Pagar un viaje de egresados es pensar en más de $4.000

La cifra es una alerta para aquellos padres cuyos hijos finalizarán el Polimodal el año próximo.
El paquete turístico ofrecido ronda en los $3.500 y a esto se le suma los "gastos personales" que superan los $600.
 Chicos que quieren diversión, padres dispuestos a pagar y un aumento del servicio del 30% anual es el contexto que pinta el esperado e irrepetible viaje de fin de curso.

Lejos quedaron en el tiempo todas aquellas actividades para “bancarse el viaje” y “que los viejos no tengan que pagar tanto”. Aquellos bingos, rifas, bailes –que incluso dejaban plata hasta para solventar parte de la cena de egresados- son parte del pasado. Actualmente, quien piensa en un viaje de egresados debe colocar en su cabeza una cifra superior a los $4.000.

Para sorpresa de los padres, aunque ya no es tanta gracias a la bendita inflación diaria, si su hijo quiere realizar el esperado e irrepetible viaje de egresados tiene que pensar en una financiación mayor a un año y descartar que existan otros modos para palear el costo de un viaje al mismo destino –por ejemplo Bariloche- que salía $700 en el 2002.

“Se estima un 30% de aumento anual”, fue la frase repetida por tres empresas mendocinas consultadas. Los encargados de armar el paquete turístico también coincidieron que ya no se estila decidir en el mismo año en que se realizará el viaje, sino que en 2º año del Polimodal, entre marzo y abril; es decir entre 18 y 20 meses antes de concretar la inolvidable excursión.

“Los padres son conscientes de los aumentos ya que los observan cuando se van de vacaciones”, explica Ismael Geredeus, encargado de Ventas de Luján Estudiantil. Fue este joven quien nos explicó que desde el 2006 se viene repitiendo la modalidad de optar por la empresa en 2º año a fin de congelar el precio.

Sin embargo, el precio podría llegar a dispararse por los dos factores fundamentales: comida y combustible. Según Geredeus, la variación máxima se registra en este sentido ya que lo que es hotelería, boliches, excursiones y otros aspectos del programa turístico no sufren modificaciones con los años.

Bariloche sigue siendo el favorito, pero está ganando adeptos Mar del Plata

Ya sea por precio o por buscar el mar, los estudiantes mendocinos descartan Bariloche y eligen La Feliz. También influye aquí el cronograma de los preuniversitarios que obligan a viajar en la segunda quincena de diciembre y no en setiembre u octubre, meses óptimos para disfrutar del paisaje blanco en la ciudad patagónica.

Para el 2009, las empresas ya saben que Bariloche costará entre $3.500 y $4.000. Mar del Plata, arriba de los $2.500. Precio similar para los que quieren Carlos Paz y, lo sorprendente, es que Camboriú tiene un precio de $3.500 por 14 días y 9 noches. No obstante, la televisión y la mística que encierra la diversión “Bariló” ganan a las playas brasileñas.

Javier Pennacchio, encargado de Turismo Estudiantil de Cata Internacional, “cree que el destino Mar del Plata surgió como alternativa a Camboriú: ir al mar”. Pero, también tuvo que ver que se convierte en un viaje más flexible. A esto se le suma que “el ocio es gratis” –tal como sostuvo Geredeus- en la costa argentina.

Si bien Bariloche “es una marca impuesta –para Pennacchio-, este destino se ha elitizado demasiado y son los colegios privados o alumnos de alto poder adquisitivo los que acceden”. En la misma sintonía se encuentra Ivan Salas, encargado del área Turismo Joven de Andesmar, quien cree que Bariloche “es el paquete armado para el estudiante”.

Tema aparte es quién toma la decisión del destino (ya lo sabremos más adelante), pero las empresas tienen sus reservas. Están las que dan distintos lugares en las opciones y, otras, como Andesmar que sólo arma paquete turístico hacia Bariloche. El motivo radica en que “Mar del Plata no está preparada para estudiantes y la agencia tiene que tomar más recaudos porque es una ciudad más grande”, sostuvo Salas.

“Poné la firma”

Lejos quedaron en el tiempo también aquellas reuniones que se hacían entre padres, alumnos y los verborrágicos coordinadores. Esas reuniones en las que participaban hasta los directivos del colegio e influían directamente en el itinerario de viaje o la controvertida cantidad de noches de boliches.

Ahora, un coordinador mediante charlas informales va dando un panorama de la cuestión. Al poco tiempo, todo el curso (en realidad todos los que pueden viajar, que ya no es “todo el curso”) se reúne con la agencia, elige destino y el próximo encuentro se hace con los padres para firmar contrato.

Mientras que los hijos se aseguran de cada salida nocturna, los padres van por otra seguridad: cantidad de coordinadores, seguros del micro, seguros médicos, etcétera. Ya no existe ese diálogo más prolongado, primero por la necesidad de congelar la tarifa, y, segundo, porque una reglamentación de la Secretaría de Turismo de la Nación, sancionada, en el 2007 estableció límites necesarios.

Tal reglamentación estipula un coordinador cada 35 chicos, mayor de 21 años, con secundario completo y certificado de buena conducta en condiciones. Para mayor tranquilidad de los padres, las agencias colocan un coordinador cada 10 pasajeros y suman un “coordinador junior”, que aunque no cumple con los requisitos se capacita con la experiencia.

Saber todo esto basta para que los padres “se junten a firmar” ya que los colegios no tienen ingerencia pues ya no están vinculados al viaje de egresados como en otros años. Sólo para reflejar esto, una empresa señaló que de 142 escuelas, sólo una llevó un acompañante que iba de parte de la institución.

Asimismo, otra empresa explicó que un micro se llena hasta con alumnos de 7 colegios, lo que hace plasmar que el viaje de curso se convierte “en un viaje de amigos, cuyos padres pueden pagarlo”, tal como expresó su punto de vista Pennacchio.
 
Un sueño caro

Sin dudas, el viaje de egresados es un lujo que, no obstante, todos siguen accediendo por la ilusión que el mismo genera. Tanto padres como hijos se embarcan en el destino elegido y se comprometen al pago en tiempo y forma para que el sueño no salga más caro de lo previsto.

Los padres empiezan a pagar desde el momento que se firma el contrato hasta 15 días antes de la fecha de partida. La financiación, generalmente, la realiza la empresa y facilita rifas y entradas a boliches para que los chicos puedan reunir algo de plata.

Pero, cuando los tiempos apremian y el bolsillo se ha quedado vació, están todos aquellos que recurren a la tarjeta de crédito, lo que implica intereses y, por lo tanto, el sueño se hace más caro aún.

Y aquí no termina todo, pues el paquete turístico es lo que sale alrededor de $4.000, incluye pensión completa, boliches, excursiones, fotos, remeras, vídeos y cuanta actividad recreativa esté pensada para pasar “el mejor momento”. Pero, no debemos olvidar el “monto de los gastos personales” que, si bien depende de cada pasajero, no baja de los $600 y, para aquellos que deseen llevar más que un souvenir y una caja de chocolates, no puede ser menos de $1.500.

Pero, como piensan los chicos de 3º, el viaje es único, una experiencia irrepetible que tiene su fecha de vencimiento. Sólo basta elegir el destino y reunir peso tras peso –durante mucho tiempo- para concretar el sueño anhelado que pone fin a una etapa tan especial de nuestras vidas.
Opiniones (1)
23 de septiembre de 2017 | 05:29
2
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23 de septiembre de 2017 | 05:29
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  1. Soy mamá de un chico en 3º de Polimodal. Realmente desconozco si su curso realiza algún viaje de los llamados de "egresados", porque el mismo, por su cuenta, decidió que era una barbaridad pgar las sumas astronómicas que se mencionaban cuando comenzaron a hablar del tema y decidió no participar. Un grupo de chicos que pensaban igual o que directamente no pueden pagar realizan su viaje en Potrerillos, en carpa convencidos de que el objetivo de esa salida se cumple lo mismo sin necesidad de pagar $ 4.000 (por ahora), o de embarcar a la familia en una deuda, que de una maneroa u otra desequilibra los presupuestos familiares. Tal vez deberíamos educar a los hijos con otros hábitos más "pensados" y no dejarse arrastrar por el consumismo en este tema del "viaje soñado", como ustedes mismos desde su nota, lo llaman.
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