ruht Saavedra (profesora y docente en escuelas de educación primaria), Abelardo Biagiotti (licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y redactor de revista cultural La Vena), Nora Canal (profesora de educación primaria y psicóloga social), Ennio Fatiboni (arquitecto especialista en medio ambiente), Vicente Mico (inca-amauta, autoridad de la Nación Inca, profesor tradicional de la lengua quecha) y Sergio Gilyam (investigador y referente de la Comunidad Ranquel).

La educación está por venir

A lo largo de las páginas de Mitos y realidades de la educación, los lectores se encontrarán con una treintena de afirmaciones, emergidas más de las creencias extendidas fuera de las aulas que de la realidad, en las que Esper Ader se detiene para explayarse, quitándoles a estos mitos su cualidad de certeza irrefutable.

Con una extensa trayectoria tanto frente al aula como con cargos directivos o a través de la investigación y desde lo administrativo, Esper Ader es una palabra autorizada a la hora de desentrañar y sacar a la luz las dificultades que enfrenta nuestro sistema educativo.

Emigrado a Mendoza por problemas de salud a mediados de la década de 1980, Esper Ader trabajó siempre en educación, por eso, su palabra a la hora de evaluar la situación del sistema y la realidad dentro de este echa, producto de la experiencia, luces no sólo sobre las dificultades, sino también sobre las posibles soluciones.

En diálogo con MDZ Online, Esper Ader señala que en su libro le adjudica "a los poderes políticos la primera parte de la carga, a los ministerios, la DGE en el caso de Mendoza, la segunda parte de las responsabilidades, y después están los docente".

"Los mitos me permitieron ir desmontando prejuicios, frases que se han ido generalizando en la educación y que yo no creo que sea así. Creo que la educación argentina tiene falencias, pero tiene muchísimos hitos superadores de las circunstancias que nos toca vivir", señala el autor. 

De esta manera, a través de su libro, el pedagogo va desmenuzando estos mitos que abundan sobre la educación, a la vez que deja en claro varias propuestas. "Las inteligencias múltiples es algo que muchos funcionarios radicales o peronistas conocen, pero su concepción de la educación sigue siendo tecnocrática, con poco margen para que el docente puede crear, a eso hay que sumarle que el docente ha sido bajado en su autoestima, en su autoridad, ha sido llevado a un plano muy secundario", indica, como el primero de cuatro puntos en lo que se basa su propuesta.

Para Esper Ader también es importante que en la en el sistema educativo formal se le dé espacio a la biopedagía. "Nosotros tenemos una formación del racionalismo, de compartibilización de los conocimiento, pero hay poco espacio para las emociones", resume.

A estos dos aspectos a rever en la educación, Esper Ader suma dos paradigmas "que no han sido trabajados en la Argentina: la ecopedagogía y la educación popular".

"La ecopedagogía tiene que ver con una concepción de que todo lo que sea bueno para mí tiene que ser bueno para el plantea, todo lo que es bueno para mí tiene que servir para mejorar la convivencia, si no, no sirve, no podemos trabajar desde la élite, sino desde un concepto de la integración, de la multiculturalidad. Y la educación popular ya es más política y tiene que ver con la toma de conciencia en torno a sus derechos de los sectores más sumergidos de la sociedad", resume.

Poniendo el acento en el compromiso de una gran parte de los docentes, Esper Ader dice en las conclusiones de su libro: "Si hay algún factor que ha sostenido la educación en estos años, tengan por seguro que no fue un presupuesto mayor, un Estado más o menos distribucionista, Ministerios de Educación más o menos lúcidos. Han sido sin lugar a dudas los docentes que han priorizado su vocación de servicio, su compromiso, sorteando todos los obstáculos y alquimias pedagógicas que se les ocurrieron a los funcionarios de turno".

Esper Ader señala que siempre "hay un correlato entre lo que pasa arriba [en el Gobierno] y lo que pasa abajo [en el aula]. Cuando di clases en la dictadura, el aula era eso, con Carlos Menem fue el descalabro, la disipación, la banalidad, con De la Rúa más o menos seguía esa línea, y Néstor y Cristina nos dejan dos grandes problemas culturales: la permisividad y el facilismo", resume llegando a una conclusión: "El único presidente que abrió un espacio de debate como yo lo concibo fue Alfonsín con el congreso pedagógico nacional".

Recalcando que lo que se necesita es un Estado al que le interesa la educación, que trabaje en serio la educación, Rubén Esper Ader elabora lo que es su propuesta principal para la educación mendocina: "Lo que propongo para adelante es plantear congresos pedagógicos vinculantes. No sé qué va a salir de ahí, no lo puedo anticipar, pero sí puedo decir que va a salir algo mejor de lo que hay. Yo soy muy optimista, y creo que la educación argentina está por venir".

Otra mirada del sistema educativo es lo que el lector puede encontrar en Mitos y realidades de la educación, un libro que abre otra ruta de discusión en una problemática en la que la sociedad tiene la mirada puesta.

Opiniones (2)
9 de Diciembre de 2016|03:05
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9 de Diciembre de 2016|03:05
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  1. Coincido plenamente en lo de los congresos pedagógicos y le aclaro al autor que debe incorporar a su análisis el concepto de "sujeto de derecho" con el que se ha dotado a las niñas, niños y adolescentes a partir de la sanción de la Constitución de 1994, incorporada en nuestra legislación en estos últimos 12 años. Es bueno recordar lo hecho por Alfonsín, pero no se olvide ud. que no estaba vigente esta Constitución y ese cambio de paradigma debe ser incorporado a su análisis. Ya los niños y adolescentes no son más "objetos" a moldear, educar o esculpir, son completa y totalmente "SUJETOS" y como tales tienen el pleno goce de sus derechos, aun cuando para su ejercicio deban de ser representados. No es un detalle menor y estoy seguro que en los congresos pedagógicos surgirán las discusicones conforme a ello.
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  2. Coincido, como no puede ser de otra manera... Hay un gran problema pero pienso que está más del lado político y burocrático que del docente (aunque todo mito tiene ciertos razgos de realidad). Te doy un ejemplo: soy docente técnico, hace 14 años pedí vía proyecto modificaciones curriculares para las especialidades que doy.... lo hice por 5 años seguidos... Todavía no constestan... los planes pedagógicos siguen siendo de hace 25 años (de los 90). Parece ser que nadie entiende que si querés formar técnicos, necesitás planes modernos. ¿Inteligencias múltiples? Ni hablar... no creo que en Educación ningún funcionario sepa que és eso... Buena nota, trataré de conseguir el libro. Saludos...
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