A un año de la llegada de los gendarmes para "patrullar Mendoza"

El 12 de agosto del 2007, 120 gendarmes arribaban a Mendoza para controlar la inseguridad. Sin embargo, los delitos no bajaron. La medida duró apenas tres meses, ya que Celso Jaque rompió el convenio. Opiniones sobre aquella experiencia.

El brutal asesinato de Laura Abonassar en Villa Hipódromo (Godoy Cruz) fue el hecho que encendió la mecha de la histeria colectiva y que conmocionó a toda una sociedad. Y fue ese episodio, ocurrido en abril del año pasado, una de las últimas gotas –y de las más gordas- que cayó en el vaso, antes de que este rebalse.

Pero la que hizo que el líquido se derrame fue el asesinato del repartidor Carlos Passetti, ocurrido el 25 de julio del año pasado, luego de que intentaran robarle la moto en la que trabajaba como cadete de una farmacia y repartidor de una pizzería.

Con los ánimos exacerbados y en un clima por demás tenso, el 12 de agosto del 2007  -cuatro meses después de la muerte de Abonassar y poco más de dos semanas después de la de Passetti, con una incesable ola de delitos por medio y reiteradas movilizaciones y marchas de silencio-, 120 gendarmes llegaron a la provincia y salieron a patrullar las calles mendocinas, algo que era pedido a gritos por toda una sociedad y que fue transformada en ley luego de una iniciativa del entonces senador justicialista Daniel Cassia.

Con un costo de 600.000 pesos al mes, los 120 efectivos –que llegaron desde Córdoba y Buenos Aires- podían ser observados por los transeúntes en todas las calles céntricas, en ka Peatonal y en la zona de la Plaza Independencia, con sus móviles y motos claramente identificados. Y las críticas no se hicieron esperar, principalmente apuntando hacia la poca –o nula- presencia de los gendarmes en barrios conflictivos.

Sin embargo, el despliegue de gendarmes no alcanzó a cumplir 3 meses, ya que cuando el gobernador Celso Jaque asumió anunció que no daría continuidad a ese convenio que había firmado su antecesor, Julio Cobos, y quien entonces era el ministro de Seguridad, Alfredo Cornejo.

A 12 meses de esa efímera medida, y con un panorama casi tan desesperante como el que se vivía hace un año, especialistas en el tema de seguridad hacen un balance y opinan sobre si es necesaria y útil la presencia de las fuerzas nacionales para colaborar con la policía provincial.

Daniel Cassia, autor del proyecto que luego fue ley, sostuvo que la normativa “no se implementó tal y como correspondía y estaba en el propio texto de la ley”.

“El texto decía que las fuerzas nacionales iban a firmar convenios con las provinciales, no sólo en lo que respecta a patrullaje, sino también convenios de trabajo en conjunto y haya provisión de recursos. Pero sólo se los sacó a las calles de Peatonal y Gran Mendoza”, destacó el justicialista, quien agregó que fueron pocos los gendarmes que vinieron y que luego se interrumpió el convenio.

Tal y como explica Cassia, el artículo uno de la ley (7745) autorizar al Poder Ejecutivo para que en forma urgente elabore convenios de colaboración, a través del Ministerio del Interior, con Gendarmería Nacional y Policía Federal, a fin que provean recursos físicos, tecnológicos y humanos. Asimismo, detalla las áreas en las que recaerá ese convenio de colaboración y provisión de recursos. Éstas son Inteligencia Criminal y Operativa, Científica, combate al narcotráfico, patrullajes en zonas de alta conflictividad social, control intensivo de zonas y eventos de asistencia masiva.

“El primer artículo se cumplió a medias, mientras que el segundo directamente ni se cumplió”. Ese segundo artículo es el referido a la facultad de autorizar al Gobierno para que ponga en funcionamiento proyectos de inclusión, con contraprestación, en todas aquellas actividades que propendan a la inclusión social, especialmente de jóvenes.

Aprobada el 8 de agosto del 2007, la ley aún está vigente y, según Cassia, el problema fue que no se le dio la continuidad necesaria y que los patrullajes no se hicieron en zonas conflictivas. “El objetivo de la ley era poner a las fuerzas nacionales, ya sea Gendarmería, Policía Federal o Policía Aeronáutica en objetivos concretos, como allanamientos, pero después se implementó mal”, sostuvo Cassia.

Con respecto a la actualidad y al desesperado pedido de los vecinos del barrio 25 de mayo (Rodeo del Medio, Maipú), donde fue asesinada Vanesa Quispe el domingo, referido a que Gendarmería patrulle las calles; Cassia cree que no tiene sentido. “Tiene que ser un trabajo integral, en un marco de un trabajo conjunto y un plan de seguridad. Una cosa es trabajar así y otra es sacar a la Gendarmería cada vez que tenemos el agua al cuello. Sacar a la Gendarmería hoy en ese barrio no sería más que una medida de efecto”, agregó.

Cassia tomó como ejemplo el caso de San Juan, donde la cartera de Seguridad viene trabajando desde hace 5 años con el mismo programa de Seguridad y con un plan en el que intervienen fuerzas nacionales y provinciales en conjunto. “De las reuniones para organizar lo que sea, en San Juan, se hacen entre todos. Por ejemplo, el otro día, cuando fue Cristina, se reunieron todos para trabajar en el operativo en conjunto. Ese era el espíritu de la ley que impulsé, que entre todos paremos el delito y se ponga toda la carne al asador”, destacó el legislador justicialista.

Con respecto a la continuidad del plan, Cassia sostuvo que es imprescindible que se trabaje en el día a día y se de continuidad a ese plan de trabajo conjunto y colaboración entre fuerzas provinciales y nacionales. “Esta ley no tiene que salir en respuesta a un estallido en concreto, sino que tiene que ser en el marco de un plan de seguridad, y el problema es que no hay continuidad hoy”, sentenció Cassia, agregando que se necesitan, al menos, 2 años de continuidad efectiva.

Otro de los especialistas consultados por MDZ fue Alberto Montbrum, quien hoy se desempeña como asesor en el ministerio de Seguridad. “La salida de la Gendarmería a la calle, a mi juicio, no tiene impacto en el nivel de seguridad, si la entendemos como prevención del delito. Esto es algo que también dije el año pasado, cuando la fuerza salió a la calle”, explicó Montbrum.

La base del argumento del especialista radica en que no siempre la presencia de más policías es la solución ni resulta más disuasorio. “Hoy, de un policía se espera más que verlo parado en una esquina. Si conoce bien la zona, cuáles son sus problemas y trabaja, es algo efectivo. Pero si no, no es más que una exposición mediática”, afirmó.

Alejandro Gil fundó y preside la Asociación de Familiares de Víctimas del Delito, luego de que su esposa, Laura Abonassar, fuera ultimada de un balazo en la cabeza. Hace un año fue uno de los abanderados en el pedido de la gente para que la Gendarmería salga a la calle. También hizo su balance sobre la medida y si se necesita darle continuidad.

“Fue una medida que respondió a lo que nosotros pedimos, que era seguridad. Resultó en parte, porque alivió la congestión policial, pero evidentemente es una medida que no fue suficiente, porque patrullar las calles no es la función de Gendarmería”, explicó Gil.

Asimismo, se explayó sobre la verdadera falencia hoy: la falta de capacitación de los uniformados. “Es mejor tener uno capacitado que tener a tres que en vez de patrullar salgan a caminar o a pasear al perro por la calle. Los delincuentes se perfeccionan, y la policía también debería hacerlo. No podemos tener policías que no han salido nunca a hacer un patrullaje o no han disparado en su vida”, sentenció el viudo de Abonassar.
Opiniones (2)
17 de agosto de 2017 | 13:45
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17 de agosto de 2017 | 13:45
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  1. Claro que tiene que volver Gendarmería!!! La provincia es un desastre y cada vez estamos peor.. los malvivientes ya no le tienen miedo a la policía ya que muchas veces son un mismo equipo, Gendarmería no duda a la hora de apretar el gatillo y esta es la única forma de parar todo esto, que estos h.. d.. p.. realmente tengan miedo!!!
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  2. La gendarmeria nacional, es una fuerza de caracter nacional, no preparada para la seguridad publica. Ellos fueron creados para cuidar de nuestras fronteras, no para la seguridad interior. Precisamente por abandonar el cuidado estricto de nuestros limites, tenemos penetracion de droga, por que en el pais no se produce, tenemos incurcion de delincuentes, y a la vez fuga de estos, etc. Cada uno debe hacer y cumplir el rol que le encomiendan las leyes y la institucionalidad. Es logico que las personas que estan desesperadas como lo estamos todos por la inseguridad, pidamos medidas extremas. NO CORRESPONDE QUE LA GENDARMERIA META LAS NARICES DONDE NO DEBE.
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