Más de 1.000 niños nacen o desarrollan parálisis cerebral en Argentina

La frecuencia de parálisis cerebral es de 2 por 1000 nacidos vivos, aunque hoy sobrevive un mayor porcentaje de niños. Es por ello que los médicos destacaron la importancia de los tratamientos para mejorar su calidad de vida.

Anualmente en Argentina más de 1.000 niños nacen o desarrollan parálisis cerebral y las cifras continúan en alza, aunque en la actualidad es mayor la cantidad de pequeños que sobreviven, por lo que los médicos destacaron la importancia de los tratamientos para mejorar su calidad de vida.

La parálisis cerebral es definida como un grupo de trastornos caracterizados por alteraciones del movimiento y la postura producidos por una lesión que afecta al cerebro en desarrollo, de carácter no progresivo.

Este padecimiento puede producirse durante el embarazo el parto o después del nacimiento, mientras que la prematurez y la falta de oxígeno son una de las principales causas. 

"Al haber mejores cuidados para el recién nacido, muchos de los que antes estaban destinados a no sobrevivir, hoy viven con parálisis cerebral", explicó la doctora Carolina Ayllon, Fisiatra del Hospital de Niños Sor Ludovica de La Plata.

La frecuencia de parálisis cerebral es de 2 por 1000 nacidos vivos. Este cuadro involucra problemas motores en los miembros y trastornos del movimiento, al cual pueden asociarse otros problemas como trastornos de la alimentación, el lenguaje, hipoacusia, compromiso visual y compromiso intelectual. 

El tratamiento interdisciplinario de rehabilitación y su inclusión temprana en el proceso terapéutico es el abordaje adecuado para lograr importantes progresos en la maduración y la movilidad de los infantes.

El grado de secuelas incide directamente sobre la calidad de vida del niño, su entorno familiar y su independencia en las actividades diarias, pero con el tratamiento interdisciplinario adecuado se puede progresar significativamente.

"Si no se realiza ningún tratamiento y se los ignora, la enfermedad logra su evaluación natural", comentó Ayllón.

Para mejorar su movilidad y normalización del tono muscular, el tratamiento combinado terapéutico promueve el desarrollo de los reflejos posturales, mejorando el balance y la estabilidad, y recuperando la coordinación de la función motora.

La especialista destacó que "la última herramienta en el tratamiento" es la aplicación de la toxina botulínica Botox, "que requiere de un previo estudio de los movimientos y tonicidad de los músculos afectados con el objetivo de evaluar las zonas de tratamiento y la cantidad de dosis a aplicar".

Consiste en la aplicación del producto de manera focal, por medio de inyecciones directamente en el músculo comprometido, de manera tal que se logra la relajación de esa zona. 

Estos efectos se hacen evidentes a partir de los cinco a diez días y se mantienen durante 4 a 6 meses. Esto permite demorar las cirugías hasta que se logra un grado de madurez y crecimiento muscular adecuados.

Los médicos recomiendan complementarlo con sesiones de rehabilitación y de kinesiología, ya que estas terapias juegan un papel crucial en la recuperación física del paciente.

En este sentido, la doctora Ayllon enfatizó que esta fase del tratamiento debe estar a cargo de especialistas en la materia.

"En conjunto con la familia, el médico especialista debe encontrar diferentes programas para lograr la estimulación de los niños a través de sus juegos, posturas, higiene, independencia, aprendizajes, traslado, desplazamientos, alimentación, comunicación, ayudas técnicas y equipamiento", comentó la especialista.

Además, remarcó que "los niños que no se desplazan bien, tienden a quedarse quietos, en esta situación es donde tiene su elección la infiltración local de Botox permitiendo tener mayor autonomía e independencia en actividades de la vida diaria".

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19 de septiembre de 2017 | 09:36
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