La efectiva dieta de Lord Byron para mantenerse delgado

El poeta estaba obsesionado con su peso, en parte porque había sido un niño gordito y eso había hecho que se burlasen de él.

Tendemos a pensar que algunas cosas son preocupaciones del mundo moderno y que, por tanto, no podemos trazarlas en el pasado, sobre todo porque las condiciones del pasado difieren (y mucho) sobre las condiciones de vida del presente. Así, y teniendo en cuenta que en el pasado la gente en general pasaba mucha hambre, nos cuesta pensar que la gente del pasado hiciese dieta. ¡La dieta es un invento moderno! Pero lo cierto es que la gente lleva siglos haciendo dietas y se pueden encontrar muchos personajes famosos que estuvieron un tanto obsesionados con la báscula y que probaron los métodos Dukan y la dieta de la alcachofa de su momento.

Y uno de esos personajes es Lord Byron. El poeta fue, además de un personaje increíblemente polémico e increíblemente famoso (tanto que los fans/curiosos se agolpaban en la puerta de su casa londinense para intentar verlo), un personaje histórico que hizo dieta. Como apunta la historiadora Louise Foxcroft (una experta en el tema de las dietas a lo largo de la historia), Byron estaba obsesionado con su peso, en parte porque había sido un niño gordito y eso había hecho que se burlasen de él.

Durante sus años universitarios vivía bajo el horror de engordar, así que se sometía a una estricta (y extraña) dieta. Vivía de galletas, agua de soda y patatas mojadas en vinagre y se vestía con ropas de lana (capas de ropa de lana) para sudar y así perder peso.

Lord Byron – y sus extrañas costumbres alimenticias – consiguió perder peso (aunque seguramente cualquier nutricionista moderno se llevaría las manos a la cabeza ante semejantes costumbres). En aquel entonces no había básculas en las casas y las personas interesadas en saber cuánto pesaban tenían que pesarse en lugares públicos, de ahí que se conserven registros del peso de personajes del momento. De Lord Byron sabemos que pesaba 88 kilos en 1806 y que en 1811 ya estaba en 57.

El escritor no hizo dieta solo en la universidad. Sus dietas se mantuvieron a lo largo de toda la vida. En 1816, también según los datos de Foxcroft, se alimentaba de una rebanada (muy fina) de pan y una taza de té en el desayuno y una comida ligera de vegetales acompañada por dos botellas de agua seltzer (agua carbonatada). Por la tarde se permitía una taza de té verde, pero por supuesto sin leche y sin azúcar.

Unos pocos años después, cuando los Shelley se cruzaron con Byron en Pisa, el poeta había engordado y estaba tan acomplejado por sus kilos ganados que, como cuenta en Romantic Outlaws Charlotte Gordon, no salía a ninguna parte y no quería que nadie lo viese. Cuando tenía que ir a algún sitio, iba en un carruaje cerrado. Como nos cuenta además Gordon, Byron no solo hacía dietas sino que además también se condenaba a días sin comer.

¿Cómo se puede pasar el día sin pensar en comida cuando solo te permites comer un poco de pan y unas pobres verduras? Para no sucumbir al hambre, Lord Byron fumaba y fumaba para engañar al estómago.

Fuente: Raquel C. Pico en http://www.libropatas.com/

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10 de Diciembre de 2016|13:04
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