Deportes

Murió un jugador tras un choque de cabezas

Estaba a punto de cumplir 43 años y había ido a la cancha con sus dos hijos adolescentes que lo vieron morir. Su esposa recibió la noticia de los chicos.

Era un encuentro de fútbol como muchos que se realizan en la zona rural de Avellaneda. El reloj indicaba las 19.40. El sol se estaba ocultando en el horizonte y se jugaba el último minuto del encuentro entre Arsenal de Lote 1, y Sportivo Blanca Pozo, que empataban 0 a 0. 

Walter Díaz, (42) Watico, para sus conocidos, defendía el arco de su equipo, Arsenal. Siempre fue arquero. Faltando un minuto para que expirara el encuentro, salió a disputar una pelota, saltó a cabecear y golpeó con la cabeza de un rival. Ambos cayeron al piso. El árbitro pitó el final del partido. Rápido se levantaron ambos jugadores.

Watico sintió dolor en su cabeza y se lo manifestó a sus compañeros. Estos lo sentaron, y lo abanicaron un rato porque estaba transpirando. Lo quisieron llevar hacia el hospital de Colonia Dora, pero él se habría negado y habría manfestado que "ya le estaba pasando" la molestia. 

Una vez repuesto del golpe, Díaz les pidió a sus hijos que lo llevaran a la casa. Iván (17) y Cristian (15), le preguntaron si no quería ir al hospital, se habría opuesto nuevamente y subió como acompañante en la moto que manejaba su hijo menor

"Él venía sentado. Veníamos conversando" contaba Cristian , y "cuando hicimos más o menos seis kilómetros, me dijo que no sentía el brazo izquierdo, que se le había adormecido. Yo paré la moto, él se bajó y se sentó en el piso. Quedó como desmayado. Mi hermano venía por detrás en otra moto, y se quedó con él, yo volví hasta Blanca Pozo a buscar ayuda. Vino un auto y lo cargó para llevarlo a Colonia Dora. Allí, apenas entró murió", relató el adolescente mientras tenía entre sus manos un cuadro con fotos de su padre. 

El arquero había salido en horas de la siesta con sus hijos Iván y Cristian en dos motos. Se despidió de su esposa como cada vez que iba a jugar al fútbol, o a las carreras de caballo, su otra gran pasión. 

Los equipos de fútbol se concentraron en una canchita en el paraje Blanca Pozo, - a 11 kilómetros del domicilio de la víctima- donde siempre se encontraban para jugar, tras lo cual quedaban charlando hasta entrada la noche. 

El paraje Lote 1 está ubicado monte adentro del departamento Avellanada. A 25 kilómetros de Real Sayana y 35 de Icaño. Se llega por caminos de tierra y viven solamente 7 familias. 

Subsisten de las tareas agrícolas. Crían ganado menor y mayor y realizan tareas rurales. Dolor en el sepelio Walter Díaz vivía con su esposa, dos hijos de ambos, y tres varones más, hijos de su mujer, aunque él los crió desde chicos y los reconoció siempre como sus hijos. 

En su vivienda habían preparado una lona para hacer de techo para el velatorio. Allí estaban esperando sus hermanos y su padre, que aún no entendía cómo pudo haber sucedido el hecho tan lamentable. 

La Justicia pidió que se realizara la autopsia al cuerpo. Lo solicitó el médico policial para determinar fehacientemente las causas del deceso. 

Según trascendió, el hombre ingresó sin vida a la guardia de urgencias del Hospital Distrital de Colonia Dora. Fue cerca de las 23.30, casi cuatro horas después del golpe. La fiscal de turno, Dra. María Ganem, dispuso la investigación de rigor. Se estima que en la jornada de hoy se conocerán los resultados.


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