Vargas Llosa: "nunca he sufrido parálisis ante la hoja en blanco"

A sus 71 años el escritor peruano dice nunca haber sentido parálisis ante la hoja en blanco y dice tener mucho para escribir todavía.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa nunca ha sentido la parálisis ante la hoja en blanco, y a sus 71 años asegura tener todavía "muchísimos" desafíos y temas que desearía plasmar en obras literarias.

"Siempre he tenido muchas ideas, lo que me falta es tiempo. No doy abasto para escribir todo lo que quiero", dijo el novelista, periodista, ensayista y político en una rueda de prensa celebrada esta mañana en la capital alemana, en el marco de la séptima edición del Festival Internacional de Literatura de esa ciudad.

"Los escritores siempre escriben a partir de las experiencias vividas y las experiencias que yo tengo son muchas así que seguro que temas no me van a faltar", agregó Vargas Llosa, autor polifacético que ha indagado en diversos géneros, corrientes, técnicas y ámbitos profesionales, desde el periodismo a la novela, pasando por el teatro, el ensayo e incluso la política.

Sin embargo, pese a que según él la experiencia vivida es el punto de arranque, "lo que nos induce a escribir", lo cierto es que al final "lo inventado, lo fantaseado es mucho más importante que la memoria", expuso en el certamen de Berlín, que en esa ocasión está centrado en Latinoamérica.

Este es el caso de su más reciente novela "Travesuras de la niña mala", de la que hizo una lectura durante el festival en Berlín. Vargas Llosa indicó que, aunque la historia romántica que se relata no es muy autobiográfica, sí lo son los escenarios en los que sucede: el París de los años 60, el Londres de los 70, el Madrid de los 90, dijo.

Las tres fueron décadas muy importantes en Europa y marcaron profundamente al autor. "Viví los años 60 en París, la utopía revolucionaria, el 68, la Revolución cubana, luego el Londres de los 70, la gran revolución hippie, la salida de los gays del ropero, la nueva estética de los jóvenes, la identificación con la música, las drogas, etc. Y finalmente el Madrid de los 80, de la Transición, el destape, la movida madrileña", añadió.

El autor de "La Ciudad y los perros" y "La Fiesta del Chivo" dijo que gracias a su nueva novela pudo satisfacer un deseo que tenía desde hace tiempo, poder escribir una novela sobre el amor.

"El tema del amor es un desafío importante para todo narrador. Aunque el tema es el mismo, en cada época tiene unos rituales, unos códigos. Mi idea era crear una historia de amor moderno, del siglo XXI, que no es el mismo que vivieron los románticos, ni nuestros padres o abuelos", señaló.

Vargas Llosa, que en esta visita a Berlín vino muy poco tiempo y con una agenda muy apretada, considera que los escritores no son totalmente libres a la hora de elegir los temas, aunque sí lo sean apara tratarlos y desarrollarlos.

"Tengo la impresión de que los temas no los he elegido, sino que se me han impuesto a través de distintas experiencias vividas", dijo en referencia a "Travesuras de la niña mala".

Cuando dice "experiencia vivida", este escritor merecedor de numerosos galardones como el Rómulo Gallegos 1967 y el Premio Cervantes 1994 precisó que se refiere también a la experiencia leída. "La Guerra del fin del mundo" (1981) es una novela que no hubiera escrito si no hubiera leído 'Os Sertoes', de Euclides Acuña" sobre la Guerra Civil en los años 90 en Brasil, agregó.

Según Vargas Llosa, la literatura latinoamericana actual se caracteriza principalmente por una gran diversidad. "En otros años ha habido una tendencia dominante en la literatura, como el realismo mágico, pero hoy en día hay un espectro muy amplio".

"Durante mucho tiempo el realismo mágico fue una etiqueta para determinar a todo lo que venía de Latinoamérica y eso era muy impreciso", subrayó. "Rulfo, García Márquez, Cortázar, Borges hicieron una literatura de imaginación pero todos son muy diferentes, cada uno tiene su discurso, sus referencias y técnicas".

"En la actualidad hay una literatura diversa que representa un continente que también se caracteriza precisamente por la diversidad", dijo Vargas LLosa, quien reconoció que entró en contacto con la literatura latinoamericana "muy tarde, estando ya en Europa", porque según él, hace 50 años, en Latinoamérica había una "incomunicación literaria enorme".

Por último, el renombrado escritor peruano recalcó que no cree en literaturas nacionales porque "cuando se aplica ese término, se desnaturaliza el hecho literario". Por ello a lo más "la literatura se puede dividir en demarcaciones lingüísticas: francés, inglés, español, partiendo de la base de que esa lengua conlleva una cultura y características determinadas".

El miembro de la Real Academia Española señaló que en Latinoamérica la literatura no puede presentarse como bloque, pero tampoco puede dividirse por países, más bien habría que hacerlo por temas. Hay algunos como la referencia indígena, prehispánica que han sido tratados con frecuencia por numerosos autores de distintos países latinoamericanos y distintas generaciones como Augusto Rabastos en Paraguay o Juan Rulfo en México, citó.

También la literatura fantástica, con exponentes en Perú, Colombia, Argentina y México entre otros se repite sobrepasando las fronteras nacionales, al igual que la "literatura del dictador", muy extendida en ese continente.

"La literatura latinoamericana tiene una característica que es haber estado siempre muy abierta a corrientes extranjeras, algo que ha sido muy provechoso para la literatura y el arte y ha permitido que el continente no sea provinciano, cerrado, sino que de él salgan escritores universales", finalizó.
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