"A 18 minutos del sol", una joya que se resignifica

Cuando en 1977 Luis Alberto Spinetta y su nueva banda editaban este disco, un hito de la música argentina se estaba consumando.

La Argentina de 1977 recibía los azotes de la dictadura militar. Muchos músicos amenazados abandonaban el país, otros se transformaban para seguir viviendo en su barrio, con su gente y sus amigos. La realidad agobiante aplastaba cualquier indicio de arte. En medio de semejante desolación, Luis Alberto Spinetta le daba forma a su más delicada joya. Un disco universal y resbaladizo, con increíbles arreglos musicales y letras trazantes hacia el cielo. El título “A 18 minutos del sol“ refería al tiempo necesario para viajar de la tierra al sol si tuviéramos la posibilidad de trasladarnos a la velocidad de la luz.

Eran tiempos de avistamientos de ovnis, de las charlas televisivas del profesor Romaniuk y el auge de la revista “Cuarta Dimensión” dirigida por Fabio Zerpa.

La frase de Eluard “Hay otros mundos, pero están en este” parecía ser el leimotiv del mundillo artístico porteño. El libro “Recuerdos del futuro“ de Erik Von Daniken había cosechado cientos de adeptos que transitaban por la calle Corrientes en busca de más data. Por otra parte, el misterioso autor Yosiph Ibrahim aseguraba haber conocido Ganimedes y Longsam Rampa decía lo mismo del “tercer ojo“ en sus viajes al Tibet. Filosofía hindú, esoterismo, ovnilogía y viajes astrales se combinaban en las conversaciones de las mesas del bar La Paz.

El flaco Spinetta culminaba su experiencia con Invisible y aquel histórico disco “El jardín de los presentes”, donde asomaban sonoridades jazzísticas, sobre todo después de la incorporación del virtuoso guitarrista Tommy Gubitsch.

Con la disolución de Invisible, Spinetta dedicó un par de años al estudio del jazz, incluyó en su repertorio algunos clásicos como “Ongreen Dolphin Street“ que grabó Miles Davis y “Maiden Voyage” de Herbie Hancock , de los cuales existen registros en vivo tocados por Spinetta y su banda.

Justamente, por aquellos años, su inseparable Machi Ruffino y el baterista de jazz Osvaldo López (Lopecito) resultaron sus compañeros de ruta en el nuevo camino. El cuarteto se completó con la llegada del pianista Diego Rappoport y su flamante piano Fender Rhodes, y hasta hubo un quinto integrante esporádico, el saxofonista histórico del grupo “Alma y vida“, ni m{as ni menos que Bernardo Baraj. Esta banda, llamada “Banda Spinetta“ (a secas) fue la encargada de acompañarlo en los años 1977 y 1978.

El disco “A 18 minutos del sol” refleja esta etapa jazzística de Spinetta. El aproach de Lopecito y Machi naturalmente le dio un pulso más cercano al jazz que al rock y la presencia de los teclados de Rappoport resultó un germen de usina sonora del cual Spinetta bebería de ahí en más.

El tema “Telgopor” resulta una zapada instrumental endiablada. Según me contó Machi, la palabra Telgopor surge como derivación de Rappoport , ya que el tema de Spinetta fue compuesto para homenajear al incorporado tecladista.

Algo del rock sinfónico, también de la Mahavishnu Orchestra de John Mc Lauglin y el eterno Miles Davis se fusionan en la nueva sonoridad de Spinetta de “A 18 minutos del sol“.

El tema “Viento del Azur“ que abre el disco, tiene una cadencia de bossa nova, con acordes interplanetarios, y “Viejas Mascarillas“ nos traslada a los rituales de una isla de Haití, “Canción para los días de la vida“ es una canción de cuna exquisita a su primogénito hijo Dante.

La salida del disco fue sorpresiva y resultó casi una provocación al público rockero más intransigente. Poco a poco, el disco demostró su peso propio y anticipó un viraje artístico al cual Spinetta dedicaría el resto de su carrera, abasteciendo sus proyectos con numerosos músicos del mundo del jazz y afines, (como Lito Epumer, Mono Fontana, Jota Morelli, Guillermo Arrom, Cristian Judurcha, Cesar Franov y Carlos Franzetti, entre otros).

A casi 40 años de este disco emblemático, su viejo camarada Machi Rufino, junto al baterista Luis Ceravolo (integrante también de la original “Banda Spinetta“) el guitarrista Guillermo Arrom y el pianista Andres Bewsaert han decidido interpretar el disco completo en una serie de conciertos. El proyecto “A 18 minutos“ contará alternadamente con la voz de Machi y Bewsaert (ambos finísimos cantantes, además) y el repertorio consistirá en el disco completo de Spinetta, más algunos bonus. (canciones del repertorio de la Banda Spinetta que jamás fueron grabadas).

El debut del grupo “A 18 minutos” fue en Buenos Aires, lo siguió una gira por el sur y después Rosario y promete un 2016 llevando este disco por todo el resto del país.

Muchos de los temas del disco serán tocados en vivo por primera vez (ya que Spinetta los grabó pero no los tocó en vivo). Después de casi cuarenta años, esta joya de Spinetta regresa y se resignifica. 

Fuente: Télam

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6 de Diciembre de 2016|03:02
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6 de Diciembre de 2016|03:02
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  1. A todos nos pasó lo mismo con el flaco, al principio, seguramente en nuestra adolescencia, cuando el pop o la música ligera era lo más a mano, no sabíamos por donde entrarle, pero cuando le empezamos a prestar un poquito el oido, no lo largamos más y hasta el día de hoy su obra nos sigue asombrando. Siempre que escucho a Pescado, Invisible o Jade, termino diciendo lo mismo, como puede haber hecho ésto hace 40 o 30 años y sonar así, único. Y para el ignorante que entiende que lo mató la droga, que se informe primero y después opine, seguramente puede encarnar al tití de la bengala perdida.
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  2. La distancia de la Tierra al Sol, medida en términos de velocidad de la luz, es de aproximadamente 500 segundos, o sea unos 8 minutos y veinte segundos. En esa época El Flaco leía mucho a Carl Sagan y estaba entusiasmado con los temas cósmicos. Una vez en un reportaje explicó que el disco debía llamarse "A ocho minutos del Sol" pero los diagramadores del arte de tapa del disco se equivocaron y escribieron 18 en lugar de 8 y así quedó el nombre del disco completamente pifiado. Tremenda calentura tenía, pero ya no había nada que hacer, quedó. Con Spinetta siempre pasó lo mismo. sus fans iban a los recitales de presentación de sus nuevos trabajos (íbamos, me incluyo) y no entendían nada, se aplaudían a rabiar los viejos temas y se aplaudían muy discretamente los nuevos. Salíamos todos con cara de no entender nada y los bolsillos llenos de preguntas, como diciendo "¿Qué quiso hacer esta vez?". A los pocos meses, después de haberlos escuchado mucho, esos temas que nos desorientaron acababan por conquistarnos. Era un genio muy grande. Saludos
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  3. a quien le gusta seguir un drogado???
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  4. no creo q sea eterno ya se lo comio la droga
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  5. ETERNO FLACO. ESPERO QUE EL GRAN MACHI SE PRESENTE EN MENDOZA. CUANTO TALENTO. LOS ESPERAMOS, VA A SER UN PLACER ESCUCHARLOS.
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  6. Flaco, lo tuyo es atemporal, sos eterno !!
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