Instrucciones para respirar

Reportaje a Rodolfo Braceli, autor de “El hombre de harina y otros relatos agradecidos”, libro publicado por la Ediunc que se presenta hoy en el Le Parc.

No descubro demasiado si afirmo que respirar es de vital importancia; pero no es la actividad, sino el modo, lo que hace la diferencia. La respiración de un francotirador, un equilibrista o un poeta dice mucho de ello y puede verse en su obra. Braceli (que también es un francotirador, un equilibrista y un poeta) desliza en su nuevo libro una hipótesis respecto de la vida, la muerte y la respiración:

El hombre de Harina, Braceli, Tapa

– Rodolfo, en el correo anterior me comenta que está desesperado ¿qué le anda pasando? ¿tiene problemas de finanzas?

–No no, quiero decir tecleando el teclado de mi PC, escribiendo. Desesperado por seguir escribiendo estoy.

–Pero si usted ya ha publicado más de treinta libros, y esta noche presenta El hombre de harina en la Feria del Libro, en una edición de lujo de la Ediunc.

–Sí, pero estoy desesperado…

–¿Y qué más quiere?

–Quiero más tiempo, pero resulta que los años tienen sólo 365 días y los días sólo 24 horas y el tiempo pasa o nosotros pasamos en el tiempo a una velocidad espantosa, humillante. Tengo sed de escribir, hambre de escribir. Bioy Casares, siempre que nos encontrábamos se quejaba por lo jodidamente cortita que es la vida. Bioy siempre me preguntaba si sabía de alguna pastilla que permitiera vivir 150 o 200 años… Yo le decía que no sabía de esa pastilla… Y él terminaba pensando en voz alta: “Pero 200 años no nos harían a la vida menos corta… Carajo, esos 200 años también serían pocos… pocos para seguir escribiendo, pocos para conocer nuevas bellas amigas….” El caso es que estoy embarcado en otros libros y escribirlos me hacen gozar como un caballo.

–¿No admite cierta angustia durante la gestación de sus libros?

–No siento tal angustia, sólo la desesperación por la velocidad del tiempo… Sucede que con cada libro me entusiasmo como un pendejo. No hay caso, una y otra vez siento que estoy escribiendo por primera vez, o por última vez, que vendría a ser lo mismo. Será que soy un pedazo de…

–¿De?

–A ver… un pedazo de inefable.

–Es usted muy elegante para salir del paso. En su nuevo libro se ocupa de personajes que “respiran distinto, en intensidad” ¿Acaso los resucita?

–Así es, me la paso resucitando personajes. Resucité a la Violeta Parra en una obra de teatro protagonizada por Virginia Lago, resucité a Federico García en otra obra de teatro protagonizada por Miguel Ángel Solá e Inda Ledesma. En distintos libros resucité, además, a Vicent Van Gogh, Oliverio Girondo, al fotógrafo José Luis Cabezas, a Marilyn Monroe, junté a Van Gogh con Kafka en otra resurrección, a Juan Rulfo, a Henri Miller, al compadre Tejada Gómez, etc.

–¿Cuál es su personaje preferido de los que desarrolla en El hombre de harina? Si tuviera que elegir sólo uno entre todos de los que se ocupa en este libro. ¿Cuál es el primero en el que piensa cuando lee esta pregunta?

–Si me preguntara a cuál de mis hijos o de mis nietos quiero más, me resultaría igual de difícil responder. En el caso de los personajes de El hombre de harina hay deportistas como Locche, Legrotaglie y el Negro Eusebio Guiñez; hay escritores como Di Benedetto y Tejada Gómez, mundiales. Está el Quino en distintos momentos de su vida. Hay escritores que casi no necesitaron morirse para ser olvidados, de cuajo, como Nestor Vega y Humberto Crimi, Ricardo Tudela; hay periodistas como Fabián Calle, David Eisenchlas y Jorge Bonnardel, quien murió de exilio, como Luis Politti. Está don Gildo D’Accurzio, el prodigioso imprentero que hasta el año 70 nos publicó a todos y, ya anciano, cuando quiso vender su imprenta a la Universidad de Cuyo por un precio menos que simbólico, no pudo. Está Cuneo, poeta librero al que le quemaron tres veces el quiosquito y al final se prendió fuego él, en primavera, en la Plaza Independencia. Y están mi madre y mi padre, que no tuvieron escuela y no conocieron otra felicidad que la del trabajo sin días de guardar. Mi padre es El hombre de harina. Más bueno que el pan.

–¿Por qué están sus padres, abriendo y cerrando el libro?

–Porque ellos me escribieron mis más de treinta libros. Y me los siguen escribiendo.

–¿Viven ellos?

–Digamos que viven en lo que cada día y cada noche hago. Ahora andan por ahí, respirando de otra manera.

Rodolfo Braceli - NOTA1


La presentación

El hombre de harina y otros relatos agradecidos será presentado hoy a las 21 en el Centro Cultural Le Parc, con la presencia de Rodolfo Braceli, quien firmará ejemplares.

Ficha técnica

Título: El hombre de harina y otros relatos agradecidos

Autor: Rodolfo Braceli

Ilustraciones: Sergio Sergi

Editorial: Ediunc

Colección: Literaturas

Directora editorial: Pilar Piñeyrúa

Director de la colección: Juan López

Curador visual: Gabriel Fernández

Diseño gráfico: Teresa Bruno


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