Un modelo medieval para "manguear" a los padres

La estrategia de los universitarios medievales era muy parecida a la estrategia que cualquier estudiante de ahora emplea para pedir dinero.

Tendemos a pensar que las cosas las hemos inventado nosotros y que nadie hacía las cosas que hacemos nosotros ahora. Ya se sabe que en el pasado los hijos vivían hasta la desesperación (de unos y otros) con los padres y, por supuesto, el amor es un invento de anteayer. Lo cierto es que algunas cosas son más antiguas de lo que pensamos y algunos comportamientos se han repetido por los siglos de los siglos. Y uno de ellos era el de pedir dinero a los padres cuando se ha gastado todo lo que se tenía. No, no han sido los universitarios de las últimas décadas quienes lo han inventado.

El protagonista de La casa de la Troya (best seller de los años 20 y ambientado en el Santiago universitario de finales del XIX) ya era un crápula y los universitarios de su época ya vivían por encima de sus posibilidades hasta que se les acababa el dinero que les daban. Pero lo universitarios vivalavirgen son más antiguos. Mucho más antiguos. Ya en la Edad Media se quedaban sin dinero y tenían que pedir a sus padres que les mandasen más existencias. Tenían que hacerlo por carta, por supuesto, como apuntan en un artículo de Medievalists.

La estrategia de los universitarios medievales era muy parecida a la estrategia que cualquier estudiante de ahora emplea para pedir dinero a papá y a mamá. Los trucos son varios. Señalar primero que se está trabajando mucho, recordar que la ciudad es demasiado cara o pedir dinero para libros son lo habitual. Escribir una carta (como hacer ahora una llamada) con esas peticiones no es nada sencillo y casi mejor tener un modelo al que echar mano.

En 1400, el escritor francés Eustache Deschamps escribió una carta sobre cómo podría ser la petición de más dinero de un estudiante universitario a su padre. Deschamps había sido en su juventud universitario en la universidad de Orleáns. ¿Sirve como modelo para hacer peticiones de dinero?

Mi muy bienquerido padre: No tengo ni un céntimo, ni puedo conseguir ningún ahorro, para todas las cosas que son tan valiosas para la Universidad, ni puedo estudiar mi Códice y mi Compendio, porque sus hojas están cayéndose. Aún más, le debo diez coronas al preboste y no puedo encontrar quien me las preste. Le pido sus bendiciones y dinero.
El estudiante necesita muchas cosas si quiere aprovechar su tiempo aquí; su padre y su familia deben proveerlo para que no tenga que empeñar su libro, sino que tenga dinero disponible en su cartera, con vestidos y pieles y ropa decente, o será tomado por un mendigo; por eso, para que los hombres no me tomen por una bestia, le pido sus bendiciones y dinero.
El vino es caso, así como el alojamiento y otras buenas cosas; debo en cada calle y me cuesta mucho liberarme de esas trampas. Querido padre, ¡dígnese a ayudarme! Temo ser excomulgado; ya he sido cita y no tengo ni un hueso seco en mi despensa. Si no puedo conseguir dinero antes de la fiesta de Pascua, la puerta de la iglesia se cerrará en mis narices, de ahí mi gran súplica. Le pido sus bendiciones y dinero.
Mi muy bienquerido padre, para saldar las cuentas que he contraído en la taberna y en el panadero, con los profesores y con los bedeles, y para pagar mi suscripciones a la lavandera y al barbero, le pido sus bendiciones y dinero.

Fuente: Raquel Pico en http://www.libropatas.com/

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8 de Diciembre de 2016|17:46
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