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El espíritu amateur y la magia de la Villa Olímpica

Los jugadores del seleccionado argentino de fútbol están experimentando por estas horas el verdadero espíritu amateur de los Juegos Olímpicos, algo que sucede gracias a la “magia” que transmiten todos los deportistas que están viviendo en la villa junto a ellos.

Las horas de los futbolistas argentinos no podía ser mejor, porque si bien están lejos del edificio de sus compatriotas cuando los fueron a ver los recibieron con los brazos abiertos, como si hubieran estado ahí desde el primer día y se divirtieron como lo que son, chicos de menos de 23 años, salvo algunos casos.

De entrada tienen la ventaja de que Argentina es un país futbolero y por eso enseguida son bien recibidos.

En este caso la relación fue tan buena que no habían pasado horas dentro de la Villa para que Lionel Messi y Pablo Zabaleta, entre otros, se pusieran a jugar a la “play” contra Nalbandian. De un lado y del otro aseguraron haber ganado.

La historia de los jugadores argentinos en la Villa es sorprendente, porque se dieron el lujo de que Kobe Bryant los fuera a buscar a ellos, cuando varios habían declarado que les gustaría sacarse una foto con él.

Lionel Messi en esta Villa Olímpica es tan reconocido como Roger Federer, el mismo Bryant y tantos otros deportistas de primera clase. La “Messi-manía” no tiene límites ni techo, por ahora.

La mayoría de los jugadores no puede creer lo que están viviendo. Javier Mascherano y Oscar Ustari ya habían estado en una Villa Olímpica, la de Atenas, pero la de Beijing es distinta a todas las demás. Algunos aseguran que no habrá otra igual.

“Atenas no puede ni empezar a hablar con esto. Esta Villa Olímpica es Puerto Madero, pero mejor todavía”, le dijo a Télam uno de los integrantes de la delegación de la Asociación del Fútbol Argentino.

Los jugadores aprovecharon estas horas en la Villa para pasear, recorrer, buscar famosos, como les pasa a ellos, y algunos pasaron por la zona internacional, donde los medios de prensa tiene acceso libre (gracias al jefe de prensa del COA, Eduardo Moyano, también los periodistas argentinos pueden entrar a la zona donde viven los deportistas).

“No, la verdad es que esto es increíble”, repiten los jugadores, uno tras otro. Cualquier nombre se le puede poner a esa frase, porque la dicen todos.

Pero pasarla bien en la Villa Olímpica para los jugadores argentinos no significa relajarse, divertirse o escaparse de la concentración, todo lo contrario.

Muchos de estos jugadores están experimentando por primera vez en mucho tiempo el espíritu amateur, se están contagiando de las ganas de ganar que tienen sus compatriotas que están acá, que obviamente ya las tienen, pero desde ahora desde otro lugar, el del corazón, el de la bandera, sin que esto significa “patriotismo” ni algo por el estilo, que a veces es el mensaje que se envían desde los medios.

Es que están viviendo al lado de chicos que compiten como ellos, que tienen los mismos sueños de medalla, pero que antes de entrenarse tienen que ir a trabajar y hacen malabares para poder llegar a fin de mes.

Los super profesionales del fútbol, como los del básquetbol, no se les rasgan las vestiduras por hacer una cola en el restaurante de la Villa Olímpica, también gigante, con la bandeja en la mano, esperando que le sirvan la comida.

Si bien este equipo de Sergio Batista ya jugó dos partidos, para ellos el Juego Olímpico comenzó con la llegada a Beijing, porque aquí comenzaron a darse cuenta de lo que realmente significa una medalla y es por lo que lucharán hasta el final.
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